Casey, vuelve y gana a Marc

Casey Stoner ha asegurado que él hubiera podido derrotar a Marc Márquez.
Nacho González -
Casey, vuelve y gana a Marc
Casey Stoner (Fotos: Gold & Goose)

Hay muchas pruebas para decir que hubiera podido ganar a Marc Márquez”. Las palabras son de Casey Stoner, seguramente una de las pocas personas que lo puede decir convencido de su veracidad. Una de esas pruebas es, según él, que Andrea Dovizioso está peleando de tú a tú contra el español. “Habría peleado contra él por el título”, sentencia tajante el australiano.

Creo que hablo por boca del 99% de la afición motera cuando digo que nos encantaría comprobarlo, que llevamos cinco temporadas preguntándonos con mayor o menos frecuencia cómo hubiera sido un duelo en lo alto entre Casey y Marc, posiblemente los dos pilotos con mayor talento innato para pilotar del siglo XXI.

Claro que Stoner hubiese podido batir a Marc. Pero, ¿hasta dónde? Esa es la pregunta a la que, por lo visto, jamás hallaremos respuesta. ¿Le hubiese ganado carreras? ¿Títulos? Es lícito y humano preguntarse hasta qué punto hubiese cambiado la historia de MotoGP si Casey no hubiese decidido irse a pescar precisamente una hora después de que Marc culminase su leyenda en Moto2 con una remontada pantagruélica.

Cuántas veces hemos maldecido el hastío de Stoner por los focos, que nos ha privado de su fulgurante brillo en el asfalto. Una prejubilación híper anticipada que nos ha condenado a imaginar los duelos entre el 27 y el 93, en vez de disfrutarlos entre exclamaciones y saltos que harían temblar los muelles de cientos de miles de sofás.

Tendrás tus motivos, y son infinitamente respetables. Pero eso es culpa tuya, Casey.

Tú tomaste tu decisión, pero nos afectó a todos. Por eso se hacen tan difíciles de entender este tipo de declaraciones. Sabemos que va contigo, que es tu irreverente forma de ser, esa que siempre ha polarizado las opiniones en torno a ti. Matizo: en torno a tu persona, porque en torno a tu pilotaje creo y quiero pensar que el sentimiento es unánime.

Declaraciones que, en tu época en MotoGP, se toleraban con gusto por el espectáculo que ofrecías en pista. Ahora, en ocasiones, se hacen más difíciles de tragar. Porque, si bien sigues demostrando una velocidad y una precisión intactas para soltar exabruptos, ya no nos deleitas con las habilidades por las que el mundo del motociclismo te encumbró en un pedestal.

Repites y reiteras que eres un jubilado feliz. No me extraña: sigues pilotando las mejores motos del mundo pero sin los arduos compromisos extradeportivos que entrañan ser una súper estrella de MotoGP. Aunque nos duela, es sencillo de entender. Tocaste la cima con dos motos distintas y te fuiste. Nada que reprochar.

Lo que sí duele un poco más es que, desde tu privilegiada atalaya, pontifiques sobre lo que hubieras podido conseguir de no haberte ido a pescar. Porque no es justo para la afición que nos pongas la miel en los labios.

No es justo que digas que podrías haber vencido a Márquez.

Lo justo sería que colgases la caña, te enfundaras mono, casco y guantes y te plantases en la parrilla de Qatar, dispuesto a batir a Marc Márquez y a todos los demás. Que vuelvas a hablar en pista.


Tú tomaste tu decisión, pero nos afectó a todos. Por eso se hacen tan difíciles de entender este tipo de declaraciones. Sabemos que va contigo, que es tu irreverente forma de ser, esa que siempre ha polarizado las opiniones en torno a ti. Matizo: en torno a tu persona, porque en torno a tu pilotaje creo y quiero pensar que el sentimiento es unánime.

Declaraciones que, en tu época en MotoGP, se toleraban con gusto por el espectáculo que ofrecías en pista. Ahora, en ocasiones, se hacen más difíciles de tragar. Porque, si bien sigues demostrando una velocidad y una precisión intactas para soltar exabruptos, ya no nos deleitas con las habilidades por las que el mundo del motociclismo te encumbró en un pedestal.

Repites y reiteras que eres un jubilado feliz. No me extraña: sigues pilotando las mejores motos del mundo pero sin los arduos compromisos extradeportivos que entrañan ser una súper estrella de MotoGP. Aunque nos duela, es sencillo de entender. Tocaste la cima con dos motos distintas y te fuiste. Nada que reprochar.

Lo que sí duele un poco más es que, desde tu privilegiada atalaya, pontifiques sobre lo que hubieras podido conseguir de no haberte ido a pescar. Porque no es justo para la afición que nos pongas la miel en los labios.

No es justo que digas que podrías haber vencido a Márquez.

Lo justo sería que colgases la caña, te enfundaras mono, casco y guantes y te plantases en la parrilla de Qatar, dispuesto a batir a Marc Márquez y a todos los demás. Que vuelvas a hablar en pista.


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