Con la nueva YZF-R1, la tecnología de MotoGP se acerca más que nunca al usuario. Tanto el motor, como el chasis, incorporan soluciones desarrolladas en los circuitos y que se han trasladado a la calle. No es descabellado decir que hasta el mismísimo Rossi ha colaborado en el desarrollo de esta Yamaha R1.

Yamaha YZF-R1
Yamaha se ha tomado el gusto de ser la primera marca de ofrecer al usuario de la calle un propulsor tetracilíndrico en línea con un intervalo de encendido de tipo «big bang», que Yamaha ha rebautizado como «crossplane». Imagínate a un tipo como tu o como yo, circulando por una carretera cualquiera a los mando se una moto que utiliza una tecnología derivada directamente de la que emplea Valentino Rossi en su Yamaha M1 de MotoGP. Y además, a diferencia de otras superdeportivas disponibles en el mercado, tanto tu, como yo, nos podemos hacer con los servicios de una moto así por un precio de moto japonesa estándar, lo que equivale a decir a un precio contenido si tenemos en cuenta toda la tecnología que incorpora.
Pues bien, a partir del mes de febrero del año que viene, cualquier mortal que disponga del capital necesario para hacerse con servicios de la nueva YZF-R1 (no más de 14.000 euros), podrá sentirse todo un privilegiado por poder disponer de de una moto con la tecnología más avanzada, autentica «Hi-Tech».
Tras once años de historia, la R1 en su sexta versión no deja de sorprendernos. Además, Yamaha se ha dado el gustazo de renovarla por completo. El motor es aún más compacto debido a que sus cilindros tienen menos carrera y que también están menos inclinados hacia delante. Además, debido al nuevo desfase de su encendido promete unas sensaciones hasta ahora desconocidas. 182 CV arriba, pero con una banda de utilización muy amplia y rebosante de valores de par, gracias, entre otras cosas, a los conductos de admisión de longitud variable (YCC-I) y al acelerador electrónico YCC-T que controla infinidad de parámetros para ajustar el sistema de inyección a las necesidades de cada momento.
La verdad es que sobre el papel, la nueva Yamaha R1 no tiene ninguna mala pinta a pesar de que el peso declarado del conjunto es un poco más alto quie el de su antecesora. Parece ser, que el cigüeñal más pesado y unos silenciadores capaces de superar unas normativas más estrictas son los principales responsables de que la nueva YZF-R1 haya «engordado» un poco con respecto a la versión todavía actual (tanto en la báscula, como estéticamente). Pero teniendo en cuenta todo lo que nos puede llegar a ofrecer, yo creo que le podemos perdonar este pequeño pecado.
Estudiándola detenidamente, enseguida te percatas de que todo en esta Yamaha ha sido estudiado y diseñado con sumo cuidado y cariño. Cuando la venta de este tipo de motos ha descendido de manera muy importante en todo el mundo, creo que hay que brindar un fuerte aplauso a Yamaha por el esfuerzo realizado.