BMW R 1200 RS, la moto más rutera de las deportivas

La BMW R 1200 RS es una excelente moto sport turismo para disfrutar solo o con acompañante.
Luis López. Jaime de Diego -
BMW R 1200 RS, la moto más rutera de las deportivas

Como viene siendo habitual, BMW tiene esa forma particular de entender el mundo de la moto. Cuando aciertan «rompen» el mercado, llegando al número uno por méritos propios, rara vez ajenos, lo que les convierte en protagonistas del segmento en cuestión. En cambio, otras motos no se cultivan de la misma forma, o al menos los frutos no son tan atractivos; llegados a este punto, no hay nada como copiar lo conocido para acercarte más y mejor al público.

En BMW se han dado ambos casos, ¿y en cuál se encuadraría la BMW R 1200 RS? Tal vez en la primera frase de este párrafo. Así, la firma bávara ha tocado con una varita mágica a la BMW R 1200 R, obteniendo lo mejor del nuevo motor con refrigeración líquida y la esencia de la mecánica bóxer en marcha. Por no mucho más dinero disponemos de la versión RS con una efectiva protección y ligeramente mejor preparada para triunfar entre los tragamillas.

Ahora bien, si BMW decide ofrecer una estética muy a su estilo, ¿será un acierto o tal vez lo contrario? De momento, poco aporta a las arcas de la marca esta moto, y sí algo más la versión naked, lo que una vez más nos da a entender que la forma de actuar teutona con ciertas motos no es del todo acertada. La BMW R 1200 RS no ha irrumpido en el mercado apartando a las demás, o quién sabe, es posible que necesite más tiempo para calar algo más hondo.

Mientras tanto, esta BMW consigue llamar a las puertas de tu corazoncito como lo ha hecho con el mío debido a su característico tacto de motor. El bóxer es toda una delicia desde abajo, donde le cunde como a nadie, mientras que si decides estirarlo tendrás que pensártelo más de una vez, ya que cualquier carretera o huequecito entre curva y curva no será suficiente. Las «piernas largas» del motor le permiten avanzar tanto que difícilmente lo hubieras imaginado antes de subirte a ella, pero incluso después de haber hecho un buen puñado de kilómetros a los mandos de la última BMW R 1200 GS o la BMW R 1200 R, la BMW R 1200 RS sigue despertando en mí unas inevitables ganas de disfrutar de la moto en todos los aspectos; porque es ágil y fácil de cambiar de lado a lado, frena con el mordiente necesario mientras apuras frenadas confiando en la horquilla invertida a pesar de la transferencia de masas, y funciona tan bien el control de tracción que invita a abrir gas más pronto de lo aconsejable, en ocasiones.

La confianza que te transmite mientras te diviertes a sus mandos es elevada, pero en cambio en uso cotidiano no es precisamente la mejor de las cuatro. Es ancha, los cilindros molestan y rodando a baja velocidad el motor es agradable, pero no tanto como el de algunas de sus rivales.En el término medio, una conducción turística relajada te convierte en un usuario feliz, libre de estrés, bien protegido por su enorme cúpula y cómodamente instalado a sus mandos, con brazos y piernas relajados. Piloto y pasajero quemarán kilómetros desde las poltronas de sus asientos como si nada estuviera pasando bajo las ruedas de la BMW R 1200 RS.

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