Siguiendo el Dakar

KTM Dakar Adventure 2007. Para todo amante de la aventura, los viajes y las motos escuchar la palabra «Dakar» tiene unas connotaciones especiales, casi oníricas. Por eso KTM España quiso hacer coincidir el paso por Marruecos de la caravana del Rally Dakar con su tercera edición del «KTM Dakar Adventure», una apasionante ruta por las tierras del reino alauita siguiendo los pasos de la competición de motor más dura del mundo.

Por Jorge Torrecillas Sáenz

Después de las presentaciones oficiales en Málaga y una pequeña charla sobre cómo estaba previsto el desarrollo del viaje, los 14 participantes en este viaje – todos ellos propietarios de KTM Adventure 950/990- partieron hacia el ferry con destino a Melilla. La afición malagueña, creyendo que llegaban más pilotos del rally, recibió entre vítores a los participantes, e incluso hubo alguno que firmó autógrafos… No estaba mal para entrar en calor. Empezaba la aventura.

Nador-Er Rachidia
La tercera etapa del Dakar transcurría entre Nador y Er Rachidia, nada menos que 650 km, con 252 de especial. Al cruzar la frontera y entrar en Nador el panorama cambia radicalmente: muchísima gente por las calles, olor a especias, caos circulatorio y policía en cada esquina. Los gendarmes se encargaban de detener el tráfico al acercarse un vehículo del rally y, como sería habitual en resto del viaje, nos confundieron con participantes y nos abrieron paso. El 90 por ciento del viaje en moto sería por carretera y había mucho por recorrer hasta llegar al campamento. En contra de lo que muchos puedan imaginar las vías marroquíes gozan de buena salud, y con una trail de gran cilindrada el disfrute es total.
A medida que los kilómetros iban pasando el paisaje iba cambiando paulatianente. Llegando a Guercif, los tonos amarillos y anaranjados de la arena empiezaron a hacer aparición. Fue en este mismo pueblo donde intentamos repostar y resultó misión imposible porque las gasolineras se habían quedado sin combustible, debido al reciente paso de los vehículos del rally que a pocos kilómetros empezaban la especial. Pudimos llegar a ver la salida de los camiones. Una vez pasado Midelt la carretera empieza a hacerse más sinuosa y la temperatura a bajar considerablemente. La Cordillera del Atlas recibió a los viajeros anocheciendo y las curvas que de día hubieran sido de infarto hubo que tomarlas con mucho cuidado. La ruta continuó hasta llegar al aeropuerto de Er Rachidia, donde se levantaba el campamento del Dakar.
El vivac es una gran ciudad nómada que reúne todo el sabor del rally. En ella conviven en armonía todos los implicados en la prueba y se respira un ambiente de compañerismo y cordialidad, algo raro en competición, pero tan propio del Dakar como la arena. Paseando entre los camiones de asistencia y las tiendas de campaña uno puede toparse con Esteve o Coma, por ejemplo, y charlar con tranquilidad sobre la etapa del día, o cenar algo bajo las grandes jaimas del «catering». El hotel Tombuctú en Erfoud, esperaba con un apetitoso buffet, pero aún faltaba un buen trecho para disfrutarlo.

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