Champi Herreros vuelve a volar con la Derbi 80

El último campeón mundial de 80 cc celebra en Cheste los 20 años de su título. Veinte años han pasado ya desde que Manuel 'Champi' Herreros consiguiese el título que le acredita como último campeón del mundo de 80 cc. El piloto de Torrent (Valencia) lo celebró esta semana con los suyos en el circuito Ricardo Tormo de Cheste, volviendo a volar sobre la Derbi que lo coronó en 1989.

El Gran Premio de Brno coronó a Manuel 'Champi' Herreros en 1989 como el último campeón del mundo de 80 cc. Lo vimos pletórico, simpático, y emocionado cuando fue invitado como comentarista de TVE al GP de la República Checa de este año e hizo un trabajo dignísimo. Pero esta semana, con el homenaje que los suyos le han brindado en "su" circuito, el de Cheste, Champi Herreros ha recibido el cariño del público y el reconocimiento que merece como uno de los mejores pilotos de la historia del motociclismo español.

“¡Qué alegría! Me parece estar reviviendo aquella carrera de Checoslovaquia y todas las emociones que sentí al saberme campeón”, exclamaba Champi Herreros el miércoles por la mañana en el Circuito Ricardo Tormo de Cheste tras rodar en el trazado valenciano para celebrar el título de campeón del mundo de 80 cc que logró hace hoy veinte años en Brno (República Checa). Y lo ha hecho sobre la Derbi tubular (gemela de la monocasco con la que se hizo con el título) que la firma española le devolvió restaurada el pasado mes de abril y con la que está rodando de nuevo por los circuitos de España y Europa. "Veo la Derbi veinte años después en mi casa y me parece un sueño. Cada vez que monto y ruedo con ella, su ruido y las sensaciones que tengo me trasladan directamente a aquella época. Es maravilloso”, destaca el piloto mirando la que él denomina como “la niña bonita”.

“Recuerdo con especial cariño el momento en el que pasé por meta aquel día en Brno. Iba sacudiendo los pies, no me lo podía creer. Te ves vencedor y es una alegría inmensa”, recuerda este torrentino de adopción, que paradójicamente logró alzarse a lo más alto del cajón tras los seis Grandes Premios de aquel Mundial a pesar de no haber ganado ninguna de las carreras. “Siempre recuerdo una frase que me dijo Ángel Nieto. Me dijo: 'Champi, la alegría por una victoria en una carrera te dura tres meses, la victoria por un campeonato del mundo te dura toda la vida'. Y tenía razón”, recuerda Champi.

“El campeonato era muy corto y mi obsesión era no fallar en ninguna carrera, pero no fue fácil porque la moto nos dio problemas desde el primer Gran Premio, en Jerez, donde se paró. La moto hacía un vacío cuando intentaba acelerar y no podía mantener el ritmo, por lo que terminaban adelantándome. Fue Peret, mi mecánico, quien en Alemania (en la tercera carrera) se dio cuenta de dónde venía el problema, lo solucionó y conseguimos ir remontando. La arregló hasta el punto que apostó conmigo que ganábamos el título. Yo le dije que estaba loco, que quedaban tres carreras pero que Peter Oettl iba muy fuerte y me iba a costar mucho, sobre todo si la moto no funcionaba como yo quería. Pero él estaba convencidísimo, hasta el punto de que hizo una apuesta: si yo ganaba el Mundial después de todo lo que habíamos pasado, le tenía que regalar un Rolex, pero no uno cualquiera, sino el que yo tenía, con mi nombre grabado. Así que hoy, veinte años después, le pides la hora y sigue dándola con mi Rolex…”, comenta entre risas Champi, actual director del equipo Formació Motociclista Torrent, que compite en el Campeonato de España de Velocidad (CEV).

'Champi' corrió lesionado en Brno 1989
Y es que la moto llegó en las mejores condiciones a la última cita, el Gran Premio de Checoslovaquia, en el que el piloto valenciano partía de meta igualado a puntos con el alemán Oettl, aunque con algunos más de sutura debido a un accidente de coche sufrido un mes antes de jugarse el todo por el todo. “Un mes antes de la carrera estuve en Brno entrenando, y en uno de esos día íbamos Santi Rabassa (quien conducía, y el único que llevaba el cinturón de seguridad puesto), su mujer, mi mujer y yo, del hotel al circuito en coche y tuvimos un accidente fortísimo. Se nos echó un coche encima y yo salí despedido. Me destrocé media cara: el párpado, la nariz, la boca… Me dieron más de sesenta puntos. Estuve una semana en un hospital de Brno, otra en la clínica Dexeus, y una semana más recuperándome en casa antes de volver a viajar a la antigua Checoslovaquia y afrontar la carrera. Imagínate el shock y las condiciones en las que llegué a la carrera. Corrí con la visera precintada para que no me entrara nada de aire; me tenía que poner una pomada porque tenía el párpado destrozado y se me resecaba, pero si me ponía la crema no veía y si no me la ponía tampoco, y muchas más molestias que la verdad dejaron de dolerme en cuanto crucé la meta y era ya campeón”, explica Champi Herreros, que se sobrepuso a las circunstancias y al duelo con Oettl y consiguió el último título de 80 cc.

“Fue una carrera durísima. El último parcial del circuito está muy empinado, y yo sabía que ahí se iba a disputar la victoria. Trabajé toda esa semana para lograr que la moto fuera superior a la del alemán en ese tramo, que tuviera el suficiente empuje para superarle. Y así fue”, rememora el piloto, el último emperador de la cilindrada de 80 cc. “Es un orgullo y una satisfacción enorme poder decir que eres el último campeón de una cilindrada histórica como ésa y saber que ese título se queda en España es un honor”, asegura el que fue uno de los grandes pilotos de los años 80 junto a Nieto, Aspar y Ricardo Tormo a los mandos de una Derbi.