El frío y la lluvia del invierno no dan tregua, por lo que hay que contar con una buena chaqueta. Si montas en moto durante estos duros meses lo sabrás mejor que nadie, así que... ¿para qué andar con medias tintas? Hay que darlo todo para sufrir lo menos posible.
Las chaquetas de moto pretenden conservar la temperatura correcta de nuestro cuerpo en la mayor superficie posible. Nuestro torso debe eludir el efecto del viento y la lluvia sobre él, si de verdad queremos conservar nuestra salud entera.
Los modelos de todo tiempo parecen querer imponer su ley gracias a su versatilidad, pero tal vez algo fuera de juego cuando llega la hora de la verdad; lo mismo podría decirse de las prendas más «ponibles». ¿Cumplen su cometido al salir a carretera? ¿Te sirven para viajar? ¿Aportan lo necesario al hablar de seguridad?
Seguridad
Mucha atención, porque si tratamos el tema de la seguridad no debe haber concesiones. Sin embargo, seguimos encontrando chaquetas invernales sin protecciones completas.
En ocasiones el fabricante se cubre las espaldas, nunca mejor dicho, con una simple plancha de foam como espaldera. Otros ni eso, ya que se conforman con aportar un alojamiento. Por supuesto, hay honrosas excepciones que se reflejan, cómo no, en un precio final abultado, pero qué duda cabe que merece la pena pagarlo.
De todos modos casi todo es mejorable, hasta la prenda más destacada de este Informe. A veces resulta curioso comprobar cómo el fabricante ahorra en detalles nimios cuando, con poco, puede llegarse al éxtasis. Razones habrá, y más ahora con la tan manida crisis que tan poco margen otorga al fabricante, al distribuidor, al tendero, al...
Los acabados
Es momento de aprovechar al máximo tu prenda. Al comprártela, date tiempo para probarte la chaqueta. Siéntate en una silla simulando la posición a los mandos de tu moto y comprueba, con todos los ajustes en su lugar correcto para adaptar el producto a tu cuerpazo, que nada te molesta en la zona del cuello, curvatura de los brazos y cintura. Las mangas no deben ser ni demasiado largas ni demasiado cortas, aunque si tienes que elegir quédate con la primera: protegerá más y molestará menos.
Por otra parte, si ves que la chaqueta puede desprenderse de capas y presentarse como una alternativa veraniega, mucha atención, ya que si el tejido es grueso y la entrada de aire se encuentra sólo en zonas muy puntuales, apenas te valdrá para nada... excepto para pasar un calor de muerte en verano y, en invierno, usarse en tu contra como lugar por donde pueda escurrirse hacia dentro el puñetero aire.
Tampoco es lo mismo si vives al borde del Mediterráneo, con sus suaves temperaturas, que en mitad de la Meseta Norte, con su clima más extremo. Son pros y contras de ventajas que no siempre lo son, aunque se presenten como tales.
Observa su acabado en los cierres y sellados, hazte valer de cremalleras, tiradores y ajustes sobre los que puedas actuar enfundado con guantes de invierno. Busca capacidad en bolsillos impermeables, incluso específicos para separar y tener controladas todas tus pertenencias y, por fin, lanza la tarjeta de crédito. El resto es, o debería ser, ir a por todas, pero siempre con la chaqueta de tu lado, nunca contra ti.