Eddie Lawson: de la retirada al fichaje por Cagiva

A 24 días del inicio del Mundial de MotoGP, continuamos con nuestra serie de artículos históricos recordando el debut de Eddie Lawson con Cagiva en 1991
Marta Gastón Fotos: Gold&Goose -
Eddie Lawson: de la retirada al fichaje por Cagiva

La temporada 1990 de la clase reina encumbró a Wayne Rainey como nuevo rey de 500cc. Con siete triunfos y otros tantos podios, el americano se adjudicó su primer título en la clase reina, por delante de Kevin Schwantz y Mick Doohan. A su compatriota Eddie Lawson, sin embargo, la primera campaña de esta década no le deparó tantos éxitos. Lawson, cuatro veces campeón del mundo, defendía a lomos de la Yamaha del equipo de Kenny Roberts el mundial cosechado el año anterior con Honda. Como vigente campeón, pues, entraba en todas las quinielas de favoritos. Ya contaba con 32 años, pero el californiano se hallaba dispuesto a pelear un curso más por la corona.

Sus ansias de victorias, no obstante, se toparon con un escollo inesperado: las lesiones. Una fractura de tobillo en la cita de Laguna Seca le mantuvo ausente del campeonato varios GGPP y le apartó de la lucha por la victoria final. Tras reaparecer en Assen, Lawson logró subir al cajón 6 veces, pero nunca al escalón más alto. Por ello, cuando finalizó la temporada y la sombra de la retirada planeaba a su alrededor, pocos vaticinaron que Eddie disputaría el curso 1991 al manillar de una Cagiva. Pero así lo hizo. Lawson, después de probar su futura máquina en una sesión de pruebas, firmó un contrato de dos años y se incorporó al equipo.

La llegada del tetracampeón a las filas de la marca infundió esperanzas a los italianos para continuar en su guerra contra los nipones. La firma, que pasaba por sus horas más bajas, confió el desarrollo de la C591 a Lawson y optó por redoblar sus esfuerzos en lugar de abandonar la competición, un escenario que un año antes no se antojaba muy lejano. No en vano la campaña de 1990 fue particularmente aciaga y ni Randy Mamola, a todas luces desmotivado, ni Ron Haslam lesionado, ni un joven Alex Barros sin experiencia consiguieron brillar sobre la pista. El primero, teórico líder del equipo, incluso finalizó por detrás del brasileño en la clasificación final.

La temporada 1990 de la clase reina encumbró a Wayne Rainey como nuevo rey de 500cc. Con siete triunfos y otros tantos podios, el americano se adjudicó su primer título en la clase reina, por delante de Kevin Schwantz y Mick Doohan. A su compatriota Eddie Lawson, sin embargo, la primera campaña de esta década no le deparó tantos éxitos. Lawson, cuatro veces campeón del mundo, defendía a lomos de la Yamaha del equipo de Kenny Roberts el mundial cosechado el año anterior con Honda. Como vigente campeón, pues, entraba en todas las quinielas de favoritos. Ya contaba con 32 años, pero el californiano se hallaba dispuesto a pelear un curso más por la corona.

Sus ansias de victorias, no obstante, se toparon con un escollo inesperado: las lesiones. Una fractura de tobillo en la cita de Laguna Seca le mantuvo ausente del campeonato varios GGPP y le apartó de la lucha por la victoria final. Tras reaparecer en Assen, Lawson logró subir al cajón 6 veces, pero nunca al escalón más alto. Por ello, cuando finalizó la temporada y la sombra de la retirada planeaba a su alrededor, pocos vaticinaron que Eddie disputaría el curso 1991 al manillar de una Cagiva. Pero así lo hizo. Lawson, después de probar su futura máquina en una sesión de pruebas, firmó un contrato de dos años y se incorporó al equipo.

La llegada del tetracampeón a las filas de la marca infundió esperanzas a los italianos para continuar en su guerra contra los nipones. La firma, que pasaba por sus horas más bajas, confió el desarrollo de la C591 a Lawson y optó por redoblar sus esfuerzos en lugar de abandonar la competición, un escenario que un año antes no se antojaba muy lejano. No en vano la campaña de 1990 fue particularmente aciaga y ni Randy Mamola, a todas luces desmotivado, ni Ron Haslam lesionado, ni un joven Alex Barros sin experiencia consiguieron brillar sobre la pista. El primero, teórico líder del equipo, incluso finalizó por detrás del brasileño en la clasificación final.


El panorama cambió con Lawson capitaneando el conjunto y Barros como segundo. Al manillar de la C591, evolución de la primera V4 de la marca la C10V, el californiano plantó cara a los japoneses, situándose entre los seis primeros clasificados en las cuatro carreras iniciales. En la quinta, celebrada en Italia, llegaría la recompensa a todos los esfuerzos, con el americano cruzando la meta en tercer lugar por detrás de Doohan y Kocinski, y por delante de su compañero Barros. Se trataba del segundo podio que alcanzaba Cagiva en el medio de litro, tras el conseguido por Mamola en Bélgica 88. En esta ocasión, sin embargo, el trofeo se logró en seco, y no bajo la lluvia como si sucedió en el trazado de Spa.

Lawson repetiría posición cinco pruebas más tarde, en Francia (Paul Ricard), imponiéndose por menos de una décima a Schwantz, cuarto. En las últimas citas del año no fue capaz de volver a situarse entre los tres puestos de honor (fue sexto en Gran Bretaña, no puntuó en San Marino, octavo en Checoslovaquia y no disputó los GGPP de Francia y Malasia por decisión de Cagiva) pero su gran regularidad durante toda la temporada le valió la sexta plaza final. Sus buenas aptitudes para desarrollar la moto, aunadas al trabajo técnico y al montante económico desembolsado por el equipo, sin duda fueron clave en el cambio de rumbo de la marca.

“A pesar de las caídas, estoy satisfecho del trabajo que hemos desarrollado en Cagiva. La moto ha cambiado mucho, y al final era bastante buena. El motor está entre los mejores y creo que no hace falta tocarlo, pero con el chasis ha habido problemas. A partir de Gran Bretaña tuvimos que enfrentarnos a los mismos quebraderos de cabeza que el resto de pilotos Michelin, porque teníamos falta de agarre delante y no conseguimos resolverlo a pesar de que estrenamos dos chasis diferentes. La fractura de Le Mans detuvo el desarrollo final de la moto, porque entonces Alex ya estaba lesionado, pero en fábrica han dedicado a preparar la moto del año siguiente y podremos entrenar durante el invierno, y no como esta temporada, en la que las motos estuvieron listas muy tarde por la indecisión en el tema de la retirada”, resumía Lawson a final de la campaña.


1992

Unos meses después de realizar aquellas declaraciones, el californiano cosechaba la primera victoria para la firma de Varese. Lo hacía en el Gran Premio de Hungría, donde una arriesgada elección de neumáticos ante condiciones climáticas cambiantes le permitió imponerse a Doug Chandler por 14 segundos. Mamola, tercero, acabó a casi 38; mientras que el campeón Rainey, quinto, concluyó a más de un minuto. Después de más de una década de lucha, los hermanos Castiglioni por fin disfrutaban de un merecido triunfo por obra y gracia de Lawson.

La cita de Hungría fue la única del curso en la que el piloto pisó el cajón, aunque en otras dos logró la pole: Holanda y Gran Bretaña. El mejor tiempo en Assen pudo haberle reportado otro buen resultado, pero una inoportuna caída en la que también se vio involucrado Schwantz se lo impidió.

Al finalizar el año (fue noveno) anunció su retirada. El gran Eddie se marchaba por la puerta grande, con cuatro entorchados mundiales y habiendo cumplido su última misión: transformar a la Cagiva en una moto ganadora.

 


Te recomendamos

La nueva Benelli Leoncino está lista para su comercialización, que se producirá en la...

Coincidiendo con el reciente Puente del Pilar, Ducati España organizó la travesía Dos...

Los intercomunicadores Sena ofrecen gran calidad de funcionamiento. Y ahora, con el n...

La firma Energica es una referencia dentro del segmento de las motos eléctricas de al...

Comenta el artículo

Utilizamos cookies propias y de terceros para facilitar y mejorar la navegación, mostrarte contenido relacionado con tus preferencias y recopilar información estadística. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Más información.