MotoGP 2017: Análisis del rendimiento de Honda, Yamaha, Ducati, Suzuki, KTM y Aprilia

Cómo ha evolucionado cada una de las 6 marcas a lo largo de la temporada 2017 de MotoGP.
Nacho González -
MotoGP 2017: Análisis del rendimiento de Honda, Yamaha, Ducati, Suzuki, KTM y Aprilia
Comparativa de la distancia al ganador del mejor de cada marca (Infografía: Motociclismo.es)

MotoGP 2017 ha terminado y es el momento de analizar las subidas y bajadas en el rendimiento de cada marca. Honda, Yamaha, Ducati, Suzuki, KTM y Aprilia han tenido un año largo con buenos y malos momentos. Algunas más que otras, evidentemente.

En el gráfico de arriba se puede ver la distancia al ganador del mejor piloto de cada marca en cada una de las 18 carreras, y en él ya se puede apreciar que algunas han sido más constantes, mientras que otras han mezclado cal y arena. De igual forma, en algunas se puede atisbar una evolución a lo largo del año, cuando otras no han logrado una notoria mejoría o, incluso, han ido a peor.

HONDA – TECLA ADECUADA

Pese a la victoria de Austin –a cargo de Marc Márquez- y el doblete de Jerez –con Dani Pedrosa victorioso-, el inicio de año de Honda no fue espectacular, con sólo esos dos triunfos en las ocho primeras carreras.

Sin embargo, nunca estuvieron muy lejos de las victorias. Qatar y Francia fueron las carreras más flojas de la primera mitad de campeonato, donde lograron mantenerse cerca de sus rivales mientras trataban de dar con la tecla adecuada en la evolución de la versión de la Honda RC213V.

En la segunda, se convirtió en un ciclón de la mano de Márquez, aderezado con el triunfo de Pedrosa en Valencia. De las diez últimas carreras, Honda ganó seis y se quedó a milésimas en otras dos, una reacción increíble que les ha permitido acabar el año con la triple corona de pilotos, constructores y equipos.

En ese fina sólo hay considerar el leve lunar de la rotura del motor de Silverstone; y la carrera de Malasia, la carrera donde la mejor Honda estuvo más lejos estuvo la victoria; debido, en gran medida, al conservadurismo de un Márquez que estaba pensando en el título.

YAMAHA – SIN RUMBO FIJO

La temporada de Yamaha comenzó de forma inmejorable con las victorias de Maverick Viñales en Qatar y Argentina, pero rápidamente llegó el primer bajón de rendimiento: leve en Austin y más acusado en Jerez, donde ya tuvo que aparecer Johann Zarco para salvar la papeleta, algo que se convertiría en periódico.

De nuevo, tras dos buenas carreras en Francia –victoria de Viñales- e Italia, volvió en fiasco en Catalunya; mitigado poco después con el triunfo de Valentino Rossi bajo la lluvia de Assen. Parecía impensable que, tras cuatro triunfos en ocho carreras, no llegaría ninguno más en las diez siguientes, donde parecían navegar sin rumbo fijo.

En la segunda mitad, los problemas se agravaron, convirtiéndose en calvario cuando el agua hacía acto de presencia, como atestiguan las carreras en mojado de Misano, Motegi y Sepang, donde una vez más Zarco arregló el desaguisado.

Pero no todo fue malo: hasta en tres carreras lucharon por ganar: en Silverstone y Valencia la victoria se les escapó por un suspiro, mientras que en Australia metieron a tres motos dentro de los cuatro primeros, sólo por detrás de Márquez.

DUCATI – DERECHO A SOÑAR

Cuando Andrea Dovizioso se quedó a un paso de la victoria en Qatar, todo hacía pensar que sería el habitual espejismo de los de Borgo Panigale en Losail. Una percepción que se veía corroborada por las cuatro siguientes carreras, donde pese al celebrado podio de Jorge Lorenzo en Jerez, estuvieron siempre muy lejos del ganador.

Hasta que llegó Mugello. Allí, Andrea Dovizioso se hizo con el triunfo de forma brillante, repitiendo en Montmeló para postularse como candidato a todo. Dos triunfos seguidos de Ducati que estuvieron cerca de ser tres cuando Danilo Petrucci luchó hasta el límite bajo la lluvia de Assen, acabando segundo a milésimas del ganador.

El fiasco de Sachsenring entraba dentro de lo previsto, mientras que en Brno naufragaron en el agua. Sin embargo, enderezaron el rumbo ganando en la que va camino de convertirse en su pista fetiche –Austria-, enlazando otra victoria en Silverstone y quedándose cerca tanto en Misano como en Aragón.

En el póquer final, dos de cal y dos de arena: las brillantes victorias de Japón –en seco- y Malasia –en mojado- contrastan con el revés de Australia y con la decepción final de Valencia, que sin embargo no empaña el hecho de que Ducati se ha ganado el derecho de volver a soñar con los títulos mundiales de MotoGP.

HONDA – TECLA ADECUADA

Pese a la victoria de Austin –a cargo de Marc Márquez- y el doblete de Jerez –con Dani Pedrosa victorioso-, el inicio de año de Honda no fue espectacular, con sólo esos dos triunfos en las ocho primeras carreras.

Sin embargo, nunca estuvieron muy lejos de las victorias. Qatar y Francia fueron las carreras más flojas de la primera mitad de campeonato, donde lograron mantenerse cerca de sus rivales mientras trataban de dar con la tecla adecuada en la evolución de la versión de la Honda RC213V.

En la segunda, se convirtió en un ciclón de la mano de Márquez, aderezado con el triunfo de Pedrosa en Valencia. De las diez últimas carreras, Honda ganó seis y se quedó a milésimas en otras dos, una reacción increíble que les ha permitido acabar el año con la triple corona de pilotos, constructores y equipos.

En ese fina sólo hay considerar el leve lunar de la rotura del motor de Silverstone; y la carrera de Malasia, la carrera donde la mejor Honda estuvo más lejos estuvo la victoria; debido, en gran medida, al conservadurismo de un Márquez que estaba pensando en el título.


YAMAHA – SIN RUMBO FIJO

La temporada de Yamaha comenzó de forma inmejorable con las victorias de Maverick Viñales en Qatar y Argentina, pero rápidamente llegó el primer bajón de rendimiento: leve en Austin y más acusado en Jerez, donde ya tuvo que aparecer Johann Zarco para salvar la papeleta, algo que se convertiría en periódico.

De nuevo, tras dos buenas carreras en Francia –victoria de Viñales- e Italia, volvió en fiasco en Catalunya; mitigado poco después con el triunfo de Valentino Rossi bajo la lluvia de Assen. Parecía impensable que, tras cuatro triunfos en ocho carreras, no llegaría ninguno más en las diez siguientes, donde parecían navegar sin rumbo fijo.

En la segunda mitad, los problemas se agravaron, convirtiéndose en calvario cuando el agua hacía acto de presencia, como atestiguan las carreras en mojado de Misano, Motegi y Sepang, donde una vez más Zarco arregló el desaguisado.

Pero no todo fue malo: hasta en tres carreras lucharon por ganar: en Silverstone y Valencia la victoria se les escapó por un suspiro, mientras que en Australia metieron a tres motos dentro de los cuatro primeros, sólo por detrás de Márquez.


DUCATI – DERECHO A SOÑAR

Cuando Andrea Dovizioso se quedó a un paso de la victoria en Qatar, todo hacía pensar que sería el habitual espejismo de los de Borgo Panigale en Losail. Una percepción que se veía corroborada por las cuatro siguientes carreras, donde pese al celebrado podio de Jorge Lorenzo en Jerez, estuvieron siempre muy lejos del ganador.

Hasta que llegó Mugello. Allí, Andrea Dovizioso se hizo con el triunfo de forma brillante, repitiendo en Montmeló para postularse como candidato a todo. Dos triunfos seguidos de Ducati que estuvieron cerca de ser tres cuando Danilo Petrucci luchó hasta el límite bajo la lluvia de Assen, acabando segundo a milésimas del ganador.

El fiasco de Sachsenring entraba dentro de lo previsto, mientras que en Brno naufragaron en el agua. Sin embargo, enderezaron el rumbo ganando en la que va camino de convertirse en su pista fetiche –Austria-, enlazando otra victoria en Silverstone y quedándose cerca tanto en Misano como en Aragón.

En el póquer final, dos de cal y dos de arena: las brillantes victorias de Japón –en seco- y Malasia –en mojado- contrastan con el revés de Australia y con la decepción final de Valencia, que sin embargo no empaña el hecho de que Ducati se ha ganado el derecho de volver a soñar con los títulos mundiales de MotoGP.


SUZUKI – REACCIÓN FINAL

Había muchas esperanzas en la temporada de Suzuki, pero la realidad es que han estado muy por debajo de dichas expectativas. Al inicio de año, dos carreras prometedoras como la de Álex Rins en Qatar y la de Andrea Iannone en Austin hacían pensar que estarían arriba con frecuencia, pero la lesión del español y el pobre rendimiento del italiano les tuvieron muy lejos de la cabeza.

El retorno de Rins pareció insuflar ánimo en la casa de Hamamatsu, sobre todo en lo que se refiere a la consistencia lograda en la segunda mitad de temporada, donde no cesaron los altibajos pero sí se producían algo más cerca de los primeros clasificados.

La reacción final se puede ver en las cuatro últimas carreras, obviando el desastre de Sepang. Después de un sólido resultado en Japón –la mejor carrera en mojado del año-, Iannone por fin destapó el tarro de las esencias en Phillip Island; con Álex Rins cerrando el año acariciando el podio en Valencia para acabar con buen sabor de boca.


KTM – CLARA PROGRESIÓN

El inicio de temporada en Losail fue más que aceptable para ser la primera carrera como marca a tiempo completo en MotoGP, pero durante la primera mitad de temporada no se conseguía apreciar una evolución notable, donde sumaban puntos pero generalmente por errores rivales.

En Sachsenring, pese a que no era su mejor resultado, ya podía verse una línea ascendente en la distancia respecto al ganador. A partir de ahí, la segunda parte de la temporada es buena muestra de la clara progresión de la firma austriaca: en seco, en todas las carreras de esa mitad se quedaron más cerca que en ninguna de la primera mitad.

En ese sentido, la gráfica no miente… como tampoco lo hace para resaltar las complicaciones que todavía tienen en mojado, donde por norma general acaban considerablemente más lejos que cuando el asfalto está seco.


APRILIA – UNA SOLA CARTA

La temporada de Aprilia –que ha acabado última en la clasificación de constructores- es la más difícil de entender; lo que en gran parte se debe a que prácticamente han jugado con una sola carta, la de Aleix Espargaró. El de Granollers ha aunado grandes actuaciones con ‘ceros’, algunos por errores suyos y otros por problemas mecánicos.

Hasta un tercio de carreras no se ven reflejadas en la gráfica: cinco de ellas debido a que ninguna RS-GP cruzó la línea de meta, mientras que en la otra Aleix entró con dos vueltas de diferencia, por lo que tampoco se ha considerado.

Se podría pensar que la lectura es negativa, pero no del todo. Carreras del mayor de los Espargaró como la inaugural en Qatar o la de Aragón –además de otras con decepción final pero buenas sensaciones como Australia-, invitan al optimismo en la casa de Noale, que pese a que las estadísticas no lo reflejen, por momentos ha mostrado una trayectoria ascendente.


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