¿Cuál es el futuro de Rossi y Ducati?

Cuando Valentino Rossi y Ducati se juntaron a finales de 2010 parecían el matrimonio perfecto. Un año y medio después, los problemas de entendimiento no paran de crecer y hasta se rumorea que podrían separarse antes de que acabe la temporada.

Jesús Lázaro. Fotos: Golg&Goose | 24/04/2012
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Como siempre que está Valentino Rossi de por medio, la rumorología corre más que la actual GP12 y algunos ya ven el binomio Rossi-Ducati muerto y enterrado, en un «Divorcio a la italiana» como el que plasmó Marcello Mastroiani en el cine. En este caso no hay celos ni infidelidades de por medio, y sería cuestión de puro y duro desamor. Pero como te he dicho, de momento no son más que especulaciones.

Cuando en la temporada 2010 se confirmó el fichaje de Rossi por Ducati se cumplió el sueño italiano de unir a sus dos iconos de las dos ruedas. Hoy en día, después de 19 GG.PP, con solo un podio de bagaje (3º en Francia 2011) y muchas horas de trabajo en balde, los tifosi se están posicionando de un lado o de otro y esa feliz alianza podría tener fecha de caducidad.

En el pasado GP de Qatar salieron a relucir todos los puntos débiles de la moto y la paciencia de Rossi se desbordó. El italiano se despachó a gusto en el corrillo de prensa: «Las esperanzas terminaron en 2011, queremos resultados y una moto para hacerlo mejor».

Aunque el comentario que más dolió en Ducati y que más ha dado que hablar, fue lo que se le pasó por la cabeza tras su toque con Barberá: «Me planteé la retirada pero preferí terminar para acumular información y por respeto al equipo». Este desplante habría sido todo un desafío de Valentino a Ducati y estamos, no lo olvidemos, en el primer GP del año.

Ya en frío, concedió una entrevista a la revista italiana Motorsprint donde suavizaba sus declaraciones y explicaba los problemas de la Ducati: «Para mí está muy claro. Lo que no funciona atrás acelerando, viene de delante. En la entrada de las curvas, por algo que desconocemos, el tren delantero no te permite cerrar la curva. El mayor problema que tenemos es ese subviraje. Lo increíble es que esta característica es similar en todas las Ducati que he pilotado desde 2010, ya sea la versión sin chasis, la de fibra de carbono, de aluminio… no cambia nada».

Pero en esa misma entrevista cuenta otro problema importante: «Necesitamos una mecánica mucho más dócil. Nuestro motor es muy agresivo, más que el de Honda y mucho más que el de Yamaha. Al buscar su rendimiento más alto podemos perder manejabilidad. Esto es un error. ¿Realmente necesitamos tanta potencia si no sabemos aprovechar esa ventaja?»

Y la pregunta del millón, ¿por qué sólo ha sido capaz de hacerla correr Stoner? «Él tiene un estilo de conducción muy peculiar. Era muy joven cuando llego en 2007 y le resultó fácil adaptarse a la Desmosedici. Evolucionó con Ducati y debería darle las gracias porque si ha aprendido lo que sabe es porque creció con esta moto. Con la Ducati, si no montas con un estilo particular estás jodido.»

Lo que en pretemporada se intuía, quedó reflejado en el primer GP del año. Ducati está un paso por detrás de Honda y Yamaha; y lo que es peor, aún más lejos de lo que estaba en 2011. Ni el chasis doble viga de aluminio, ni los nuevos motores de 1.000 cc, ni fabricar una nueva moto casi de cero ha dado resultado. El mismo sábado antes de la carrera Filipo Preziosi, director del Departamento de Ducati Corse, asumió todas las responsabilidades, «el único culpable soy yo. Valentino no tiene culpa de nada».

Pese a las palabras de Preziosi parece inevitable que el mito de Valentino Rossi queda tocado ahora que afronta la recta final de su carrera. El piloto que obró el milagro cuando recondujo un proyecto fracasado y lo convirtió en campeón a la primera en 2004 (Yamaha no ganaba un título desde 1992), ya no es tan infalible.

Y a partir de aquí empiezan los rumores: Hay opiniones que dicen que ni siquiera finalizará esta temporada, fruto de la nula relación entre Rossi-Burguess y Preziosi, que romperá su contrato y se dedicará a correr en rallies hasta 2013, cuando tratará de conseguir una Yamaha privada.

Que Rossi no termine el año con Ducati parece imposible, el contrato redactado por los abogados de Phillip Morris (Marlboro) no tendrá fugas… lo que no es tan descabellado es que si las cosas no mejoran en 2013 pueda volver a Yamaha en una estructura paralela (no satélite) a la de fábrica, tal vez con el apoyo de Coca-Cola o de su patrocinador personal Monster. Pero de momento todo esto no son más que especulaciones y no hay nada contrastado al 100 por cien.

Aunque lo ocurrido en Losail demuestra que a Rossi se le ha acabado la paciencia, ni mucho menos tiene pensado abandonar tan pronto. «Fiché con la idea de correr dos temporadas y luchar por las victorias. Si trabajamos bien somos capaces de luchar por ser quinto o sexto y esto poco a poco te hace perder el entusiasmo. Si no puedo disfrutar en la pista, todo lo demás se hace aún más pesado. A pesar de todo me gustaría quedarme dos años más», zanjaba en Motosprint.

Fuera de Italia el talento de Valentino apenas se resiente y todos coinciden en que el problema es la Ducati GP12, mal concebida y que no puede hacer frente a las motos japonesas. Pero en Italia no está tan claro y al menos hay división de opiniones, o más bien toman partido del lado de la marca.

El influyente diario deportivo La Gazzetta dello Sport publicó un duro editorial contra Rossi tras su rajada de Qatar: «Las declaraciones más humillantes en la carrera de Valentino». Y comparan su situación con la de Alonso en Ferrari: «Rossi es un campeón, pero en Ducati nunca lo ha parecido. Lo peor es que parecen desalentados y ni siquiera hay intención de ejercer como un líder de grupo, una estrella a la que se la espera aunque las cosas vayan mal, como Alonso en Ferrari».

No se olvidan tampoco de los esfuerzos que se han llevado a cabo en Borgo Panigale desde el año pasado: «No se puede decir que Ducati no ha tratado de satisfacer las necesidades de Vale. En 2011 desarrolló seis chasis diferentes siguiendo sus indicaciones y revolucionando la filosofía tradicional de Ducati».

También ha hablado sobre el tema Giacomo Agostini en GPone.com: «Llega un momento donde bajas el rendimiento. Es triste pero inevitable y cuesta asimilarlo. Al principio solo se pierde un poco, quizás dos décimas por vuelta, pero empiezas a cuestionar la moto y el equipo. No hay que olvidar que aunque Valentino no es mayor, sí que arrastra una larga carrera deportiva. Hay que verlo como una naranja, se puede seguir exprimiendo, pero llega un momento en que se acaba el jugo».

El único piloto cuya leyenda puede competir de tú a tú con la de Valentino saca a relucir el posible ocaso de su carrera, algo que Rossi no tiene tan claro: «La edad te penaliza, es cierto, pero en un año difícil puedo rodar en el grupo de cabeza. Todavía sé cómo hacerlo».

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