Comparativa Maxiscooter 125: Kymco K-XCT 125i, Suzuki Burgman 125 y Yamaha X-Max 125

KYMCO, Suzuki y Yamaha han desarrollado tres «maxiscooter» de rueda pequeña dotados de muy buenas cualidades en los más variados ambientes.
Óscar Pena, Colaboran: Manolo López, Keko Ochoa -
Fotos: Lluis Llurba

En un segmento siempre en constante renovación, el Suzuki Burgman 125 ha sido la referencia a lo largo de muchos años entre los «maxiscooter» de pequeña cilindrada. Su éxito comercial así lo atestigua. Sin embargo, el desarrollo de nuevos modelos por parte de la competencia ha diversificado el gusto de los usuarios. Buenos ejemplos y muy atractivas alternativas son nuestros otros dos protagonistas de hoy, el KYMCO K-XCT 125i y el Yamaha X-MAX 125. Ambos plantean un talante tan señorial como el scooter de Hamamatsu, pero por comportamiento, ergonomía y tacto general, además de por diseño, tienen un aire más deportivo.

El Burgman, que experimentó una renovación estética el pasado año e incorporó muy acertadamente la pantalla del anterior modelo Executive, sitúa la altura de su amplio y confortable asiento más baja que la de sus rivales. Algo que sin duda favorece su accesibilidad (el puente central se localiza más bajo), su movilidad en ciudad, y aporta una sensación de ligereza muy agradable que se ve aumentada gracias a ser un 10 por ciento más ligero que sus competidores. Esta ubicación del asiento es posible gracias a que el hueco está diseñado para albergar dos cascos integrales «en paralelo», a la altura del espacio para el pasajero, en lugar de «en línea», como ocurre en el Yamaha.

El KYMCO tiene igualmente un gran hueco, pero solo cabe un casco integral más algo de equipaje. Siguiendo con la ergonomía, el Suzuki tiene un manillar más estrecho y alto con respecto al asiento, lo que obliga a una posición de conducción menos erguida. Más «plana» y «baja», y aunque se mejoró sensiblemente en el «restyling» del pasado año, se sigue apreciando en comparación con sus rivales. En este sentido el Yamaha «lo borda», mientras que el KYMCO también aporta una ergonomía más moderna y se sitúa muy cerca de la moto de Iwata.

El asiento del K-XCT 125 es, además, el asiento de mullido más polivalente, a medio camino entre el muy firme asiento del X-MAX, y el más blando del Burgman. Su altura de su asiento también está en un punto intermedio, siendo bastante alto el del X-MAX. Por otro lado, el espacio para los pies más destacable es el del Suzuki, con el Yamaha siguiéndole de cerca, al contar ambos con espacio para apoyarlos en el contraescudo. En el KYMCO no es posible por el diseño de su frontal, muy deportivo y moderno, aunque algo menos funcional en este sentido.

No en vano, este taiwanés ha sido diseñado en Italia por Massimo Zaniboni, de cuyo lápiz han surgido los diseños de los KYMCO Agility, City, Like, People GTi, Super Dink, y más recientemente el megascooter Xciting 400i. Se renuncia a cierta funcionalidad a cambio de diseño. La pantalla del K-XCT es también la de formas más vanguardistas, y la que menos protección ofrece lanzado a máxima velocidad. Sea como fuere, estas no llegan nunca a ser tan elevadas como para que las turbulencias o el efecto del viento melle nuestro físico de algún modo. En todo caso, mejoran un poco el confort o la protección contra las inclemencias (se agradece especialmente la pantalla del Burgman en el crudo y frío invierno).

Otros aspectos funcionales, como la toma de corriente, las guanteras tras los escudos (dos en el Suzuki y el Yamaha, una de ellas con llave; y una en el KYMCO), o el acceso al depósito de combustible a través del puente central, están presentes en las tres protagonistas de un modo similar.

En lo que sí difieren es en la presentación de su cuadro de instrumentos, aunque a la postre revelan datos similares. El del Burgman es de inspiración automovilística, con dos indicadores de aguja y un panel digital central. Los de Yamaha y KYMCO son digitales por completo, y en los tres la información se presenta de forma clara y muy accesible. El Yamaha además dispone de un práctico interruptor en la piña izquierda para moverse por el ordenador de a bordo, lo que por otro lado implica la desaparición del botón de parada de emergencia «on-off» tan habitual en cualquier moto.

En todos los casos, desde el contacto se abre el asiento, y en las tres existe versión con y sin ABS, que todo sea dicho, siempre es muy recomendable, más si cabe si el uso que le vas a dar es urbano.

Potencia

El grupo motor de nuestras protagonistas ofrece una misma configuración (monocilíndrico con refrigeración líquida alimentado por inyección), y a la postre también un comportamiento similar. Se caracterizan por la suavidad de marcha, de respuesta, y ausencia total de vibraciones, amén de tener unos consumos muy contenidos.

Las prestaciones son igualmente ejemplares para su peso y potencia, y te permiten desplazamientos urbanos y de extrarradio con suficiente soltura y seguridad. Atendiendo al detalle, el Suzuki y el Yamaha tienen un primer arrancar desde parado similar, y da la sensación de ser algo más contundente que el KYMCO. Sin embargo, una vez comenzamos a andar, el taiwanés se recupera e incluso puede llegar a superar al Burgman (que recordemos es el más ligero, lo que le favorece al acelerar).

No puede hacer lo mismo con el X-MAX, que a fin de cuentas despliega las mejores prestaciones. Sea como fuere, los tres se defienden notablemente incluso en autopista, al ser capaces de mantenerse ligeramente por encima de 100 km/h sin problemas rodando cuesta arriba.

Por otro lado, el motor más silencioso es el del Suzuki, emitiendo los otros dos scooter de esta comparativa un sonido más «deportivo» en sintonía con sus estéticas y los comportamientos de sus partes ciclo.

Parte ciclo

En ciudad y carretera, sobre asfalto liso e irregular, chasis, suspensiones y frenos nunca quedan en evidencia en ninguno de los tres casos. Van «sobradas» para sus pequeños motores, aunque se encuentran diferencias entre ellas. Así, el X-MAX es el más firme y preciso, y el que realizando una conducción agresiva ofrece mayor estabilidad.

En el lado opuesto, a los mandos del Burgman la sensación es de «flexibilidad controlada», y el conductor aprecia en todo momento las reacciones del conjunto. Quizá es menos efectivo, pero sí más predecible. El tarado de suspensiones es igualmente el más suave y probablemente confortable. A medio camino nos topamos con el K-XCT, sobre el que encuentras un buen compromiso entre rigidez y sensaciones deportivas, y confort en lo que respecta al reglaje de sus suspensiones.

Conclusión

El uso que des a tu scooter hace de uno u otro la mejor opción. El más funcional es el Suzuki Burgman, al ser eminentemente ciudadano, y ofrecer una excelente calidad de rodadura en autopista. Si lo tuyo son más desplazamientos de extrarradio, el Yamaha X-MAX ofrece confort, prestaciones y un tacto firme y seguro.

Mientras el KYMCO K-XCT se encuentra a medio camino en términos de comportamiento y funcionalidad en ciudad. También hay que tener en cuenta sus precios, siendo el Yamaha considerablemente más caro que sus rivales.

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