Montesa 4Ride, senderos de gloria

A pesar de su origen en un modelo de trial tan especializado, la Montesa 4Ride destaca por su polivalencia de uso en el entorno off road. Noss ponemos de nuevo a sus mandos, en un escenario tan apropiado como son los Pirineos. y no nos hemos dejado ni un sendero por recorrer.
Marcos Blanco. Fotos: Pep Segalés -
Montesa 4Ride, senderos de gloria

Poco o, más bien, nada tiene que ver la Montesa 4Ride con la obra de arte del director de cine Stanley Kubrick, pero lo cierto es que recoge el testigo, y de excelente manera, de aquella Montesa Cota 310 Evasión y, por supuesto, de la más icónica Cota 348 Trail. La Montesa 4Ride atiende a un concepto que al otro lado de los Pirineos ha disfrutado de un mayor éxito que dentro de nuestras fronteras y donde algunos fabricantes, sobre todo los especializados en modelos de trial, no han dejado pasar la oportunidad de ofrecer modelos “randonner”. Algo así como lo que aquí conocemos como hacer senderos.

Una forma de disfrutar de la moto de montaña, que si has tenido ocasión de probar, resulta un absoluto disfrute, además de, privilegio por los lugares a los que se puede llegar a acceder y que, también, suele tener como recompensa unas vistas privilegiadas cuando se trata de recorridos de montaña. Aunque esta práctica está más asociada a la disciplina del enduro y que debido al empleo, en su mayoría, de mecánicas de competición suele implicar un mayor estrés durante su práctica. Precisamente por el tipo de monturas, muy potentes y agresivas, pero también más pesadas y menos accesibles para el público en general que nuestra protagona Montesa 4Ride.

Montesa 4Ride, hábitat en los senderos

La Montesa 4Ride destaca por su contenido volumen y reducido peso, fruto de su origen mecánico trialero en la Montesa Cota 4RT 260 , como ya hemos explicado. Con un manillar que permite su dominio absoluto por el enorme brazo de palanca que permite sobre ella. La incorporación de un asiento ¡de verdad! facilita más su uso desde el primer momento. Al poder apoyarnos nada más montarnos en ella, y que incrementa su comodidad de manera rotunda. Su mullido es el correcto, sin resultar una tabla ni hundirnos en exceso, suponiendo un determinante punto de apoyo, como comprobaremos más adelante, en las subidas más pronunciadas y que, además, permite aplicar una mayor tracción por parte del neumático trasero. Así como el poder descansar sobre él de manera cómoda al poder ir sentados.

El arranque de la Montesa 4Ride es lo que más controversias ha levantado, al no disponer de un sistema de arranque eléctrico. Pero lo cierto es que la palanca de arranque resulta absolutamente eficaz. Con una dureza justa y garantía de éxito, prácticamente, en cada intento. Si tu currículum está dominado por los modelos que no disponían de arranque a botón, entenderás mejor por qué no es algo tan imprescindible. Además dicho sistema de ayuda implicaría, además de un mayor coste, la necesidad de ubicar la necesaria batería. Probablemente perdiendo el generoso hueco que hay bajo el asiento. Para mi resulta correcta y válida la Montesa 4Ride en este aspecto.

Dispone de una progresividad en la entrega deliciosa

El sonido emanado por el compacto motor monocilíndrico de la Montesa 4Ride no es muy discreto y resulta singular. Dispone de una progresividad en la entrega deliciosa, aunque su rendimiento pueda parecer poco contundente metidos en faena; no hay patada como en los de dos tiempos pero sí un empuje constante. Así como un régimen de uso que destaca por su elevado margen, con el límite a casi 12.000 rpm. No hay ningún otro modelo que lo ofrezca, ni con mecánica de cuatro ni de dos tiempos.

Poco o, más bien, nada tiene que ver la Montesa 4Ride con la obra de arte del director de cine Stanley Kubrick, pero lo cierto es que recoge el testigo, y de excelente manera, de aquella Montesa Cota 310 Evasión y, por supuesto, de la más icónica Cota 348 Trail. La Montesa 4Ride atiende a un concepto que al otro lado de los Pirineos ha disfrutado de un mayor éxito que dentro de nuestras fronteras y donde algunos fabricantes, sobre todo los especializados en modelos de trial, no han dejado pasar la oportunidad de ofrecer modelos “randonner”. Algo así como lo que aquí conocemos como hacer senderos.

Una forma de disfrutar de la moto de montaña, que si has tenido ocasión de probar, resulta un absoluto disfrute, además de, privilegio por los lugares a los que se puede llegar a acceder y que, también, suele tener como recompensa unas vistas privilegiadas cuando se trata de recorridos de montaña. Aunque esta práctica está más asociada a la disciplina del enduro y que debido al empleo, en su mayoría, de mecánicas de competición suele implicar un mayor estrés durante su práctica. Precisamente por el tipo de monturas, muy potentes y agresivas, pero también más pesadas y menos accesibles para el público en general que nuestra protagona Montesa 4Ride.

Montesa 4Ride, hábitat en los senderos

La Montesa 4Ride destaca por su contenido volumen y reducido peso, fruto de su origen mecánico trialero en la Montesa Cota 4RT 260 , como ya hemos explicado. Con un manillar que permite su dominio absoluto por el enorme brazo de palanca que permite sobre ella. La incorporación de un asiento ¡de verdad! facilita más su uso desde el primer momento. Al poder apoyarnos nada más montarnos en ella, y que incrementa su comodidad de manera rotunda. Su mullido es el correcto, sin resultar una tabla ni hundirnos en exceso, suponiendo un determinante punto de apoyo, como comprobaremos más adelante, en las subidas más pronunciadas y que, además, permite aplicar una mayor tracción por parte del neumático trasero. Así como el poder descansar sobre él de manera cómoda al poder ir sentados.


El arranque de la Montesa 4Ride es lo que más controversias ha levantado, al no disponer de un sistema de arranque eléctrico. Pero lo cierto es que la palanca de arranque resulta absolutamente eficaz. Con una dureza justa y garantía de éxito, prácticamente, en cada intento. Si tu currículum está dominado por los modelos que no disponían de arranque a botón, entenderás mejor por qué no es algo tan imprescindible. Además dicho sistema de ayuda implicaría, además de un mayor coste, la necesidad de ubicar la necesaria batería. Probablemente perdiendo el generoso hueco que hay bajo el asiento. Para mi resulta correcta y válida la Montesa 4Ride en este aspecto.

Dispone de una progresividad en la entrega deliciosa

El sonido emanado por el compacto motor monocilíndrico de la Montesa 4Ride no es muy discreto y resulta singular. Dispone de una progresividad en la entrega deliciosa, aunque su rendimiento pueda parecer poco contundente metidos en faena; no hay patada como en los de dos tiempos pero sí un empuje constante. Así como un régimen de uso que destaca por su elevado margen, con el límite a casi 12.000 rpm. No hay ningún otro modelo que lo ofrezca, ni con mecánica de cuatro ni de dos tiempos.


El funcionamiento de los mandos de la Montesa 4Ride trasmite un tacto exquisito, como suele caracterizar a la producción del mayor fabricante de motos mundial. En su caso dicha fabricación se realiza en las instalaciones de Honda en España. Sólo la palanca de marchas, que conserva la posición de la de trial, se nos antoja un tanto retirada pero por la falta de hábito por nuestra parte. Hace mucho que tenemos abandonada la especialidad del trial…

En cuanto pisamos el campo e incrementamos el ritmo, destaca el buen trabajo de las suspensiones de la Montesa 4Ride. Con un recorrido de tacto cómodo, aunque muy eficaz y que termina de confirmar su buen hacer; al apreciar la excelente tracción de la que dispone y que ya anticipa su sosegada mecánica de cuatro tiempos. Nos "enchufamos" por las primeras pendientes del recorrido pirenaico y apreciamos  lo revolucionado que va el motor, aunque lo admite sin rechistar. Pero creándonos un estado de estrés que no acompaña con el idílico entorno alpino en el que nos encontramos. Probamos a meter una marcha más, y que admite sin mayor problema, pero ahora con el monocilíndrico mucho más relajado -al igual que nosotros- hasta unos límites en los que parece que se vaya a calar. Nada de eso, lo que pasa es que va aplicando la justa y necesaria tracción sobre el terreno, y ahora con un zumbido de motor mucho más relajado. Por supuesto, los escalones y raíces que aparecen los vamos solventando a golpe de embrague y tirando de la horquilla, tragándose el tren trasero todo el relieve del recorrido sin mayor queja ¡máquina total!


Gracias al amplio radio de giro de la Montesa 4Ride, sorteamos las “zonas”, por ejemplo en el cauce de un arroyo seco, con la solvencia acostumbrada. Aunque lo cierto es que debido al aumento de la altura del asiento con respecto al suelo, comparada con la Montesa Cota 4RT 260, lógicamente resulta algo más limitada al no poder meter bien la pierna en ese espacio ahora ocupado por el asiento.


Los frenos ofrecen contundencia pero con la necesaria dosificación, aunque bajando, sobre todo en las pendientes más pronunciadas y largas, aprovechamos su mecánica de cuatro tiempos y dejamos que retenga el monocilíndrico, cosa que hace de modo eficaz y quitándole trabajo a los frenos y, por tanto, a nosotros ¡que trabajen las máquinas!

Montesa 4Ride, descanso en los caminos

Todo este disfrute, además, tiene su recompensa… Y reside en el poder sentarnos en el cómodo asiento de la Montesa 4Ride -por lo menos comparado con lo que se estila en la especialidad del trial- al tener que realizar enlaces por caminos más anchos o pistas, e incluso por asfalto, siempre más tediosos que los estrechos senderos.

este disfrute, además, tiene su recompensa… Y reside en el poder sentarnos en el cómodo asiento

No todo es perfecto, claro, y echamos de menos un testigo de aviso de la entrada de la reserva de combustible. Aunque dispone de algo más de cuatro litros, y cuando nos familiaricemos con su autonomía tendremos este aspecto más controlado, evidentemente resulta muy desagradable quedarse tirado. Llegado el caso -como nos pasó a nosotros mismos- su ligereza facilita que podamos alcanzar el punto de repostaje, al poderla mover sin mayor complicación. Además, en su hueco bajo el asiento, podemos albergar algún “litrejo” más para los recorridos donde la autonomía resulte más comprometida.


La Montesa 4Ride ofrece una forma de disfrutar del entorno natural de una manera totalmente adaptada y con la capacidad de hacerlo de un modo nada agresivo. Con ella y por 7.199 € nos esperan muchos días de gloria por esos senderos.


Galería relacionada

Montesa 4Ride.Fotos

Montesa Impala

2800 €

  • 3000 km
  • |
  • Año 1964
  • |
  • Potencia: 175 cc / 1 CV
  • |
  • 13
24/05/2017
Fichas Técnicas

Montesa

4ride 260


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