Scrambler Ducati Café Racer: prueba, ficha técnica y primeras impresiones

La oferta de Scrambler Ducati alcanza su madurez al proponer para esta temporada modelos más especializados. Como la nueva Café Racer, versión más deportiva y de estilo Vintage, característica común en la producción de la joven firma italiana.
Marcos Blanco. Fotos: Milagro Team -
Scrambler Ducati Café Racer 2017

Ya han pasado tres años desde que Ducati nos sorprendiera con el estreno de la marca Scrambler Ducati, caracterizada por su producción de estilo Vintage. Su estreno tuvo bastante repercusión, entre otros motivos por su nutrida propuesta. Compuesta por cuatro modelos que compartían idéntica base mecánica pero con una estética diferente. Para la presente temporada la joven firma podríamos decir que ha alcanzado su madurez, al estrenar un par de modelos más pero ahora caracterizados por el grado de especialización de su mecánica.

Si la ya conocida Scrambler Ducati Desert Sled lo hizo como efectivo modelo trail, gracias a sus largas suspensiones y neumáticos mixtos específicos. Ahora es la versión deportiva Scrambler Ducati Café Racer la que hemos podido probar durante su presentación internacional en Bolonia, muy cerca de donde se fabrica. Al igual que su matriz Ducati.

SCRAMBLER DUCATI CAFÉ RACER, DEPORTIVA VINTAGE

La nueva Scrambler Ducati Café Racer resulta todo un homenaje a aquellas motos británicas modificadas en la década de los sesenta del siglo pasado, y que por iniciativa de sus propietarios coincidían en resultar lo más competitivas en las carreras que de modo furtivo se disputaban con el mítico Ace Café londinense como centro neurálgico. Nombre con el que actualmente nos referimos a aquellas máquinas artesanales y que nuestra protagonista ha adoptado de modo acertado. Eso sí, su sobria combinación de colores, basada en el elegante negro Black Coffe y en contraste con el dorado presente en el depósito y las llantas, nos evocan en lo que sería la interpretación de la Ducati 900 Darmah del S. XXI. Un modelo aparecido una década posterior al fenómeno de las Café Racer.

todo un homenaje a las motos británicas mejoradas como deportivas en la década de los sesenta

La nueva Scrambler Ducati Café Racer incorpora las suficientes modificaciones y novedades con respecto a la Scrambler Ducati Icon, primer modelo presentado por la marca, como para afirmar que nos encontramos ante toda una deportiva pero de similar rendimiento al resto de la gama, exceptuando a la versión de acceso Scrambler Ducati Sixty2. Lo más llamativo es la incorporación de unos semimanillares que favorecen una posición a los mandos mucho más al ataque. Al haberse adelantado 155 mm y bajado otros 175 mm la ubicación de las manos, cargando ahora mejor el peso sobre el tren delantero. Además, estrena un asiento de dos alturas y que, además de reforzar su imagen clásica con su tapizado en color tofe y con las costuras vistas, ha elevado su altura 15 mm alcanzando los 805 mm con respecto al suelo.

En la Scrambler Ducati Café Racer se ha reducido la distancia entre ejes 9 mm -ahora a 1.436 mm- debido a la modificación de sus geometrías de dirección -21,8º y 93,9 mm- y que ha supuesto la disminución del ángulo de lanzamiento en 2,2º y con el avance ahora 18 mm menor. Incrementando su agilidad, algo que se aprecia nada más iniciar la marcha, entre otros motivos por la reducción en el brazo de palanca debido a la incorporación de los nuevos semimanillares. Por cierto, en sus extremos se han montado los espejos retrovisores, como manda el canon vintage y la visión a nuestra espalda resulta muy correcta. Además, su anclaje no está centrado y permite colocarlos más arriba o hacia el exterior y así poder incrementar la visión sobre ellos.

SCRAMBLER DUCATI CAFÉ RACER, TACTO MÁS SUAVE

El sencillo motor Desmodue, refrigerado por aire y aceite, de la Scrambler Ducati Café Racer no recibe cambios ni declara diferencias de rendimiento, pero se ha aprovechado para que el mando del acelerador actúe de modo más suave en la primera parte de su recorrido. Algo demandado por los usuarios de los primeros modelos producidos por la marca, y que encontraban demasiado agresiva esa primera apertura del gas para su experiencia. En definitiva, la Café Racer ha suavizado su entrega al menor régimen. Se sigue mostrando voluntarioso y muy tolerante en caso de caída de vueltas al encontrarnos en la marcha incorrecta, y nos devuelve al régimen de giro idóneo en una simple cuestión de tiempo. El mayor empuje se experimenta a partir de las 5.500 rpm en busca del mayor rendimiento ofrecido por el bicilíndrico de dos válvulas; y cifrado en los ya conocidos 75 CV a 8.250 rpm y 6,9 Nm a 5.750 rpm.

ha suavizado su entrega en el primer tercio del gas a petición de sus usuarios

Lo que sí se echa de menos es aquel sonido más bronco y tan característico de las primeras cosechas Scrambler Ducati, pero la normativa Euro4 es aplicable por igual a todos los fabricantes y la Café Racer ha resultado una damnificada más en este sentido. No me malinterpretes, yo también detesto a aquellos que nos imponen su elevada “banda sonora”, pero me refiero a ese sonido tan característico de los primeros modelos y que, en definitiva, reivindicaba su inequívoca denominación de origen como producto de Borgo-Panigale. Eso sí, el escape Termignoni, heredado de la Scrambler Ducati Full Throttle, le sienta de maravilla; queda recogido y el calor que disipa no nos lo trasmite de manera especial.

Ya han pasado tres años desde que Ducati nos sorprendiera con el estreno de la marca Scrambler Ducati, caracterizada por su producción de estilo Vintage. Su estreno tuvo bastante repercusión, entre otros motivos por su nutrida propuesta. Compuesta por cuatro modelos que compartían idéntica base mecánica pero con una estética diferente. Para la presente temporada la joven firma podríamos decir que ha alcanzado su madurez, al estrenar un par de modelos más pero ahora caracterizados por el grado de especialización de su mecánica.


Si la ya conocida Scrambler Ducati Desert Sled lo hizo como efectivo modelo trail, gracias a sus largas suspensiones y neumáticos mixtos específicos. Ahora es la versión deportiva Scrambler Ducati Café Racer la que hemos podido probar durante su presentación internacional en Bolonia, muy cerca de donde se fabrica. Al igual que su matriz Ducati.

SCRAMBLER DUCATI CAFÉ RACER, DEPORTIVA VINTAGE

La nueva Scrambler Ducati Café Racer resulta todo un homenaje a aquellas motos británicas modificadas en la década de los sesenta del siglo pasado, y que por iniciativa de sus propietarios coincidían en resultar lo más competitivas en las carreras que de modo furtivo se disputaban con el mítico Ace Café londinense como centro neurálgico. Nombre con el que actualmente nos referimos a aquellas máquinas artesanales y que nuestra protagonista ha adoptado de modo acertado. Eso sí, su sobria combinación de colores, basada en el elegante negro Black Coffe y en contraste con el dorado presente en el depósito y las llantas, nos evocan en lo que sería la interpretación de la Ducati 900 Darmah del S. XXI. Un modelo aparecido una década posterior al fenómeno de las Café Racer.

todo un homenaje a las motos británicas mejoradas como deportivas en la década de los sesenta

La nueva Scrambler Ducati Café Racer incorpora las suficientes modificaciones y novedades con respecto a la Scrambler Ducati Icon, primer modelo presentado por la marca, como para afirmar que nos encontramos ante toda una deportiva pero de similar rendimiento al resto de la gama, exceptuando a la versión de acceso Scrambler Ducati Sixty2. Lo más llamativo es la incorporación de unos semimanillares que favorecen una posición a los mandos mucho más al ataque. Al haberse adelantado 155 mm y bajado otros 175 mm la ubicación de las manos, cargando ahora mejor el peso sobre el tren delantero. Además, estrena un asiento de dos alturas y que, además de reforzar su imagen clásica con su tapizado en color tofe y con las costuras vistas, ha elevado su altura 15 mm alcanzando los 805 mm con respecto al suelo.


En la Scrambler Ducati Café Racer se ha reducido la distancia entre ejes 9 mm -ahora a 1.436 mm- debido a la modificación de sus geometrías de dirección -21,8º y 93,9 mm- y que ha supuesto la disminución del ángulo de lanzamiento en 2,2º y con el avance ahora 18 mm menor. Incrementando su agilidad, algo que se aprecia nada más iniciar la marcha, entre otros motivos por la reducción en el brazo de palanca debido a la incorporación de los nuevos semimanillares. Por cierto, en sus extremos se han montado los espejos retrovisores, como manda el canon vintage y la visión a nuestra espalda resulta muy correcta. Además, su anclaje no está centrado y permite colocarlos más arriba o hacia el exterior y así poder incrementar la visión sobre ellos.

SCRAMBLER DUCATI CAFÉ RACER, TACTO MÁS SUAVE

El sencillo motor Desmodue, refrigerado por aire y aceite, de la Scrambler Ducati Café Racer no recibe cambios ni declara diferencias de rendimiento, pero se ha aprovechado para que el mando del acelerador actúe de modo más suave en la primera parte de su recorrido. Algo demandado por los usuarios de los primeros modelos producidos por la marca, y que encontraban demasiado agresiva esa primera apertura del gas para su experiencia. En definitiva, la Café Racer ha suavizado su entrega al menor régimen. Se sigue mostrando voluntarioso y muy tolerante en caso de caída de vueltas al encontrarnos en la marcha incorrecta, y nos devuelve al régimen de giro idóneo en una simple cuestión de tiempo. El mayor empuje se experimenta a partir de las 5.500 rpm en busca del mayor rendimiento ofrecido por el bicilíndrico de dos válvulas; y cifrado en los ya conocidos 75 CV a 8.250 rpm y 6,9 Nm a 5.750 rpm.

ha suavizado su entrega en el primer tercio del gas a petición de sus usuarios

Lo que sí se echa de menos es aquel sonido más bronco y tan característico de las primeras cosechas Scrambler Ducati, pero la normativa Euro4 es aplicable por igual a todos los fabricantes y la Café Racer ha resultado una damnificada más en este sentido. No me malinterpretes, yo también detesto a aquellos que nos imponen su elevada “banda sonora”, pero me refiero a ese sonido tan característico de los primeros modelos y que, en definitiva, reivindicaba su inequívoca denominación de origen como producto de Borgo-Panigale. Eso sí, el escape Termignoni, heredado de la Scrambler Ducati Full Throttle, le sienta de maravilla; queda recogido y el calor que disipa no nos lo trasmite de manera especial.


Como ya conocíamos, las relaciones de cambio cuentan con un escalonado acertado pero la palanca conserva su dureza en la inserción de las marchas. Aunque, sin duda, lo peor viene por ese punto muerto furtivo localizado entre las dos últimas relaciones. Hay que prestar especial atención al realizar ese cambio de marcha. Lo mejor lo encontramos en el tacto blando que ofrece la maneta de embrague, por lo que en un primer momento nos sorprendió la brusquedad del mismo al soltarlo hasta que nos familiarizamos con su funcionamiento. Como en el resto de gama el embrague es del tipo antibloqueo APTC.

SCRAMBLER DUCATI CAFÉ RACER, PARTE CICLO EFICAZ

El funcionamiento de la horquilla se han revisado y en conjunto las suspensiones ofrecen un tacto bastante firme, idóneo para explorar el aspecto más deportivo de la Scrambler Ducati Café Racer, donde no defrauda. Donde claramente se encuentra más cómoda cuando el asfalto se encuentra en perfecto estado. Sólo hay posibilidad de regulación sobre la precarga del amortiguador trasero, que conserva su característica posición lateral inclinada. El tren delantero informa muy bien de lo que está pasando en su contacto con el asfalto. Los eficaces Pirelli Diablo Rosso II, montados ahora sobre llantas de 17 pulgadas, aseguran el agarre, además de suponer toda una declaración de las posibilidades de la Café Racer.

La nueva posición a los mandos es decididamente deportiva. Pero no te asustes, que el paso de los kilómetros tampoco hará especial mella en brazos o espalda, los semimanillares rebajan la posición de las manos pero no lo hacen de modo radical. También porque el ángulo que forman no resulta excesivamente cerrado. La ubicación de los estribos no se ha variado y es acertada para sus aspiraciones deportivas, además de resultar difícil, por no llegar a decir imposible, el llegar a rozarlos con el asfalto, por lo menos en carretera al no disponer de avisadores. Lo peor lo encontramos en el mullido del nuevo asiento, que cede en exceso bajo nuestro peso y limita algo los movimientos sobre él, además de incrementar la superficie de contacto con nuestra autonomía, y que en días cálidos nos hará pasar calor en la zona de contacto.


Además de práctico medio de transporte diário de innegable atractivo neoretro, su ambiente favorito se encuentra en un retorcido puerto de montaña, donde a pesar de la rudeza del cambio, hace posible su uso sin el empleo del embrague en cuanto se le coge el punto en sincronía con el gas. Donde, como ya he mencionado, echo de menos que en las aperturas del gas nos regale aquel bramido, ahora añorado, de las primeras cosechas de Scrambler Ducati; y que, además, provoca que estemos más recetivos con su ligero nivel de vibraciones. Trasmitidas en los semimanillares y los estribos, que dado su carácter más deportivo no cuentan con protectores de goma. Algo nada grave,

El equipo de frenos cumple sobradamente a pesar de seguir contando con un único, aunque enorme, disco delantero de 330 mm de diámetro, y al que se le ha incorporado una pinza monobloque Brembo M4-32 de anclaje radial y una bomba, también radial y con posibilidad de regulación en la distancia de la maneta. Su potencia y correcta dosificación quedan aseguradas. Aunque sus pastillas acusaron una clara falta del correcto rodaje, en forma de chirridos generalizados en el conjunto formado por las unidades de pruebas, a pesar de los escasos 600 km con los que contaban. El ABS firmado por Bosch no interfiere en absoluto en el uso de los frenos a pesar de su trato exigente; y sólo detectamos su funcionamiento al ir a fondo en zonas de baches, donde los neumáticos llegaban a perder el contacto con el asfalto, o al intentar provocar el bloqueo de los frenos de modo premeditado, con el resultado de los habituales golpeteos en maneta y pedal de freno.

SCRAMBLER DUCATI CAFÉ RACER, GUIÑO HISTÓRICO

La carrocería incorpora algunos aditamentos, como una nueva tapa de colín que, al igual que en la saga Ducati Monster, cubre la parte del asiento destinada al pasajero. Así como las nuevas placas portanúmeros rotuladas con el número 54 y que tiene su explicación: homenaje a Bruno Spaggiari, piloto de éxito y que en el año 1968 disputó la Mototemporada Romagnola, clásica competición en carretera, con una Ducati en la que se empleaba un motor monocilíndrico de 350 derivado de la Scrambler original –modelo que impulsó la creación de la nueva marca- y suya es la imagen de la Ducati con el dorsal 54 en el aire en el GP de Cesenatico, debido al despegue por el asfalto rizado provocado por las raíces de los pinos.

El depósito no presenta novedades y sigue contando con su característica forma de lágrima y caracterizado por la posibilidad de intercambiar sus placas laterales, donde se ha incorporado el nuevo logo de la marca Scrambler Ducati y que ahora incluye el detalle de la mítica bandera ajedrezada. Inequívoca seña de identidad de la competición en general y en particular de aquella loca época del Ace Café.


La aleta delantera se ha reducido a la mínima expresión y el faro cuenta ahora con una carcasa adaptada a su forma y a la del panel de instrumentos. Pero sin contemplar una mayor superficie para poder desviar el viento generado a la velocidad elevada. A la velocidad legal no supone un gran inconveniente pero a una velocidad mayor pasará a serlo.

El sencillo cuadro de relojes es común al resto de Scrambler Ducati y ofrece la suficiente información en formato digital: velocidad, régimen de giro, reloj horario, distancia total y parcial y temperatura ambiente. Estas tres últimas seleccionables desde el conmutador situado junto al puño izquierdo.

SCRAMBLER DUCATI CAFÉ RACER, MÁS QUE IMAGEN

La imagen de la producción de Scrambler Ducati resulta todo un imán por su atractivo estético en cualquiera de sus variantes. Además, en ellas encontramos a toda unas pura sangre de la diversión y que brillan por su eficacia. La Café Racer no es una excepción, pero en su caso se ha mostrado como una consumada especialista de la conducción en el asfalto. Por supuesto, indicada para todos los públicos, por su contenido rendimiento y facilidad de uso, así como una posición que resulta mucho menos severa de lo que a primera vista sugiere; y que facilita su más practico uso diario.



La Scrambler Ducati Café Racer está sólo disponible en la elegante combinación cromática descrita, y cuenta con cierta posibilidad de personalización gracias al catálogo de accesorios previsto por la marca. Su factura de serie alcanza los 11.190 €. Un precio que se sitúa en el techo del segmento entre las deportivas medias de estilo neo retro, algo equiparable a su nivel de prestaciones y eficacia. Además, cuenta con una promoción de lanzamiento ligada a su financiación: ya que al financiar más de 7.500 € a tres años y al 7,25 TIN con Ducati Financial Services se descuentan 1.100 euros.

Lo mejor:
  •  

    Eficacia

  •  

    Grado de especialización

  •  

    Conducción asequible

  •  

    Imagen

A mejorar:
  •  

    Mullido del asiento

  •  

    Protección aerodinámica

  •  

    Cambio duro

  •  

    Sonido demasiado discreto


Fichas Técnicas

Scrambler Ducati

Café Racer


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