Publicidad

BMW F 800 R y Suzuki GSR750Z, dos motos naked de uso diario

La BMW F 800 R y la Suzuki GSR750Z son dos motos para usar cada día, y así lo hemos comprobado en esta prueba comparativa.
Pepe Burgaleta | Luis López. Fotos: Jaime de Diego -
BMW F 800 R y Suzuki GSR750Z, dos motos naked de uso diario
BMW F 800 R y Suzuki GSR750Z, dos motos naked de uso diario
La BMW F 800 R y la Suzuki GSR750Z no son motos que podamos definir como iguales, ya que BMW y Suzuki han llegado a la misma conclusión, o casi, siguiendo vías mecánicas bien diferentes. Además, interpretan de formas distintas el balance que de cada uno de los componentes de esta mezcla mágica debe tener una moto naked destinada al gran público.
 
Podría pensarse que su origen europeo o japonés es lo que marca sus diferencias esenciales, pero en realidad parece que es el origen del que parten lo que ha acabado trazando su camino. Mientras la BMW F 800 R es un modelo de la serie F, que ofrece también motos de tipo trail y turísticas, la Suzuki GSR750Z tiene como centro de gravedad el motor de la Suzuki GSX-R 750, un propulsor deportivo. Partiendo de diferentes orígenes, se buscan destinos similares, pero la ruta no sólo marca el viaje, sino que acaba desviando el lugar de destino al que finalmente se llega.
La primera diferencia se nota simplemente con arrancar, porque la BMW F 800 R es una moto que, dentro de su posición deportiva, coloca al piloto bastante centrado. El cuerpo puede mantenerse erguido sin problemas, el manillar es bastante ancho, y los pies descansan sólo ligeramente retrasados. En la Suzuki GSR750Z todo es más tradicional, con un manillar más estrecho y bajo, y piernas más flexionadas, lo que favorece una postura más adelantada y quedas más echado sobre la rueda delantera.
 
En las dos motos, los diseñadores se han cuidado mucho de ofrecer alturas de asiento muy contenidas, de manera que llegas sin problemas con los dos pies al suelo, y en muchos casos incluso apoyando los talones. Esta posición a los mandos influye en la conducción, incluso a baja velocidad porque, como decimos,mientras en la bicilíndrica te encuentras más centrado, en la japonesa te sientes unido a la rueda delantera, que te informa inmediatamente de cualquier cosa por la que pase.

Diferencias en el motor entre la BMW F 800 R y la Suzuki GSR750Z

La segunda diferencia, como no podía ser de otra manera, es el tacto del motor. El motoe «twin» paralelo de la BMW F 800 R tiene un carácter más marcado, en el sentido de poseer un mayor pulso. Mientras sobre la Suzuki GSR750Z parece a veces que estás conduciendo encima de una alfombra mágica, sin apreciar vibraciones ni rozamientos, en la BMW F 800 R siempre notas el régimen al que va o la carga del acelerador. El sonido también es distinto, y lógicamente las prestaciones, ya que la japonesa tiene más potencia y el tacto habitual de los motores de cuatro cilindros en línea, con esa suavidad inicial perfecta para transitar en las calles y esa pegada desde medio régimen en adelante que convierte a este tipo de motores en los favoritas de una buena parte de los aficionados.

La BMW F 800 R corre tanto como puedas necesitar, pero lo hace de manera distinta, con las típicas piernas largas de un motor de este tipo. El cigüeñal calado a 360⁰ lo provee de una gran regularidad, pero siempre con la mitad de golpes de par que el de la Suzuki GSR750Z. En general, en la BMW F 800 R vas a encontrar respuesta en cualquier momento, mientras que la Suzuki GSR750Z ofrece a veces más, y a veces menos en función del rango en el que te muevas. Si te concentras en mantener el motor en el lugar adecuado, siempre acelerará más, pero si te duermes y lo dejas caer hasta su zona perezosa, tendrás que esperar a que despierte del todo... o divertirte jugando con el cambio, lo que puede ser positivo o negativo, dependiendo de cómo te lo tomes.
 
Hay que reconocer que tanto BMW como Suzuki han planteado estas motos como relativamente sencillas, y esto se deja notar sobre todo en las suspensiones. También hay que señalar que en general, el usuario de una de estas motos, por regla general, no va a andar toqueteando los reglajes, de manera que para una mayoría incluir elementos que tengan todo tipo de ajustes es hacer pagar por algo que muy pocos van a aprovechar. Con su escasa regulación, puedes hacer que las alturas de la moto se ajusten a tu peso y a la circunstancia de ir con una o dos personas. Mientras la BMW F 800 R tiene la ventaja de disponer de un pomo que facilita la tarea en el tren trasero, la Suzuki GSR750Z también alardea de contar con ajustes en la horquilla y el amortiguador, eso sí, a costa de necesitar unas herramientas para ello, sin que ello signifique que sea complicado ni mucho menos.
 
Siempre que utilices las motos de una manera tranquila, no vas a tener problemas, sino todo lo contrario, sólo satisfacciones. En ambos casos la agilidad de la que han sido dotadas las convierte en perfectas para moverte en ciudad de forma rápida y hasta divertida, pero también para circular por carretera, por supuesto. Su volumen es el adecuado, ni muy grandes ni «poca cosa». Como decíamos, hay motor suficiente para hacer cualquier cosa que se te pase por la cabeza. Sobre todo, ten en cuenta que estas motos tienen ambas una R en sus siglas, y eso significa que cuentan con un componente deportivo importante en sus genes. En este sentido, una vez que decides echar una cana al aire y explorar sus límites, te encuentras con que el tiempo pasa, y no sólo por el piloto, sino también por las motos que ya llevan varias temporadas entre nosotros.

Cuando la Suzuki GSR750 se lanzó en 2011, Suzuki decidió cambiar el chasis de aluminio de la 600 por uno de acero, y derivar así el modelo a una utilización menos deportiva, aunque manteniendo un aspecto realmente fiero. Ahora, cuatro años más tarde, te vas a encontrar con una moto sport en la que echas de menos unos frenos con más tacto. La Suzuki GSR750Z frena, pero a costa de apretar más la maneta que en la BMW F 800 R, que tiene pinzas de cuatro pistones en vez de flotantes de dos, aunque puede que el sistema ABS de la Suzuki GSR750Z influya más en ella que en su rival. La suspensión trasera de la Suzuki GSR750Z también necesitaría más freno hidráulico, porque llega un momento en el que empiezas a notar ciertos rebotes, porque el muelle no lo puede hacer todo...
 

¿Qué tal van la BMW F 800 R y la Suzuki GSR750Z?

En la Suzuki GSR750Z ir deprisa resulta más natural para quien provenga de una deportiva tradicional. La posición, centrada en la rueda delantera, es más parecida, y el estilo de conducción acaba siendo el habitual, porque el asiento tiene una forma similar, es muy fácil agacharse sobre el depósito, y el motor de cuatro cilindros es muy fácil de llevar una vez que alcanza un cierto régimen. El cambio es un poco más rudo que en alguna de sus hermanas, pero sigue siendo preciso y rápido, y te ayuda a mantener el motor donde quieres. Es una moto que vibra muy poco, pero el sonido, y, sobre todo, la aceleración te indican sin necesidad de mirar el reloj, cuándo te estás acercando al límite. La Suzuki GSR750Z es una moto ágil y, a pesar de sus cuatro cilindros, muy estrecha en la zona central, con bastante peso sobre el tren delantero, que es siempre el que manda.

La BMW F 800 R es bastante diferente, pero no por ello menos eficaz. Hay que partir de la base de que vas siempre más erguido y la sensación es la de que la rueda delantera está más lejos de ti, con un manillar excesivamente plano y demasiado ancho entre puntas. Sin embargo, esto no te hace perder confianza en ella, porque se siente de delante tan anclada al asfalto como la Suzuki. El motor es menos potente arriba, de hecho no transmite nada en la zona alta excepto ruido y vibraciones; pero a cambio la BMW F 800 R te saca mejor desde medio régimen. Las suspensiones son más firmes y los frenos necesitan menos esfuerzo, siempre con el peculiar tacto de bomba delantera ciertamente esponjoso. Por decirlo de alguna manera, con otro estilo tienes la misma confianza.
 
Lo mejor de esta diferencia de comportamiento y posición es que, al mismo tiempo que es válida cuando quieres ir deprisa, te sirve para el resto de las situaciones, que acaban siendo las más habituales. En carretera vas relajado, sin cargar brazos ni espalda, y que en ciudad ocurre tres cuartos de lo mismo. La Suzuki GSR750Z puede ser más adecuada para ir deprisa, pero también algo menos relajada cuando hay que usarla durante mucho tiempo, lo que no quiere decir que sea una moto incómoda. Además, tiene a su favor ese motor que es capaz de combinar la sensación de no existir pero estar ahí... vamos, como si se tratara de un motor eléctrico, con la típica respuesta de un tetracilíndrico deportivo.

Un aspecto en el que la BMW F 800 R es muy superior son las posibilidades de adaptarse a diferentes usos, porque dispone de un catálogo de opciones bastante nutrido, algo que en el caso de la Suzuki GSR750Z es más escaso. También hay que contar con que la Suzuki GSR750Z no ha pensado especialmente en su posible pasajero, que tiene un asiento pequeño, alto, adelantado y sin asa alguna para agarrarse.

BMW F 800 R o Suzuki GSR750Z, ¿cuál me compro?

Podría pensarse que dos motos tan diferentes en su estructura también tendrían que ser opuestas en su comportamiento y su funcionalidad, y aunque sí que existen diferencias claras, en realidad están dirigidas a un mismo cliente. Eso sí, dejando claro el origen y el detalle. La Suzuki GSR750Z es una moto que sigue manteniendo importantes trazas del ADN de una clásica deportiva nipona. Su motor es un claro ejemplo de ello, pero también lo es su posición de conducción y el estilo al que le gusta que se adapte su conductor, con la rueda delantera controlando el conjunto.

La BMW F 800 R bebe de otras fuentes, y no es extraño que con la misma base se hayan creado desde motos trail a otras de turismo. Porque la BMW F 800 R es una moto en la que trabajas más centrado, diseñada para relajarse, mejor para usar a dúo, y con más opciones.
 
Está claro que la gran diferencia entre ambas es el motor, que marca su carácter, pero las dos marcas se han cuidado muy mucho de que no fuese lo único que las separase. Así, la japonesa sigue teniendo en su faceta deportiva su gran reclamo, mientras la alemana intenta compaginar con un estilo agresivo una mayor polivalencia. Pero, en el fondo, ambas buscan lo mismo, mantener viva tu ilusión cada día, lograr que cada mañana, cuando las arranques para que te sirvan como medio de transporte, te sientas diferente del resto, y feliz.

Te puede interesar:

 
 

Te recomendamos

Si quieres convertir tu Honda Africa Twin en una moto todavía más aventurera Givi te ...

Ikono Motorbike es el nuevo Concesionario Oficial Honda en la Comunidad de Madrid, qu...

Aprovecha la promoción que ha lanzado Yuasa y gana una Honda X-ADV, una CB125R o dife...

Para celebrar su 40 Aniversario, la revista MOTO VERDE lanza una edición especial en ...