Cómo preparar una vuelta al mundo en moto

Cada día somos más moteros los que nos lanzamos a la aventura de viajar. La gran mayoría lo hace en los escasos 30 días de vacaciones que el sistema otorga. Sin embargo unos pocos, cada día más, buscamos la forma de viajar por el mundo en periplos más largos, meses o incluso años.

Texto y fotos: Carlos G. Portal (Charly Sinewan) -
Cómo preparar una vuelta al mundo en moto
Cómo preparar una vuelta al mundo en moto

Viajar por el mundo en moto nos permite llegar más lejos, cruzar fronteras lejanas e inevitablemente someternos a una preparación algo más compleja del viaje. Sinceramente preparar un viaje largo no es muy complicado, una vez realizado el primero todo es relativamente sencillo. Un buen guión puede ayudar esa primera vez en la que todo es desconocido y surgen los temores. Lo primero es pensar bien lo que vas a hacer. Has de saber que estarás horas sobre una moto y que te enfrentarás a las inclemencias del tiempo, a infectas carreteras y en muchas ocasiones a la incertidumbre de lo desconocido. Si vas a realizarlo sin acompañante también te enfrentarás a la soledad, debes estar bien contigo mismo porque de lo contrario será un infierno. Si lo haces con un amigo o pareja en diferentes motos, la convivencia no será fácil. Habrá que tomar cientos de pequeñas decisiones cada día que pueden hacer insoportable la compañía. Caso de hacerlo en pareja y en la misma moto, tendréis que estar dispuestos a convivir muchas horas en un espacio minúsculo, en los buenos y en los malos momentos, sin poder escapar en los malos. Una vez has decidido que sí, que te quieres ir, tienes que realizar una sencilla ecuación. De cuánto tiempo dispones, en qué época y hacia dónde te gustaría dirigirte. Jugar con los hemisferios para intentar viajar siempre en verano es una práctica habitual entre moteros, aunque no siempre. En mi opinión hay cinco grandes rutas que salen desde España o Europa, con decenas de posibles variantes: 1. Europa–Australia, 2. Europa–Siberia, 3. Ushuaia–Alaska, 4. África por el este. 5. África por el oeste. Ya sé que esto es demasiado simple, pero puede ser un buen punto de partida. Una vez decidido el destino final, o al menos hacia dónde vas,  habrá que detallar por qué países vamos a pasar, lo que nos llevará a los únicos puntos realmente imprescindibles para un gran viaje: visados, vacunas, permisos especiales y envío de la moto en barco o avión cuando sea necesario.

Otro tema que debes tener en cuenta es, si te gusta leer, que la preparación de un gran viaje lleva horas de lectura principalmente en internet. Links que te llevarán a otros links y así sucesivamente hasta donde tu obsesión quiera llegar. La información es infinita. Aunque la tecnología haya avanzado tanto en estos últimos años, el mapa de papel suele ser un fiel compañero de un motero viajero. Hay en ello algo de romanticismo pero también de utilidad. Las pantallas del GPS no suelen dar una visión tan amplia de donde estamos y hacia donde vamos. Por ello ambas cosas son siempre compatibles y recomendables. Un buen consejo es comprar todos los mapas posibles antes de salir, no es un gran gasto y te quita una preocupación cuando cruzas una frontera y te enfrentas a un nuevo país. El GPS será un excelente compañero de viaje, no es esencial y se puede llegar a casi cualquier lugar del mundo sin él, pero hará el viaje más cómodo y nos dará seguridad. Especialmente se agradece al internarse en grandes urbes desconocidas. En internet puedes encontrar «waypoints» de hoteles en la gran mayoría de las ciudades del mundo. Los miedos que pueden surgir al enfrentarte a una ciudad desconocida suelen suavizarse cuando el GPS te indica el camino hacia un techo seguro. En cuanto al aparato hay varias marcas posibles. Yo recomiendo Compegps, de fabricación española y que cuenta con un potente software que te permite enredar más que con el resto. Cierto es que el uso es algo más complejo que el de alguna otra marca más conocida, pero después de unas horas de aprendizaje, se agradece. Uso el modelo Two Nav Delta, con una buena pantalla y de fácil manejo, incluso con guantes. Uno de los grandes quebraderos de cabeza en viajes largos es el momento de facturar la moto. Existen varios tapones en el mundo infranqueables por tierra además de los mares y océanos que se interpondrán en nuestro camino si queremos seguir avanzando. Los tapones más conocidos son el paso por Birmania (imposible por tierra), China (que no es imposible pero sí complicado y costoso) y el tapón de Darién en Centroamérica (una selva infranqueable, o casi). La situación en África y en Oriente Medio cambia constantemente y siempre suele haber puntos negros que tendremos que sortear. Intentar prever los saltos de antemano no es siempre factible, según qué países, las empresas que se encargan de ello no responden al mail, habrá que comenzar las gestiones al llegar. La mejor fuente de información son los propios moteros que han cruzado previamente. Horizons Unlimited (en inglés) y Mundoenmoto (en castellano) son los mejores lugares donde encontrar información. En mi blog ofrezco información sobre los saltos que me ha tocado realizar.

En este guión, que no ha de ser tomado como el único posible, la elección de la moto viene después de la elección de la ruta. Si ya tienes tu moto este punto te lo saltas, lo único que el modelo en cuestión marcará la ruta en caso de no ser una trail. Habiendo pasado el mal trago de escribir esta perogrullada, y suponiendo que el lector no tenga moto, podemos seguir. En mi primer viaje me volví loco pensando en la moto ideal. Ahora ya sé que no existe. Lo que hay que buscar es el mejor equilibrio entre ruta, presupuesto, fiabilidad y peso. No es lo mismo viajar a Australia desde España que a Ciudad del Cabo. La ruta tendrá mucho que decidir en la elección y probablemente llevar una moto u otra nos cambiará muchas etapas. Lo cierto es que se puede llegar a cualquier sitio con cualquier moto, especialmente con tiempo. Los amigos de Hanoi-Barcelona en Misk de 125, motos rusas compradas por 200 euros, son el contundente ejemplo de ello. Comprar una moto específicamente para un gran viaje nos hace fijarnos en puntos que quizá nunca antes habíamos pensado eran importantes. Además de cosas obvias como el precio, la fiabilidad, el consumo o la capacidad de carga, esta vez haremos especialmente hincapié en la buena o mala fama que tengan sus suspensiones o incluso nos sorprendamos descartando una buena candidata por no llevar llantas de radios o porque pensemos que es muy ostentosa. Puede que acabe mos leyendo sobre la tolerancia de unas y otras a gasolinas de bajo octanaje. En mi opinión todo esto no es tan importante, cualquiera de nuestras motos nos hará diferentes en muchas partes del planeta, a bajas revoluciones cualquier moto aguanta gasolinas basura y un llantazo en una rueda de aleación milagrosamente te lo arreglan con un mazo y destreza en talleres que parecen desguaces. Un buen centrifugado de todo lo anterior nos hará un buen día estar arrancando una moto con la vista puesta en un lejano destino y varios meses por delante. Yo viajo con la moto que pienso es ideal para ir solo por el mundo. La BMW F 800 GS tiene casi 90 CV de potencia y pesa menos de 200 kg. Estos dos puntos unidos a unas buenas suspensiones para afrontar complicadas pistas han hecho que en mis viajes por África no envidie a nadie, puedo llegar donde me da la gana sin que suponga un suplicio. Es para mí la moto ideal, la menos imperfecta.

Subir una foto a una red social con la moto llena de «gadgets» suele ser muy molón. Incluso puede parecer que es esencial para viajar llevar todo tipo de accesorios. Nada que ver, la mayoría de ellos son prescindibles. Mejor pocas cosas y de buena calidad. Mi recomendación es comprar productos Touratech, su extenso catálogo tiene todo lo necesario para casi cualquier moto.
Imprescindible, o casi, es llevar unas buenas defensas que protejan radiador y carenados. Dependiendo de la moto, una pantalla alta es muy útil para protegerse del viento. Los protectores para cárter, líquidos de freno, faro delantero y manetas, suponen una mínima inversión para el ahorro que nos puede suponer en caso de rotura. Capítulo aparte son las maletas. Yo recomiendo que sean de aluminio y no de plástico. Junto a un buen petate serán nuestros armarios durante muchos meses. En su interior transportaremos las pocas pertenencias que necesitamos para vivir. Días nómadas en los que cargaremos y descargaremos la moto frecuentemente. Mucha lluvia y barro que en caso de una mala elección nos pueden echar a perder nuestros escasos pero esenciales enseres. Este accesorio se lleva una buena parte del presupuesto pero si la economía lo permite, es una buena inversión. El modelo Zega Pro de Touratech es, en mi opinión, una muy buena elección. Sobre los bidones de combustible extra, creo que después de haber transportado un par de ejemplares durante muchos kilómetros, es que mucho mejor es no llevar ninguno. Son pocos tramos en los que nos encontraremos en apuros y casi siempre se sabe de antemano. Comprar un bidón de plástico para esos tramos y después regalarlo a alguien que lo necesite es la mejor solución. Si el viaje pensado supera los 10.000 km es inevitable prever parte del mantenimiento de la moto. Lo más pesado y aparatoso de transportar son los neumáticos. Depende de la ruta se pueden encontrar en lugares donde quizá pienses que no, pero no siempre pasa. Recibirlos por el camino es costoso, llevarlos contigo aparatoso, pero no queda otra que elegir una de las dos opciones. Aceite sintético no hay en todo el planeta, habrá que llevar filtros. Apenas ocupan y son muy útiles. Por la misma razón conviene llevar bujías, bombillas y pastillas de freno. Por supuesto cámaras de repuesto incluso con neumáticos que no usen. Un filtro de aire lavable es un quebradero menos de cabeza, la conducción por pista provocará cambio o limpieza mucho más frecuentemente de lo habitual. Y tampoco está de más llevar maneta de freno y embrague de repuesto, una rotura de alguna de ellas puede complicarte el viaje. La herramienta será la parte más pesada de nuestro equipaje. Conviene dedicar unas horas para saber qué necesitamos realmente antes de cargar de más. Una carraca nos hará el viaje más cómodo, habrá que desmontar muchas veces plásticos y piezas de la moto. Cinta americana, bridas y cinchas componen el pack del superviviente, siempre se terminan usando.

Antes de comenzar con los pesados trámites, conviene respirar profundamente varias veces. No desesperes, simplemente piensa que es el precio que has de pagar para ser feliz. Las prisas han de ser aparcadas en casa antes de salir. Los trámites serán largos y pesados, tanto antes de partir como especialmente en ruta. Las fronteras desesperan y conseguir visados y seguros por el camino ni te cuento. El tiempo, una vez hayas salido de las fronteras occidentales, cuenta de otra forma. Estás viajando, saca partido incluso en las esperas. Una conversación con un lugareño que aguarda su turno medio somnoliento, puede ser una buena experiencia. El pasaporte ha de tener al menos seis meses de vigencia y páginas libres suficientes para afrontar el viaje. Renovarlo por el camino es posible en las embajadas de tu país, pero suele llevar tiempo. El permiso de conducir internacional es un trámite barato y sencillo. En España cuesta unos 10 euros y media hora de trámite en la DGT. Si ya sabes la ruta que has escogido, lo más importante para poder enfrentarte a ella con probabilidades de éxito son los visados. Una herramienta útil para empezar es www.visados.org. Después inevitablemente vendrán los trámites y con ello las visitas a las embajadas, rellenar formularios y entregar documentos. En ocasiones te pedirán que muestres el visado del siguiente país, asegurándose así que no te quedas. Otras querrán que les demuestres que vas en moto y por tanto tendrás que sacarte el Carné de Passages antes de solicitarlo. Hazte un esquema antes de visitar embajadas, te ayudará. También existe la posibilidad de contratar por un módico precio una agencia que se encargue de conseguir todos los visados que requieras. Muchos visados se consiguen fácilmente por el camino. Siempre que esto sea posible, lo recomiendo. Pero asegúrate de ello antes, algunos países solo otorgan el preciado permiso en tu lugar de residencia. Y recuerda que las reglas diplomáticas cambian, si buscas información en internet asegúrate de que sea reciente.

Es el documento motero-viajero por excelencia, ese gran desconocido hasta el día que decides emprender un gran viaje. Hay países del mundo por los que sin esto no pasas. Se trata de un permiso de exportación temporal para vehículos. El funcionamiento es muy sencillo. El coste muy alto. El RACE, en España, otorga por 150 euros este documento. Para ello has de entregar un aval bancario que cubra el coste del vehículo según las tablas. Al entrar en un país que lo requiere, te ponen un sello en una de las páginas y recortan media cuartilla. Ahí aparece tu nombre y los datos del vehículo que entra en el país. Queda entonces constancia que un individuo entra con un vehículo. Al abandonarlo te ponen el sello de salida y se quedan con la otra media cuartilla. Si el país en concreto, pasados los meses oportunos, no tiene constancia de la salida del vehículo, entenderá que lo has vendido ilegalmente y reclamará al RACE por el importe avalado. Éste ejecutará el aval y pagará. A la vuelta de tu viaje, si tienes todos los sellos de entrada y salida, el RACE te devuelve el aval. Así de simple. Mete el documento en una carpeta de plástico y llévalo siempre cerca, es casi tan valioso como el pasaporte. Nuestro seguro de moto no cubre más allá de las fronteras occidentales. Una vez sales de Europa por el este (Turquía incluida) o de Marruecos por el sur, se acabó lo que se daba. Has de contratar seguros en cada país que cruzas. Algunas veces un mismo seguro te cubre en varios países que tienen acuerdos para ello. Otras veces es imposible contratarlo y cruzas un país sin seguro. Siempre que entro en un país pregunto a las autoridades si necesito seguro y dónde puedo comprarlo. Algunas veces no tienen ni idea de qué les hablo.

Los centros de vacunación internacional serán el lugar en el que asesorarse de las vacunas necesarias dependiendo del tramo. Allí mismo te dejan el brazo como un colador y te otorgan un documento esencial para el viaje; la cartilla de vacunación es obligatoria para poder entrar en algunos países. En África es habitual que te lo pidan para sacarte unos corruptos euros en caso de no llevarla contigo. Un buen seguro es una gran inversión. Las compañías privadas más conocidas en España no suelen cubrir más de tres meses de asistencia internacional. Muchas de ellas tampoco lo hacen en caso de ir en moto. Habrá que buscar un seguro específico. En mi primer gran viaje transporté desde Madrid hasta Sidney un arsenal médico tan extenso como absurdo. El mundo no está tan poco desarrollado como a veces creemos. El botiquín ha de ser pequeño, pero con lo esencial que te pueda salvar la vida o hacerte más llevadera una enfermedad o caída. Mi botiquín actual es recomendación de Sergio Morchón, médico en vacunación internacional en Barcelona además de motero viajero. Puedes consultarlo en mi blog. Uno de los mayores temores a la hora de afrontar un viaje de estas características, al menos en mi caso, es tener una caída en una pista remota por donde no pasa nadie. Quizá es a lo que más respeto tengo. El «Spot» es una pequeña baliza por satélite. El funcionamiento es muy sencillo. Básicamente puedes informar a una lista de allegados elegidos previamente, que estás bien, pedir ayuda a estos mismos o en caso de gran emergencia, darle al botón de SOS y que las autoridades pertinentes, no me preguntes cómo, vayan a socorrerte. Afortunadamente no tengo experiencia en esto último. Una nueva perogrullada que puede resultar útil. Un listado con el teléfono de todas las embajadas de tu país en los países que vas a atravesar. No esperes gran cosa de los diplomáticos, pero en caso muy grave tienen que ayudarte. Por otra parte no está de más llevar tu nombre y grupo sanguíneo en algún lugar visible. También un número de contacto de algún amigo a familiar que hable al menos inglés y que pueda recibir una llamada en caso de que pase algo grave. En cuanto al dinero para el viaje, en la inmensa mayoría del planeta funciona una Visa y cambian dólares americanos. Hoy en día no es necesario complicarse mucho más, quizá algo de dinero escondido en la moto, otro sobre siempre con nosotros y un par de tarjetas de crédito. De los países que conozco solo en Irán no funciona la Visa.

Si el presupuesto lo permite es importante llevar unas buenas botas y un buen traje. Lo usaremos casi a diario y nos protegerá en caso de caída. Yo he probado varios y me quedo con el actual, el Rally 3 de BMW. Es cómodo, de muy buena calidad y permite ser usado con temperaturas altas y bajas. En cuanto al casco yo recomiendo usar uno modular. Primero porque me encanta que me del aire en la cara. Segundo porque serán muchas veces las que hablemos con lugareños desde la moto. Bastante astronautas somos ya como para no mostrarles el careto. Una sonrisa es nuestro mejor pasaporte y un casco cerrado no deja que se vea. Yo uso el Sistem 6 de BMW, sin duda mucho mejor que otros que he usado antes. Se puede atravesar gran parte del mundo de hotel en hotel, pero es una pena. Viajar en moto y acampar suelen ir ligados. A diferencia de otros viajeros, los moteros podemos llegar hasta donde nos dé la gana. Sería una lástima no aprovecharlo. La tienda de campaña no es solo un lugar en el que dormir, si llueve será nuestro hotel y también nos cambiaremos dentro y guardaremos nuestras maletas en según qué situaciones. Una tienda amplia nos hará el viaje mucho más confortable. Actualmente siempre que puedo acampo, estoy mejor en mi tienda que en un hotel barato. Por la misma razón es conveniente buscar una buena cocina. Recomiendo usar algún modelo que permita gasolina como combustible. Es complicado encontrar bombonas de gas en muchos lugares y gasolina siempre llevamos. Una lata de fabada en un lugar idílico es el mejor de los homenajes en un gran viaje. En cuanto al aislante he probado varios y he terminado por llevar un modelo que ocupa poco guardado pero se hincha seis centímetros. Dormir bien y descansar es esencial. En cuanto al saco tenemos que contemplar la ruta para decidir cuál es el ideal, no pasarse de grueso pero tampoco quedarse corto. Un saco sábana, o mejor una sábana simplemente, será de gran utilidad en hoteles cutres donde compartimos lecho con ácaros y pulgas. Cierra este capítulo la mosquitera, esencial en zonas tropicales para protegerse de mosquitos. Por último recomiendo llevar un libro electrónico. Primero porque la lectura es siempre buena compañera de viaje, pero también porque es interesante para afrontar la ruta. Yo no uso guías de viaje tipo Lonely Planet, creo que sus indicaciones suponen seguir un reguero de turismo que no deja espacio a la sorpresa y la aventura. En caso de sí llevarla es mejor que sea en formato PDF, cruzaremos muchos países y es imposible llevar una biblioteca en la moto. Si eres de los míos, es habitual ir preguntando y leyendo en internet por el camino. A veces preparo pequeños dosieres que llevo en el ebook y leo por el camino sin necesidad de abrir el portátil.

Si has leído este artículo supongo que tendrás alguna inquietud respecto a viajar en moto. Si estás pensando en hacerlo, más o menos largo, mi consejo es que te lances a la aventura. Difícilmente recuerdo los buenos veranos que me pasé en la playa ligando bien bronceado. Siempre me inunda una sonrisa cuando recuerdo las miles de conversaciones que he tenido con lugareños en carreteras alejadas de la civilización, o incluso los días que tuve averías y salió lo mejor de mí además de haber conocido la bondad de la gente normal que me ayudó. Cuando los años pasen y apenas pueda subirme en una moto, recordaré satisfecho todos estos viajes. La vida se pasa y es una pena no vivirla intensamente. Buen viaje. 

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