Pilotar en compañía

La moto es algo que se disfruta mucho en solitario, pero también acompañado. ¿Cómo cambia la conducción, y la moto, cuando vamos acompañados?

Josep Armengol -
Pilotar en compañía
Pilotar en compañía

Puede que tú seas de los que prefiere tener una superdeportiva y le dejas montado el colín monoplaza para que -si surge la ocasión y alguien quiere que le o la acompañestengas una excusa para decir que es imposible. En ese caso esta semana poco podremos ayudarte…

Pero si no eres un «lobo solitario», si tu moto en realidad no es «tuya» sino que lo es «a medias», o si sencillamente de vez en cuando llevas a dar una vuelta a algún amigo o amiga y quieres hacerlo en las mejores condiciones posibles, o sueles ir de vacaciones en moto cargado hasta los topes y no quieres sorpresas que te estropeen esos merecidos días de descanso (relativo), entonces lo que vamos a contar te interesa y mucho.

Y si eres un o una amante de las motos que todavía no puede disfrutarlas desde el manillar sino que lo haces desde el asiento de atrás, todo esto te importa mucho también porque quizás «tu piloto» esté menos enterado de lo que crees que necesita saber por vuestra seguridad y disfrute común.

En capítulos anteriores de nuestra serie sobre «Técnicas de conducción» hemos visto precisamente cómo debemos conducir «físicamente» una moto, qué fuerzas influyen en sus movimientos y cómo debemos aplicar nuestra fuerza y peso para conseguir que vaya por donde queremos, además de precisamente cuál debe ser ese camino que debemos seguir, la famosa «trazada buena», o cómo y cuánto podemos inclinar en el paso por curva.

Esta semana veremos qué cambia al llevar pasajero y cómo debemos adaptar nuestra conducción, y nuestra moto (suspensiones), a esa circunstancia.

Todo cambia con pasajero, decíamos: de entrada dejamos de ser responsables solo de nuestra propia integridad (y eventualmente la de alguien que se cruce en nuestro camino) y entra en juego un «tercero», que por cierto a nivel de aseguradoras es precisamente eso (y esto explica que hoy en día sea más caro el seguro de un ciclomotor que el de una 250, porque en ciclomotor muchos pasajeros han sufrido daños muy caros).

Eso no solo significa que debemos aumentar nuestros márgenes y atención para alejar todavía más cualquier riesgo, significa también que tendremos que estar atentos a qué ocurre justo a nuestra espalda además de todo el entorno de tráfico.

Algunas personas no saben cómo colocarse o comportarse al acompañarnos en moto, una frenada o aceleración les puede pillar por sorpresa descolocándoles y provocando a su vez que nos desestabilicemos... El «estrés» de pilotaje aumenta sin duda, y eso sin tener en cuenta que muchos –sobre todo sin experiencia– aprovechan cuando llevan a alguien para «demostrar» sus habilidades al manillar. Justo cuando más márgenes hay que tener, intentan exhibirse disminuyendo al máximo esos márgenes. Sé más listo y no lo hagas tú también.

Por otra parte, es imposible «practicar» con tu moto cerca del límite en condiciones controladas, es decir, en un curso de conducción en circuito, y en nuestra opinión es algo que debería revisarse. En parte porque el objetivo de muchos no es ése sino simplemente pasar un rato divertido y mejorar el nivel propio cerca del límite «absoluto», y rodar con pasajero parece una «pérdida de tiempo».

En parte porque muchos seguros (del propio circuito entre otros) no contemplan esa posibilidad, el caso es que la única forma de saber cómo se porta tu moto cuando vas con pasajero y te estás acercando al límite es… La más peligrosa posible, es decir, en carretera y en condiciones de tráfico real.

El tema de la postura es bastante personal, pero indudablemente y con la sola excepción de las motos más turísticas, custom o scooter, la posición del pasajero que más contribuye a «compartir » las emociones del pilotaje, que menos afectará al comportamiento de la moto, y que más permitirá integrarse con los movimientos del piloto estorbándole por tanto menos, es adelantado y con ambas manos apoyadas en el depósito de combustible, con los brazos por los lados del piloto.

Al acelerar una ligera presión en la cintura (apretar los brazos) permitirán mantenerse unido al piloto sin irse hacia atrás, y en las frenadas podremos apoyarnos lo fuerte que queramos en el depósito sin molestar al piloto ni sobrecargar sus ocupados brazos.

Al límite, en esta postura es posible que un piloto experto haga caballitos en aceleración e invertidos en frenadas, sin que el pasajero se mueva de su sitio, lo cual demuestra -como decíamos al límite, es un ejemplo- lo adecuado de esta postura.

Tener la cabeza justo detrás de la del conductor no es buena idea: no podremos evitar molestos y distrayentes «toques» entre los cascos en los movimientos de gas y freno, y cuando la velocidad aumenta el rebufo aerodinámico provoca grandes turbulencias en la cabeza del piloto, lo que puede ser muy molesto y hasta peligroso.

Es mejor mantenerse ligeramente ladeado, observando además el tráfico por delante y el paisaje, para estar prevenido en caso de situación de riesgo; y cambiar de lado de vez en cuando para repartir esfuerzos en cuello y espalda (de ambos, pues el piloto también recibe fuerzas diferentes según esté la cabeza del pasajero a un lado u otro).

La semana que viene veremos cómo influye la presencia de un pasajero en los ajustes de nuestra moto, y cómo debemos cambiarlos.

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