Técnicas de conducción: evitar patinazos

Las calles de nuestras ciudades y las carreteras están llenas de trampas que pueden poner en aprietos nuestra estabilidad.
Josep M. Armengol. Fotos: MPIB -
Técnicas de conducción: evitar patinazos
Técnicas de conducción: evitar patinazos

De entre todas las trampas a las que más tienes que temer son a las zonas metálicas, tremendamente resbaladizas si se mojan, y por desgracias sigue habiendo muchas tapas de alcantarilla, rejillas de ventilación y registros varios en nuestras calles… por no hablar de las planchas metálicas que se usan temporalmente en zonas de obras. Todo eso es «hielo» bajo nuestras ruedas cuando se moja, y podemos desde perder unos instantes la estabilidad y recuperarla al volver a pisar asfalto, hasta sufrir una caída o un golpe al salir despedidos hacia otra dirección desestabilizados por esa derrapada. Debes evitar pisar esas partes de la calzada, y si ves que te diriges hacia una y no queda más remedio que pasar por encima (rejilla grande, mucho tráfico), no toques los frenos ni quieras girar encima suyo: sigue la trayectoria, dejándote ir por inercia. Seguramente sea la única manera de evitar un buen susto.

Prohibido pisar blanco

Pocas zonas pueden ser tan deslizantes como los pasos de cebra pintados de blanco enteros, puesto que incluso algunas mal llamadas pinturas «antideslizantes» patinan como el hielo con agua. Evita pisarlos a toda costa, y una buena forma es trazando «en ángulos rectos» las esquinas: sal recto entre líneas blancas de la calle por la que circulas, gira rápidamente 90 grados (tendrás que haber reducido previamente tu velocidad) y sigue por la nueva calle, pasando de nuevo entre las líneas blancas de su paso de cebra. Esta «trazada» tan particular evitando pisar líneas blancas se aplica también a flechas y otras señales, y es bueno «practicar» en seco porque así nos saldrá casi sin pensar cuando lo necesitemos con lluvia y teniendo que estar pendiente de más cosas. No te confíes, no subestimes la poca adherencia de una zona de pintura en mojado porque a bien seguro resbalará más de lo que te imaginas.

Manchas de grasa

En las zonas centrales de los carriles, cerca de semáforos, es bien conocido que se acumulan restos de aceite y grasa: allí es donde se paran los coches y camiones o autobuses, y donde cualquier goteo se acumula. En cuanto caen unas gotas de agua, si esa zona ya es peligrosa de por sí, se convierte en un «campo minado» que hay que evitar a toda cosa: la peor idea posible, por ejemplo, sería intentar apurar frenada en un semáforo por el centro del carril y hasta el final de éste. Al contrario, intenta colocarte hacia un lado y frenar fuerte mucho antes de llegar a la línea del semáforo, porque cuanto más cerca estés de esa zona, mayor será la cantidad de restos depositados en el suelo y menor el agarre. Acostúmbrate a hacerlo siempre, habrá ocasiones que incluso en seco podrá ocasionarte un problema y más aún si han caído unas gotas y se ha formado una pista de patinaje justo delante de un semáforo.

Trampas ocultas

Cuando llueve bastante se empiezan a formar charcos y, aunque en moto es raro sufrir «acuaplaning» (la rueda pierde contacto con el asfalto, algo que sí ocurre en coche sobre todo con ruedas anchas), los charcos pueden ocultarnos un riesgo invisible: un socavón o agujero en el asfalto, una tapa o registro, hasta una «inocente» línea blanca puede sorprendernos. Otra forma de meterse en trampas es seguir demasiado cerca al coche que nos precede en el tráfico: no nos cansamos de insistir en evitar ese comportamiento, porque nos deja sin tiempo de reacción ante una frenada súbita, pero es que además ir tan pegado impide ver a tiempo por dónde vamos a pasar, y no podríamos esquivar algo que pudiera suponer un riesgo para nuestra seguridad.

El truco

Ejercitar la «esquiva» de líneas blancas, algo así como el juego de evitar pisar cruces de baldosas de los niños, es algo que nos vendrá muy bien para poder hacerlo cuando llueva y tengamos que estar más pendientes aún del tráfico. Pero existen unas marcas todavía más, mucho más, peligrosas para nuestra estabilidad que las líneas blancas: son las «líneas negras», es decir, señales tapadas con alquitrán, normalmente por obras pero que en tantos sitios se quedan así ya hasta el siguiente asfaltado o para siempre. El alquitrán, una vez seco, queda pulido y puesto encima de la pintura ya resbala en seco, de forma que en mojado es puro hielo. Resbala tanto que incluso pasando por encima en línea recta notas que te desestabiliza… Tenemos que extremar las precauciones cuando lo veamos

No te olvides

  • Evita pisar las líneas blancas incluso en seco, y practica el «juego» de evitarlas, para hacerlo automáticamente con lluvia.
  • Más cuidado, si cabe, con las líneas de señalización «borradas» con alquitrán (negro brillante), porque ahí sí que patinarán tus ruedas como en ninguna otra parte.
  • No pases por encima de rejillas, tapas ni otros elementos metálicos en la calzada, porque con agua patinan muchísimo y pueden desestabilizarte.
  • Cuidado con los charcos, aunque no tengas miedo al acuaplaning en moto, pueden esconder trampas y, de hecho, suelen hacerlo (por eso se forma el charco allí, porque hay un agujero o lo que sea).
  • El peor sitio para frenar fuerte es al final de la calle, cerca del semáforo, y por el medio del carril. Con lluvia, apurar frenadas allí es como jugar a la ruleta rusa...
  • Aumenta tus distancias de seguridad: necesitarás más tiempo para frenar y vendrá bien ese espacio extra, además, para tener mejor perspectiva del terreno...
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