Clinica Mobile: los ángeles de la guarda de MotoGP

Hasta 1977, los pilotos mundialistas carecían de asistencia médica especializada, pero la entrada en escena de Claudio Costa y su Clinica Mobile lo cambió todo.
Juan Pedro de la Torre -
Clinica Mobile: los ángeles de la guarda de MotoGP
Los especialistas de la Clinica Mobile se han convertido en los ángeles de la guarda de los pilotos.

Durante mucho tiempo los pilotos del Mundial de Velocidad tuvieron que correr en condiciones muy complicadas, enfrentándose a pistas no permanentes, diseñadas sobre trazados urbanos y carreteras sin medidas de protección adecuadas. La peligrosidad de un deporte de riesgo como es el motociclismo se veía acrecentada por esas circunstancias. La paulatina aparición de circuitos permanentes en el calendario del Mundial contribuyó a mejorar la seguridad del campeonato, pero no obstante seguían existiendo carencias, y una de ellas era la asistencia médica en competición.

La suerte de los pilotos dependía de la buena disposición de los organizadores. Para empezar, no existía una regulación clara sobre cuándo y por qué debía interrumpirse una carrera en caso de accidente. No todos los circuitos estaban dotados de unos servicios de asistencia médica que pudieran tratar lesiones de gravedad, y en esos casos lo habitual era trasladar al piloto accidentado en ambulancia hasta el hospital más próximo. Los traslados tampoco se hacían en vehículos médicos con soporte vital.

Tampoco había equipos de intervención rápida con los que poder auxiliar al piloto accidentado in situ. Con suerte, solo en algunos circuitos, la ambulancia accedía por una pista auxiliar hasta el lugar del accidente, y los camilleros y comisarios prestaban los primeros auxilios. En los casos más graves, lo habitual era que la ambulancia se metiera en la pista para evacuar al herido, y en ocasiones se dieron casos en los que su entrada se produjo sin que llegara a interrumpirse la carrera, con las motos circulando. Incluso en el código de banderas se contemplaba esa posibilidad haciendo uso de la bandera blanca para avisar a los pilotos de la existencia de una ambulancia o un vehículo de asistencia en pista. Visto con la perspectiva de hoy, todo nos parece una auténtica aberración.

Claudio Costa

El cambio en el concepto de la asistencia médica en competición se lo debemos al célebre doctor Claudio Costa, creador de la Clinica Mobile. Costa se crió desde niño en un ambiente rodeado de motores. Su padre, Checco Costa, fue el fundador del circuito de Imola. Aunque su profesión era la de ingeniero agrónomo, supo transmitir su pasión por las carreras de motos a sus hijos. Cuando Claudio decidió dedicarse a la medicina, enseguida tuvo muy claro hacia dónde quería encaminar sus pasos, y buscó una aplicación práctica a sus años de formación.

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Clinica Mobile: los ángeles de la guarda de MotoGP

Un adolescente Claudio Costa salta al rescate de Geoff Duke en Imola.

Costa descubrió su vocación siendo un adolescente. En abril de 1957, en la cuarta edición de la Copa de Oro Shell, en Imola, el joven Claudio Marcello Costa contempla la carrera al borde de la pista en el viraje del Acque Minerale. Y de repente, Geoff Duke pierde el control de su Gilera 500 y cae bruscamente, a pocos metros de él. Sin pensárselo dos veces, Costa salta a la pista, pone a Duke a salvo y retira su moto de la trazada, para evitar nuevos accidentes. Fue su primer rescate. Su acción quedó inmortalizada por un fotógrafo local. Al día siguiente, su padre lo reconoció en la foto de un diario imolense. “Checco me regañó con severidad y predijo que un día, convertido en médico, ésa debía ser la misión de mi vida”, recordaba el doctor Costa en sus memorias.

Claudio Costa alcanzó una íntima conexión con los pilotos, casi en el plano espiritual

Esa juventud vivida junto a su padre, conociendo a las estrellas de la época que cada primavera acudían a la Copa Shell de Imola, propició una honda conexión con los pilotos que rayaba lo espiritual. Por su casa pasaron todos los campeones y los mejores pilotos del campeonato, y se sintió estrechamente unido a ellos. Tragedias vividas muy de cerca, como la muerte de Ray Amm, en Imola, en 1955, cuando Costa solo tenía 14 años, le hicieron sentirse aún más próximo a estos modernos centauros, como denominan con frecuencia en Italia a los pilotos motociclistas.

Durante su juventud, motociclismo y tragedia anduvieron de la mano, pero en ningún caso Coste renegó de las carreras. Solo una vez, tras la tragedia de Monza, llegó a plantearse abandonar su vinculación con el motociclismo. Aquella primavera, Costa, que ya se había licenciado en medicina y había iniciado su asistencia médica en las carreas que organizaba su padre en Imola, tuvo una estrecha relación con Jarno Saarinen, que se había lesionado una pierna durante una prueba internacional en Imola el 25 de marzo. Con su intervención, Saarinen tuvo una rápida recuperación, enlazando una victoria tras otra hasta la fatídica carrera en Monza del 20 de mayo.

El impacto de aquella terrible jornada le lleva a replantearse todo, y se convence de que la figura del médico-reanimador es esencial en el motociclismo deportivo. Se trata de un especialista en asistencia de urgencia para auxiliar y estabilizar a un herido, previamente a su traslado. Costa comprendió que los primeros minutos de atención son fundamentales. Esa será la esencia de la Clinica Mobile.

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Clinica Mobile

Desde 1972 el doctor Costa, junto a un grupo de médicos internistas, se desplazaba de carrera en carrera con sus maletas de asistencia rápida para socorrer a los pilotos allá donde se produjera el accidente, en ocasiones enfrentándose a los promotores de la carrera, que los contemplaban como unos entrometidos. Uno de los primeros pilotos que entendió su importancia fue Giacomo Agostini.

Costa organizó un equipo médico de asistencia urgente para las 200 Millas de Imola en colaboración con el doctor Giancarlo Caroli, especialista en reanimación del Istituto Rizzoli de Bolonia. Este médico, junto a Beppe Russo, formó el más estrecho grupo de colaboradores de Costa. Cargando con su instrumental básico, que llevaban en una maleta de circuito en circuito, Costa y su equipo estuvieron presentes en las carreras de 1972 a 1976. En ocasiones eran frecuentes los roces con los organizadores de las carreras puesto que, legalmente, no contaban con la autorización administrativa para ejercer la medicina fuera de Italia, y en ocasiones no les permitían intervenir.

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La primera Clinica Mobile. De izquierda a derecha, Caroli, Costa y Russo.

Así surge la idea de instalar todo el equipo médico de atención urgente en un vehículo que pueda desplazarse cómodamente de un sitio a otro y prestar asistencia con mayor eficacia: La Clinica Mobile. Inicialmente era un proyecto muy simple. Se trataba de una furgoneta mediana, donde tuviera cabida una mesa clínica y donde un equipo de tres o cuatro personas pudiera intervenir con comodidad.

Se presentó en febrero de 1977, contaba con el patrocinio de Gino Amisano, el patrón de AGV, y el Moto Club Santermo de Imola, que fueron imprescindibles colaboradores para su puesta en marcha. El pequeño hospital móvil entra en servicio en la primera carrera europea de ese año, el Gran Premio de Austria. Desgraciadamente, su primera actuación fue dramática.

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Salzburgring 1977

El peligroso circuito de Salzburgring es una pista rodeada por el anillo metálico del guardarraíl. En la séptima vuelta de la carrera de 350 se produjo un grave accidente múltiple en el que se vieron envueltos cinco pilotos: el suizo Hans Stadelmann, Franco Uncini, Johnny Cecotto, Dieter Braun y Patrick Fernández. El gripaje de la Harley-Davidson de Uncini lo llevó al suelo cuando lideraba el grupo, provocando la caída de Cecotto, Braun y Fernández.

El desafortunado Stadelmann se encontró se encontró las motos, cayó derribado y falleció en el acto al estrellarse contra el desprotegido guardarraíl. Uncini quedó inconsciente, en parada cardiorrespiratoria, mientras que Fernández sufrió heridas internas, Braun un traumatismo craneal, y Cecotto una fractura múltiple en un brazo. La carrera no se detuvo. Los médicos de la Clinica Mobile llegaron a la curva Fahrerlager de inmediato. Milagrosamente salvaron la vida de Uncini, y estabilizaron y evacuaron a los demás.

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Costa y su equipo participan en una intervención de emergencia.

Mientras estaban interviniendo, las motos seguían pasando, y solo dos vueltas después del accidente los comisarios ya ni siquiera agitaban la bandera amarilla. Los comisarios limpiaron el aceite y los restos de balas de paja y piezas de moto. Jon Ekerold, que había sido testigo de todo y había visto caer a su íntimo amigo Stadelmann, lideraba la carrera. Vuelta a vuelta esperaba la suspensión. En la vuelta 14 los heridos habían sido evacuados, y tres vueltas después, inexplicablemente, se suspendió la carrera y no se le dio validez.

El balance había sido terrible. Nada pudieron hacer por el desafortunado Stadelmann, pero la intervención de los médicos de la Clinica Mobile salvó la vida de Uncini, y los demás heridos fueron atendidos de manera adecuada, evitando las atropelladas evacuaciones del pasado. Fue una jornada amarga, pero se confirmó el acierto de la puesta en marcha de la Clinica Mobile. En ese primer año de funcionamiento, la Clinica Mobile atendió a 178 pilotos. Además de salvar la vida de Uncini en Salzburgring, el equipo médico fue clave en la recuperación de Philippe Coulon, gravemente herido en Anderstorp. Desde entonces, Coulon bautizó a la institución como la Clinica Mobile del Buen Dios. Sus servicios fueron esenciales en otros momentos, como el accidente de Michel Rougerie en las 200 Millas de Imola de 1978, reanimado en el mismo borde de la pista por uno de los médicos, o de Virginio Ferrari en ese mismo escenario en 1979.

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Mick Dooahn y Claudio Costa: La intervención de Costa fue providencial-

Con el paso del tiempo la Clinica Mobile ha ido creciendo y desarrollándose, no sólo de tamaño, sino también en el reconocimiento por parte de todos los estamentos implicados en la competición. Desde aquella primera y modesta unidad de 1977 se ha llegado hasta la Clinica Mobile V, que se inauguró en 2002, un amplio trailer que dispone de un equipo sanitario de 25 personas que permite atender a un variado número de personas a la vez. Costa y su equipo han actuado en multitud de ocasiones, ayudando a decenas de pilotos a seguir en activo. Fue muy célebre su actuación cuando Mick Doohan se lesionó en Assen en 1992: su audaz intervención contra el criterio de los médicos holandeses no solo le salvó la pierna derecha, sino que propició una fructífera carrera para el australiano.

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El dilema moral

A veces los métodos de Costa, en ocasiones radicales y expeditivos, permitieron que un piloto saliera a pista cuando parecía una auténtica locura. En ocasiones ha sido muy criticado por ello, siendo acusado en ocasiones de permitir correr a pilotos que no se encontraban en plenas condiciones para pilotar. Él mismo admitió en sus memorias el dilema moral al que tenía que enfrentarse con frecuencia. En este sentido, Costa se reconocía impactado por el carácter de Jarno Saarinen.

Preocupado por la lesión sufrida en Imola, en marzo de 1973, pero urgido por el propio Saarinen para que le ofreciera una solución de emergencia que le permitiera seguir compitiendo, Costa dudaba. ¿Qué era lo correcto: impedirle correr, o hacer todo lo posible para que pudiera hacerlo? Saarinen le respondió con una frase que Costa jamás olvidará: “Si quieres ser mi médico para siempre, debes curarme bien, pero no dudes en dejarme libre para pilotar cuando sea capaz. Dime sólo la verdad de mi estado, y después será solo cosa mía”, le dijo el finlandés. Desde entonces Costa comprendió el espíritu que mueve a los pilotos. Semanas después, Saarinen falleció en Monza, junto a Pasolini.

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Costa atiende a Saarinen tras la grave caída sufrida en Imola en marzo de 1973.

Desde 2011 es el FIM Medical Intervention Team el que se encarga de asistir en primera instancia en los accidentes graves, actuando directamente en la propia pista, bajo la coordinación del CMO (Director Médico), y de esta forma los médicos de la Clinica Mobile solo intervienen a petición del propio piloto, y siempre en coordinación con el equipo médico de intervención de MotoGP, aunque la Clinica Mobile y su equipo siguen viajando de carrera en carrera. Costa se mantuvo en activo hasta 2014, año en el que el doctor Michele Zasa tomó su relevo, y se apartó del ejercicio de la medicina en 2016, al cumplir los 75 años de edad.

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