25 años con la marca Akrapovic

Eslovenia es un pequeño país rodeado de otros más grandes, una tierra de montañas que alberga en su interior al mayor fabricante de sistemas de escape deportivos y de competición del universo de la moto. Una empresa creada hace 25 años por un entusiasta, Igor Akrapovic, que sigue basando su éxito en mantener la pasión por su trabajo de todos sus integrantes.
Pepe Burgaleta | Fotos: Akrapovic -
25 años con la marca Akrapovic
25 años con la marca Akrapovic

Por alguna razón, en el mundo de la moto se han creado empresas que casi monopolizan los éxitos en competición y el mercado de sus componentes, los italianos de Brembo se han hecho con los frenos, los suecos de Öhlins el de las suspensiones, y Akrapovic el de los sistemas de escape. Cada una de estas empresas juega con su conocimiento del medio, y con la pasión por la competición como forma de avanzar tecnológicamente. En el caso de los eslovenos, la empresa cuenta actualmente con unos ¡860 empleados!, lo que significa que es unas diez veces mayor que cualquier otra del sector en estos términos. Akrapovic los auténticos dueños del mundo del titanio y con su fortaleza han inundado el universo de la moto de este material con sus inconfundibles sistemas de escape.

Paso a paso

Akrapovic ha celebrado este año 25 años de vida, y la temporada pasada alcanzó sus cien títulos en Campeonatos del Mundo, dominando la práctica totalidad de las especialidades deportivas, tanto de campo como de asfalto. Lejos quedan sus inicios a principios de los años 90, cuando Igor Akrapovic, después de una década compitiendo en motos, fundó la compañía para suministrar al público los escapes que ya hacía. En 1994 empezó a suministrar escapes a los equipos de competición, con un primer acuerdo con Kawasaki Alemania, para mejorar el sistema de fábrica. En 1997 Akrapovic crea el primer sistema de escape para el público con el material que ahora domina como nadie, el titanio, y lo homologa en el TUV alemán para 17 modelos diferentes de motocicletas, ese mismo año gana su primera carrera en el Mundial de Superbike con la Kawasaki ZX de Akira Yanagawa.

El último año del siglo la compañía da el gran salto, pasando de un taller de 450 m2 a una fábrica de 3.000 m2, en la que se pueden fabricar sus propios tubos y controlar de primera mano su calidad. Desde entonces no se ha dejado de invertir en tecnología, y los éxitos han acompañado cada día de su historia. En 2000 Colin Edwards logra con su Honda VFR el primer título Mundial de Superbikes para Akrapovic, dos años más tarde se comienza a cooperar con las fábricas en MotoGP, y en 2009 se da otro paso de gigante al inaugurarse la fundición de titanio. Hoy en día la empresa que dirige como CEO Uros Rosa se ha ampliado al sector de las cuatro ruedas, y, de hecho, en 2008 ya logró la victoria en las 24 Horas de Le Mans, además de haber participado en F1 y suministrar sistemas a los clientes de los modelos más deportivos de firmas como BMW, Audi o Porsche.

Titanio

Dejando aparte materiales como el Inconel, una aleación especial a base de níquel y cromo que se emplea en lugares donde las temperaturas son elevadísimas, normalmente en algunas secciones de los tubos de los automóviles, que están muy encerradas, el metal de base de Akrapovic es el titanio, que se combina con la fibra de carbono. En estos dos materiales, la firma se ha convertido en una verdadera especialista, controlando todos sus procesos de fabricación. El titanio llega en planchas desde las fábricas de Japón o Estados Unidos, y es analizado en los laboratorios de la compañía para conocer la composición exacta de cada partida y su estructura cristalográfica. Akrapovic dobla las placas y puede realizar tubos de hasta 80 mm de diámetro, que se sueldan automáticamente. El proceso está realizado de tal manera, que una vez acabados los tubos, resulta casi imposible ver en la parte exterior donde está el cordón. En la fase de estudio de cada nuevo proyecto se diseñan también todos los útiles necesarios para doblar posteriormente los tubos, con su radio y su ángulo de giro, además de la necesidad de conformar algo en las máquinas hidráulicas, o los procesos de soldadura.

Una de las grandes ventajas de Akrapovic es que dispone de su propia fundición de titanio, alimentada tanto con material proveniente de las chapas como de sobrante reciclado. En su día los escapes se realizaban sólo a base de tubos y casquillos, unidos con soldaduras o ajustados y fijados en múltiples piezas con muelles. Gracias a la fundición se pueden realizar de una pieza todas las uniones entre tubos, los codos más complicados o las piezas de unión con la culata, de manera que se reduce mucho el peso, el tiempo de producción y la calidad de las piezas. El departamento de fundición de la marca está innovando constantemente en busca de reducir el peso y mejorar la resistencia. Se emplean modelos de cera en máquinas impresoras en 3D, que posteriormente se recubren de material cerámico, y después de fundir la cera y dejar libre su espacio, se vuelven a rellenar empleando vacío para eliminar cualquier posibilidad de que se formen burbujas de aire en el interior. El proceso se ha mejorado hasta el punto de poder disminuir el grosor de las piezas hasta poco más de un milímetro, pero han llegado a crear uniones de sólo 0,7 mm de espesor, ligeras como el cartón.

Fibra de carbono

El otro material altamente tecnológico que Akrapovic domina es la fibra de carbono, presente en el acabado o la estructura de muchas piezas, especialmente de silenciosos, protectores o cubiertas. La fibra de carbono necesita una elaboración manual, moldes específicos, ser envasada al vacío, curada en hornos autoclave a presión, y posteriormente sometida a un proceso de acabado superficial, toda una cadena de procesos que permite que estos escapes sean ligeros y tengan un acabado perfecto. De hecho, uno de los hitos de la firma fue la llegada de su primer silenciador hexagonal en 2005, que se ha convertido en toda una seña de identidad.

Pero más allá de los procesos de fabricación, la llave del éxito de Akrapovic llega de la eficacia de sus sistemas, porque una parte importante para cualquier usuario es que su moto aumente de prestaciones. El sonido, el peso y la calidad que conlleva duración, son también las llaves que han hecho de la empresa lo que es hoy en día. En este sentido el departamento de R&D y el de competición son un ejemplo de desarrollo. Bancos de prueba de motos y automóviles, diseños en 3D, con simulaciones de esfuerzos, miles de horas de pruebas y el hecho de contar con la confianza de las firmas para poder trabajar con sus nuevos proyectos, han llevado a estos escapes a formar parte del catálogo oficial de accesorios de las marcas, además de equipar sus motos de carreras. Todos los escapes homologados de Akrapovic están referenciados con su número grabado, y tienen sus fichas disponibles en Internet para que sus usuarios no tengan ningún problema legal al sustituirlos. Antes incluso de que las motos lleguen al mercado, en las afueras de Luibiana, la capital de Eslovenia, las novedades han sido probadas. En la antesala del despacho de Igor Akrapovic, el fundador de la empresa puedes encontrar un verdadero paraíso de la técnica, con motores de MotoGP de prácticamente todas las firmas, y algunas de las motos que han significado más para la marca, como la Honda de Superbike de Edwards, la Yamaha YZF-R1, varias KTM vencedoras del Dakar así como motos de cross y enduro Campeonas, junto a múltiples motores de campo, y todas y cada una de ellas, con su sistema de escape Akrapovic con el que lograron sus éxitos. No hay duda de que Igor puede estar orgulloso de su creación, como sus usuarios de su elección. 25 años, no son nada.

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