BMW R 80 G/S Paris-Dakar 1983, una apuesta por la fiabilidad

El gran pionero español de Rally Dakar, Juan Porcar, tras su primer intento con una OSSA 2T, tuvo otra tentativa de llegar al Lago Rosa en 1983, entonces a los mandos de esta imponente BMW R 80 G/S bóxer 4T.
Joan Carles Orengo | Moto: Natxo Barral -
BMW R 80 G/S Paris-Dakar 1983, una apuesta por la fiabilidad
BMW R 80 G/S Paris-Dakar 1983, una apuesta por la fiabilidad

Tras su primera participación en 1982 con una OSSA Desert de 2T, el periodista-aventurero Juan Porcar se presentó de nuevo en 1983 con una moto radicalmente diferente: una BMW R 80 G/S, apostando por la fiabilidad y la comodidad. Pese a que no fue precisamente la moto la que impidió que Porcar acabara la carrera en 1982, sino unos problemas de salud, la experiencia acumulada con la OSSA le aconsejó optar por una montura muy distinta, que ya había dado muestras de su potencial con la victoria obtenida por Hubert Auriol en 1981 y que se configuraba como una interesante arma para los pilotos privados gracias especialmente a su robustez y a la legendaria fiabilidad del bóxer bávaro. La BMW R 80 G/S había irrumpido con una fuerza en el mercado un par de años antes, una especie única en su género al ofrecer unas buenas dotes off road combinadas con una gran cilindrada y solvencia mecánica.

PREPARADA EN FRANCIA

BMW Ibérica cedió una unidad de serie que fue mandada a Francia para que Jean Castéra, mecánico personal de Auriol y con una amplia experiencia en raids africanos, se encargara de su preparación. Trabajo que se realizó bajo la premisa de que fuera eficaz «para un piloto amateur, sin complicaciones mecánicas» y con las lógicas adaptaciones a este tipo de competiciones. Para las suspensiones, se buscó un mayor recorrido con los mejores componentes de la época. Delante, una horquilla Simons, mientras que detrás, la reforma fue de mayor envergadura: acoplar un basculante de BMW R100 con el objetivo de montar un doble amortiguador Öhlins.

A nivel de frenos, se montó una pinza delantera Brembo de menor tamaño y se invirtió el recorrido de la leva del tambor trasero para que quedara más protegida frente a los impactos. Un depósito de combustible de 43 litros, fabricado en fibra por la firma francesa Motoforms, y un asiento de mayor mullido, con la imprescindible bolsa para herramientas incorporada, completaban las reformas de importancia. Mecánicamente las intervenciones fueron mínimas para dar prioridad a la fiabilidad y a la sencillez de mantenimiento, siendo un diminuto silenciador procedente de una Yamaha XT500 «Canadá», la novedad más visible.

Mantenía el arranque eléctrico, al contrario que en las motos oficiales, que les ocasionó muchos. La moto respondió perfectamente, teniendo en cuenta sus propias limitaciones como modelo prácticamente de serie y también la prioridad del piloto, que no era otra que acabar el rally. Lamentablemente esto no pudo hacerse realidad al quedarse Juan Porcar a mitad de rally sin vehículo de asistencia y sin recambio, incluyendo unos neumáticos que debía sustituir a cada jornada y que no podía compartir con nadie al montar las BMW oficiales unas medidas diferentes. Tras la prueba africana, la moto fue cedida a otros pilotos para correr la Baja Aragón, perdiéndose luego la pista de la misma hasta hace un par de años que fue recuperada por su restaurador y propietario actual, Natxo Barral.

 

Te recomendamos

Como habrás podido comprobar por ti mismo ya tenemos aquí al frío, y que como cada añ...

Llegar más allá del trail y del enduro es posible gracias a las nuevas tecnologías....

Si estás pensando en hacer un viaje con tu moto, Bridgestone ofrece una amplia gama d...