Comparativa MX1: Kawasaki, KTM y Yamaha

Igual que los animales con fama de violentos y salvajes, muchas veces las 450 de cross nos imponen mucho respeto sólo con pensar en acercarnos a ellas. Pero el trabajo de los fabricantes hace que las nuevas MX1 sean cada vez menos imposibles de domar, como lo demuestran los modelos 2014 de Kawasaki, KTM y Yamaha. Tres tigres de raza, pero alegres, que no cabreados.

Marcos Abelenda. Fotos: Juan Sanz -
Comparativa MX1: Kawasaki, KTM y Yamaha
Comparativa MX1: Kawasaki, KTM y Yamaha

«A quien madruga, Dios le ayuda», reza el dicho que parecen haber seguido los tres fabricantes implicados en esta comparativa. Bueno, en realidad, Kawasaki y KTM llevan ya varios años siendo las marcas más madrugadoras a la hora de poner a la venta sus nuevas monturas, y ahora parece que Yamaha se ha sumado también a dicha estrategia. Un planteamiento comercial «agresivo» que busca seducir a los usuarios con poder estrenar moto antes que nadie o, también, para estar presente en la mente de quienes acaban temporada de carreras y ya planean un cambio de montura para la siguiente. Si habéis sido fieles cada mes a MOTO verde, ya sabréis cómo son y funcionan nuestras protagonistas, pues ya las hemos catado en sus respectivas presentaciones. Pero ahora es ya el momento de saber qué ocurre cuando las enfrentamos directamente entre sí.

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Dando un breve repaso a las novedades de cada una de nuestras invitadas, las monturas con «K» nos lo ponen más fácil para enumerar sus cambios. Especialmente la Kawasaki, cuya 450 2014 se mantiene prácticamente igual al modelo anterior, con la salvedad de una revisión de ajustes en la horquilla, unos puños de manillar más cortos y unos nuevos adhesivos. No obstante, la KX 450 F cuenta con varios puntos de distinción a su favor para convencer a sus posibles compradores, como bien lo puede ser su precio de 8.200 euros –entre los más bajos de su clase-, así como el sistema DFI para cambiar el mapa de motor, el «launch control» o su puesto de mandos multi-adaptable.

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La KTM 350 2014, por su parte, incorpora pequeños cambios en ciertos apartados en busca de mejora la funcionalidad y duración de los mismos. Es el caso de la nueva tapa de la bomba de agua -con su junta también modificada-, la mejorada estanqueidad del cableado eléctrico, o el piñón «loco» del sistema de arranque de mayor fiabilidad. En el apartado ciclo, se aplica un reajuste de «settings» en las suspensiones y una nueva bomba Brembo para el freno delantero, con diferente depósito, maneta y pistón interno más pequeño –de 9 milímetros, por los 10 del anterior–. Además, la SX-F «3.5» también luce un «guíacadena» con anclajes más robustos, un asiento con espumado más confortable y una decoración más alegre. Con un precio de 8.697 euros, la KTM 350 SX-F se coloca como una de las MX1 más caras del mercado –sólo superada por su hermana de 450-, aunque a cambio también es la única que cuenta con el comodísimo arranque eléctrico.

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Pero la gran novedad en la categoría grande del motocross la protagoniza este año la Yamaha 450, no sólo por ser la que más cambios incorpora, sino porque todos ellos no hacen sino reforzar la apuesta de sus creadores por su configuración única. Se mantiene en efecto su disposición motriz con la culata «girada» y el cilindro inclinado hacia atrás, aunque se han renovado prácticamente todos sus componentes: culata, válvulas, pistón, caja de cambios, embrague, soportes al chasis, sistema de lubricación, escape, cuerpo de inyección, centralita… Todo ello, con el objetivo de mejorar las prestaciones, pero también de facilitar su aprovechamiento. Pero ahí no acaba todo, pues la YZ 450 F también estrena chasis y basculante rediseñado, así como un nuevo amortiguador y componentes internos en la horquilla. Igualmente llama la atención la nueva carrocería, con el tapón de gasolina escamoteado bajo la parte delantera del asiento. Además, la 450 azul adopta unas tijas y unos soportes de manillar diferentes. Y todo ello viene acompañado de una importante rebaja de precio, que ahora se sitúa en 8.399 euros.

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Para esta comparativa también acudimos a un escenario de estreno para nosotros, el Circuito de Sevilla La Nueva, en Madrid, puesto en marcha recientemente junto a la escuela de conducción para niños con el mismo nombre. Allí compartimos una divertida e interesante jornada de pruebas con tres colaboradores ocasionales en nuestras pruebas, como lo son Raúl Álvarez, Adrián Garrido y José Feijoo.

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Ya os avanzamos ahora mismo que el día comenzó con frases como, «qué buena pinta tienen las tres»; y acabó con un sincero y unánime «¡van todas bien!». Aunque, eso sí, entre mientras hubo muchas diferencias.
Las primeras discrepancias las encontramos en sus respectivos puestos de mandos. Ahí la KX 450 F es la primera en convencernos, gracias a una configuración de lo más natural, a la que nos habituamos enseguida, sobre todo por la buena disposición del manillar y las estriberas. Más bajas encontramos las riendas de la KTM, que sin embargo presume de una gran estrechez de líneas en su carrocería, así como de unos puños de bastante más calidad que los de las dos japonesas. Por el contrario, la 350 SX-F peca por un asiento que, curiosamente, presenta un mullido de dureza ideal «en frio», pero que se queda demasiado blando en días calurosos.

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La más particular a sus mandos nos parece la Yamaha, debido a que su bajo y plano manillar, unido a sus elevadas estriberas, nos hacen ir con los brazos demasiado abajo y pegados al cuerpo. También es justo señalar, ya que tanto criticamos por ello al anterior modelo, que la anchura de la parte delantera de la carrocería queda bastante bien disimulada en la YZ 450 F 2014, gracias al nuevo diseño del asiento y el «airbox». De hecho, ahora el exceso de «carnes» nos parece más que nada visual e inspirado por el acabado estético de la tapa de la caja del filtro, con demasiado plástico a la vista –por no hablar de lo espartano de los remaches…-; pues en realidad la Yamaha sólo  no se siente en marcha mucho más ancha que la Kawasaki –aunque en ambas hay margen de mejora en ese aspecto-. Brilla por igual en nuestras tres invitadas el exquisito accionamiento de todos los mandos, sin síntomas de fatiga en ningún caso, y también arrancan las tres más que bien aunque, por supuesto, ahí la SX-F saca a relucir las innegables ventajas del arranque eléctrico.

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La efectividad de nuestras invitadas en la pista queda claramente influencia por el talante de sus bastidores, pero también por sus pesos. Ello se refleja con claridad en la fabulosa agilidad de la KTM 350, que se muestra verdaderamente juguetona y liviana en todo momento, ya sea para cambiar de dirección o para moverla en el aire -incluso, cuando la báscula revela que en realidad pesa apenas medio kilo más que la YZF-. La SX-F mediana destaca sobre todo por su felina inserción en curva, aunque a cambio una vez en la trazada se nos antoja menos precisa que las japonesas aluminizadas. Y eso que en esta prueba la austriaca se ha mostrado realmente estable en las rectas, favorecida por una brillante puesta a punto de suspensiones. Por fin, las WP ya no responden secas de serie, lo que permite disfrutar mejor que nunca su tacto deportivo, rápido y eficaz, pero ahora con mayor agrado que antes.

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Pero la mayor alegría en esta comparativa nos la ha proporcionado el chasis de la Yamaha, sobre todo por la clara mejoría con respecto al anterior modelo. La «cuatro y medio» de los diapasones entra en curva mejor antes, sin tanto esfuerzo por parte del piloto, y además resulta menos nerviosa para seguir la trazada marcada. Se siente más corta entre ejes y así lo hemos verificado en nuestro Centro Técnico -10 milímetros menos-, donde la YZ 450 F 2014 también ha registrado una considerable rebaja de peso en casi dos kilos -106,5 kg en vacío-, lo que la coloca como la «cuatro cincuenta» más ligera del mercado. Además, la Yamaha se comporta de manera soberbia en las rectas y también en los saltos, en los que, eso sí, es cuando su anchura delantera nos parece más molesta. Las suspensiones destacan por su sensibilidad y confort de absorción, aun pecando de serie por un ajuste demasiado blando en compresión, con lo que resulta fácil hacer tope en los saltos.

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Puede que la «Kawa» no destaque con un comportamiento ciclo tan ágil como el de sus rivales –aun cuando sólo pesa kilo y medio más que aquellas-, pero a cambio tiene su mejor virtud en la gran confianza que transmite. Subirse a la moto verde y sentirse como en casa es todo uno, disfrutando desde el primer momento de una conducción muy segura y carente de sustos. Nos parece por ello una montura muy apropiada para los aficionados de nivel «amateur», pues con ella podemos atrevernos a saltar lo que sea sin miedo caernos por aterrizar descontrolados, ya que la estabilidad es sin duda su principal baza. En curvas, la KX 450 F se muestra algo remolona para iniciar el giro, pero a cambio sale de ellos siempre sin temblarle el pulso ni un milímetro; siendo una verdadera especialista en cortar peraltes a base de timonear con el freno trasero, para luego acelerar a fondo aprovechando su excelente capacidad de tracción. Las suspensiones de la 450 verde se sitúan en punto intermedio entre la deportividad de las de la KTM y el confort de las de la Yamaha, destacando sobre todo el buen hacer de la horquilla Kayaba PSF.

Respecto a los frenos, sin duda los de la KTM brillan por su gran potencia, unida ahora a una menor agresividad en la bomba delantera. La Yamaha destaca por el tacto blando y progresivo del freno delantero, que igualmente retiene con suficiente potencia, la cual se echa más en falta precisamente en la Kawa.

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Aquél comentario de que nuestras protagonistas van las tres muy bien, pero de manera diferente, se hace más patente que nunca por la respuesta de sus motores. La moto austriaca sigue jugando en ello la carta de la jovialidad, con un motor tranquilo y controlable en bajos, pero con una estirada arriba impresionante y muy divertida. La respuesta y la valía de la austriaca las describía perfectamente el gallego Adrián Garrido:

«Me parece una moto buena para el aficionado novel, muy buena para el piloto profesional con buena técnica, pero menos beneficiosa para los usuarios habituales de nivel medio. ¿Por qué? Porque su motor, efectivamente, es fácil de llevar, y cansa menos que una 450. Pero, para ir rápido con ella, exige un pilotaje muy concreto, sabiendo manejar bien el cambio para aprovechar su fabuloso empuje arriba, pero perdonando menos que una 450».

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Si de perdonar se trata, el motor de la «Kawa» se erige como el más indulgente y piadoso, aportando también en ello grandes dosis de confianza al piloto. Porque la verde ofrece una respuesta muy llena desde bajas vueltas, con una dosis de potencia óptimamente calibrada, que nunca llega a parecer sosa, pero que sí se transmite al suelo con mesura. Sobre la KX 450 F gozamos de una fantástica aceleración a la salida de las curvas, con un empuje muy sólido y efectivo en bajos y medios, aunque con una estirada final menos alegre que la de sus rivales de esta ocasión.

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Por su parte, la Yamaha también exhibe en el apartado motriz unas aptitudes bastante mejoradas con respecto al anterior modelo, y que sin duda la colocan como una de las mejores de la categoría. La moto azul/blanca esconde en sus entrañas un propulsor impresionante, con recursos ilimitados casi a cualquier régimen. Sobre ella, da igual la marcha en la que vayamos, pues abajo sale de cualquier curva incluso en cuarta, pero si queremos también podemos estirar la segunda o la tercera todo lo que queramos. La potencia llega a ser desbordante si no actuamos cautos sobre el acelerador, aunque ahora la precisión de este ha mejorado bastante, dejándonos curvear a medio gas sin tanto nerviosismo como antes. ¡Ojo!, que aun así la YZ 450 F es claramente más súbita de reacciones que la «Kawa», y por supuesto que la KTM, cansando más al conducirla.

Por último, señalar que los embragues de cable de las dos japonesas han estado esta vez a la altura del hidráulico de la austriaca en cuanto a suavidad de accionamiento, e incluso la superan en precisión. Mientras, la naranja goza de un tacto exquisito al cambiar de marcha, que también iguala la Yamaha, aunque con unos recorridos más cortos. La Kawasaki, por su parte, combina también un cambio de accionamiento preciso pero ligeramente más duro.

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Se ha dado en el clavo con la puesta a punto del motor y la parte ciclo de la gran YZ 450 F, siendo notablemente más eficaz que el anterior modelo. Más potente, más manejable, más ligera… Eso le vale el primer puesto. Quizá la KX 450 F no sea tan ágil o exuberante como sus rivales, pero goza de un conjunto muy equilibrado y efectivo. Sobre todo, por la confianza que transmite al piloto en todo momento. Suspensiones y motor son sus puntos fuertes. La 350 SX-F también progresa claramente frente al modelo de 2013, gracias a unas suspensiones más cómodas y eficaces. Su motor resulta un verdadero disparo a alto régimen, pero en bajos no ofrece la versatilidad de las 450.

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