Gas Gas EC 125 R 2013. Prueba

Tras unos años algo aletargada, en estado de hibernación, con una escasa producción, la Enducross 125 renace para avivar su condición de enduro de referencia. Para ello se renueva al heredar el bastidor y la parte ciclo de sus hermanas EC 250/300 manteniendo su conocida mecánica Gas Gas. Eso sí, únicamente se ofrece con el acabado Racing.

Santi Ayala. Fotos: Jaime de Diego -
Gas Gas EC 125 R 2013. Prueba
Gas Gas EC 125 R 2013. Prueba

Nada menos que hace tres años que no probamos una Gas Gas EC 125, tiempo en el que este modelo de la marca gerundense ha estado algo apartado de la «vida social», principalmente porque apenas salían unidades de la cadena de montaje. Pero Gas Gas ha vuelto a recuperar, con sabia decisión, un modelo que tiene mercado, máxime que ahora hay demanda general de 2T y, en particular, que las 125 están solicitadas. Y, no sólo por pilotos juveniles/junior si no también por usuarios maduritos que encuentran en esta cilindrada una vía de rejuvenecimiento.

El renacer de la EC viene acompañado de una renovación completa de la parte ciclo para incorporar el bastidor perimetral de última generación que ya hemos visto desde 2012 en sus hermanas 250/300. Esto supone que ahora la moto crece en dimensiones y en corpulencia, ofreciendo así una imagen de mayor empaque, a la que también contribuye la impactante carrocería -¡qué bonita es!-.
En nuestro centro técnico hemos verificado que, respecto a la última EC 125 que probamos en 2010, ésta aumenta algo la distancia entre ejes (+ 10 mm), la longitud máxima (+ 15 mm) así como la altura del asiento (+25 mm) –se nota pues es más alta-.
Conociendo las referencias de peso de las EC 250/300 ya nos esperábamos que esta 125 sería más pesada que la anterior. Y es que el nuevo bastidor, con tubos de mayor tamaño y abundantes refuerzos, aumenta su rigidez en la misma medida que incremente su masa. Por ende la EC ´13 supera la barrera psicológica, para las 125, de los cien kilos en vacío, marcando un registro de 103 kg., lo que representa un aumento de cuatro kilos sobre el modelo precedente. Una cifra a considerar, sobre todo en una categoría en la que la relación peso/potencia tanto influye en su rendimiento.

La EC 125 únicamente está disponible con el acabado Racing, ya sabéis el más deportivo y exclusivo de la marca, pues Gas Gas entiende que las ventas que va a tener son, en su mayoría, de pilotos que van a competir con ella. ¿Os refrescamos vuestra oxidada mente? Pues lo hacemos para recordaros que el apellido R se traduce en un equipamiento con horquilla Marzocchi, amortiguador Öhlins, manillar Renthal Twin Wall, puños Pro Grip, discos Galfer Wave, llantas Takasago Excel, corona Talon anodizada en oro

Una pieza especialmente llamativa, y exclusiva para la 125, es el escape formado con chapas soldadas, sin galvanizado, como los de antaño –tipo Tavi, ¿os acordáis de ellos?-. El silencioso también es nuevo, fabricado por Tecnigas, así como el cilindro que lo suministra Athena –más fiabilidad y mejor respuesta en bajos-.

Hablando del motor, claramente ha mejorado en su respuesta, no tanto porque haya gran aumento de potencia si no porque hemos notado que la pequeña «GG» tiene una muy buena transición desde abajo medios alto, de respuesta continua, sin caídas y pudiendo modular con el gas si lo deseamos. Nunca ha sido éste un motor puntiaguado pero ahora aún lo es menos, dando prioridad a poder utilizarlo bien en zonas trialeras o a la salida de las curvas cerradas de una crono. Lo agradeceréis los que tengáis menos nivel pues, aun siendo una mecánica de 125 cc, el término elasticidad tiene cabida en su respuesta. Nos ha gustado el propulsor porque actúa con buen corazón y recto proceder, mostrándose como fuente inagotable de diversión. Además, emite un sonido agradable y cuando le hacemos «cantar», pidiéndole que nos regale sus tonos altos, nos deleita con una música celestial.

Tanta amabilidad enmascara una cifra de potencia máxima que para nada es deslumbrante, pues se queda en 31 CV. En nuestra prueba, por recorrido endurero variado, nos han parecido suficientes para disfrutar aunque, resulta cierto, que en ciertos momentos hemos añorado algún caballito extra sin necesidad de que eso implicase respuesta más violenta. A favor tenemos que la buena docilidad y linealidad permite abrir gas de forma contundente, teniendo siempre bajo control el motor. Eso relaja mucho al piloto pues se siente domador, aunque esa potencia de cantidad tan ajustada pide también aprovecharla manejando bien el cambio. ¡Ojo! que esta EC aguanta en bajos y es capaz de subir bien en segunda, dejándolo caer de vueltas para que luego recupere.

Pero también es verdad que, por ejemplo, ante un escalón que aparece de forma inesperada no contéis con un golpe de gas salvador pues no lo tendréis y os quedaréis colgados. La efectividad del cambio es buena, aunque la palanca tiene la puntera algo cortada y metida hacia dentro, ideal para evitar golpes pero no del todo cómoda para encontrar la puntera con la bota. El embrague trabaja perfecto tanto en su tacto como en la rapidez y contundencia de su respuesta, así como por el aguante a la fatiga. En pistas rápidas y en cronos se mueve muy bien la EC 125 apoyado en un bastidor sobrado para las prestaciones del motor. ¡Ojo! que la EC es tragona y, si le damos caña, se consume los casi diez litros de capacidad del depósito en apenas unos setenta kilómetros.

Seguridad absoluta. Esa es la sensación que transmite la EC. Sobre ella encontramos un puesto de mandos dominante, con el robusto manillar Renthal que nos hace sentirnos cómodos, con todo bajo control, con un sensacional tacto en los puños. En cuanto al asiento, es de mullido duro, óptimo para no hundirse en conducción deportiva, pero no tan cómodo para largos recorridos. A ello se une un bastidor muy estable, asentado, con el que incluso podemos sentir la rueda delantera atornillada al suelo en exceso. Pero sabe darnos esa fe para creer en él, casi a ciegas, tirándonos por los cortados o trazando fino por las curvas con rotundidad. Como ocurre con sus hermanas mayores su gran estabilidad implica ausencia de sustos con la dirección así como de movimientos raros del chasis. Eso sí, en zona revirada y lenta, cuesta algo hacerla girar porque tiene un radio de giro que, aunque se haya aumentado para 2013, aún queda algo corto. No tiene la manejabilidad de la ultraligera KTM 125 por lo que, a veces, puede parecernos perezosa frente a la EXC.

Algo remolona es la suspensión a tragar el pequeño obstáculo, sobre todo en la horquilla Marzocchi. Ésta hace honor al apellido Racing de la EC y viene con un reglaje muy sólido para los que rodéis a ritmo rápido/deportivo. Pero no es muy cómodo para los que vayáis de excursión, incluso poniendo los reglajes más suaves de compresión. Algo parecido ocurre con el amortiguador Öhlins al que le va la marcha y el mal trato pero al que no parece gustar ser suave. En cualquier caso, dado que la moto no pesa demasiado y el motor tampoco se desboca, no hay problemas de tracción.

Perfecta la frenada, sólida, contundente y progresiva en ambos ejes, con la consabida falta de tacto duro delante –se gana solidez quitando el sensor de la luz de freno-.

Ha vuelto la EC 125 para reivindicar su espacio y para avivar un mercado en auge que tiene a este preciosa e impactante Gas Gas como opción cautivadora.

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