Kawasaki KX 125 1990: Pura Raza

Las motos de Akashi pueden presumir de tener los motores más enérgicos y excitantes de su clase. Esto quizá no sea totalmente cierto para actuales 4T verdes, pero sí lo era para la KX 2T y así lo comprobamos al subirnos a la KX 125 '90 de Iván Martín.
M.A.L. Colabora: Circuito de SMX de San Martín de la Vega. -
Kawasaki KX 125 1990: Pura Raza
Kawasaki KX 125 1990: Pura Raza

El Campeonato de España de Motocross Clásico afrontó en 2017 la cuarta edición de un certamen cada vez más en auge, tanto en número de carreras como de participantes. Hasta cinco pruebas configuraron el calendario de la temporada, que arrancaba en Falces, Navarra, con hasta 80 inscritos en las diversas categorías convocadas. Las clases Evo y SuperEvo son para las clásicas más «modernas», cuyo límite de antigüedad se suele actualizar cada temporada -hasta 1990, en Evo, y 1996 en SuperEvo-, de forma que cada año hay más monturas permitidas -porque, lógicamente, resulta más fácil encontrar una cross de 1992, que una de 1982-. Además, dichas categorías suponen una opción de competición diferente e interesante para pilotos un tanto «cansados» de correr con motos modernas en los regionales y los nacionales.

Restaurada y a correr

Tal es el caso del madrileño Iván Martín, conocido piloto de la zona centro, como también su hermano mayor Víctor, que han corrido y tomado parte en un sinfín de certámenes en toda España e incluso también en Portugal. El de Villanueva de la Cañada, nos explicaba cómo acabó detrás de la valla de salida con la protagonista de estas páginas: «resulta que un vecino mío tenía en su garaje una KX 125 del 90 abandonada, que me llamaba mucho la atención, porque en su día me encantaba ese modelo. Me parecía una moto preciosa, y además por esa época fue cuando mi hermano y yo empezamos tener moto, una KX que compartíamos entre los dos. Bueno, la realidad es que siempre hemos sido muy de Kawa, y entre mi hermano y yo quizá hayamos tenido unas veinte en todos estos años. Al final, logré convencer a mi vecino de que me diera la moto a cambio de un scooter que yo tenía, porque le venía mejor que una moto de campo. Entonces me puse a restaurarla, por simple entretenimiento, ya que me gusta la mecánica, pues me dedico a ello en un taller de coches, y con el único fin de tenerla en casa para admirarla. Pero cuando ya la tenía terminada, me enteré que el Nacional de Clásicas tenía mejor pinta que nunca, así que me animé a correrlo con la KX, por probar algo diferente».

El propio Martín ha llevado a cabo la restauración por él mismo, desmontando la moto de arriba abajo, tanto el motor como el chasis y las suspensiones. «La he devuelto a su estado original, sin instalar piezas extra ni componentes especiales. Incluso, el escape es el original restaurado. Lo que sí he hecho es modificar el color de las tapas del motor y las llantas, para mejorar la estética, y porque además ya había repintado todo el chasis. En general, es bastante fácil encontrar repuestos, desde los originales de Kawasaki, pues todavía hay piezas nuevas en catálogo, hasta elementos usados o de competencia. En, realidad, lo más difícil casi ha sido encontrar los plásticos, que los tuve que pedir a Reino Unido».

«Cuando tienes que pedir piezas a fuera de España se nota que el precio es un poco caro –nos sigue explicando Martín-, pero en realidad toda la restauración no me ha salido por más de unos 1.500 euros. Aunque claro, todo el trabajo lo he hecho yo, desde desmontar y reparar todo, hasta pulir el chasis con chorro de arena y luego volver a pintarlo. En cuanto a la estética, he intentado replicar la imagen de la KX que llevaba Mike Kiedrowski en aquella época».

 

Deleite

En el madrileño trazado de San Martín de La Vega, nos subimos a la restaurada KX 125 ’90 de Iván Martín, al que todavía le faltaba por darle un último repaso a su «treintañera» máquina: «en los últimos días ha empezado a fallar el cambio en segunda, por lo que me temo que tendré que abrir el motor. También me falta por enviar las suspensiones a Goby Racing para que me las prepare, pues el amortiguador va demasiado blando. Eso, y purgar bien los frenos».

Bajo estas precauciones, nos subimos a nuestra invitada y desde el primer momento agradecemos los tres únicos elementos no originales, como lo son el manillar y las estriberas de moto moderna. En general, y salvo por la deslizante funda de asiento, la KX ’90 aporta una comodidad de marcha más que correcta, sintiéndose especialmente estrecha, ligera y muy corta entre ejes. Estos dos últimos factores aportan en acción una agilidad muy buena, incluso mejor que en las Kawasaki de generaciones posteriores –os recordamos que la de 1990 fue precisamente la primera KX 125 con bastidor de tipo perimetral con tubo en acero de sección rectangular-. La estabilidad de la verde también resulta más que buena, aunque en este caso se veía afectada por unas suspensiones demasiado blandas, especialmente el amortiguador, el cual también se veía justo en la recepción de los saltos.

Unos días más tarde, el propio Iván nos explicaba que este había sido uno de los mayores condicionantes en la carrera de Falces: «antes de la carrera mandé las suspensiones a Goby y la cosa mejoró bastante, pero está claro que hay que seguir trabajando en ello, porque en Navarra fue una desventaja clara en los saltos, en los que debía tener cuidado». Los frenos de nuestra invitada también incitan a actuar con precaución, tal y como nos había avisado Iván, especialmente por lo mucho que se hunde el pedal trasero. Delante, el potencial de retención es más que correcto, pero hay que aplicarse a fondo con la maneta. «Los frenos y las suspensiones son lo que más cambian con respecto a la eficacia de una moto moderna. Pero en realidad basta con un poco de hábito y adaptar la conducción, porque en la pista los tiempos tampoco son mucho peores. De hecho, con estas motos de los 90 se va más rápido de lo que parece».

El apartado que sin duda nos ha sorprendido y gustado más de la KX 125 ’90 es el comportamiento del motor. Éste propone en bajos la respuesta habitual de las dos tiempos de baja cilindrada, con un empuje perezoso que exige un manejo rápido y certero tanto del cambio como del embrague. Un esfuerzo que merece mucho la pena, gracias a la divertidísima respuesta de la Kawasaki 125 de medios en adelante, con una rabiosa «patada» de potencia, seguida de una subida de vueltas muy rápida y admirable estirada. La banda de potencia aprovechable no resulta tan amplia con las octavo de litro más modernas, pero os aseguramos que la sensación de potencia no dista mucho de lo que ofrecían japonesas al borde de su «extinción» -a mediados de la década pasada, aproximadamente-. Con todo ello, y como nos ha pasado otras veces que hemos probado otras motos clásicas de la categoría EVO, lo cierto es que la KX 125 ’90 ofrece un comportamiento absolutamente divertido.

 

Lo más:
  •  

    Motor con carácter

  •  

    Sensación de ligereza

  •  

    Estética

Lo menos:
  •  

    Amortiguador blanco

  •  

    Freno trasero

  •  

    Mantenimiento de clásica

Te recomendamos

Como habrás podido comprobar por ti mismo ya tenemos aquí al frío, y que como cada añ...

Llegar más allá del trail y del enduro es posible gracias a las nuevas tecnologías....

Si estás pensando en hacer un viaje con tu moto, Bridgestone ofrece una amplia gama d...