KTM 125 EXC. Prueba

KTM 125 EXC es uno de los modelos más vendidos de todo el mercado de enduro, logro que no resulta casual. Esta KTM es sinónimo de diversión por su ligereza combinada con un rabioso propulsor, con recursos aun siendo de 125 cc, que garantiza alborozo sin demandar alto consumo de energía al piloto. Buena medicina antidepresiva.

Santi Ayala. Fotos: Lluís Llurba -
KTM 125 EXC. Prueba
KTM 125 EXC. Prueba

Repasamos la lista de modelos más vendidos de enduro en lo que llevamos de año, según las cifras de matriculaciones ofrecidas por ANESDOR y, en lo más alto aparece líder la KTM 350 EXC (270 unidades), secundada por la KTM 250 EXC 2T (245), la Gas Gas EC 300 2T (222) y … en el grupo de cabeza aparece la ¡KTM 125!, con casi 180 ventas. Colocada por delante de modelos teóricamente más populares como sus propias hermanas 450 y 300, así como otros de las marcas rivales. No por conocida esta tendencia, que se viene produciendo desde ya varios años, deja de resultarnos llamativa. ¡Una 125! demandada mayoritariamente por el mercado y «top» de ventas. ¿Motivo de su éxito comercial? Que la EXC logra cautivar tanto a jóvenes usuarios, en fase de progresión en su pilotaje, que compitan o no, como a «maduritos» que han optado por ella, incluso aparcando sus poderosas 4T, en busca de sensaciones juveniles y, en muchos casos, de recuperar las ganas de montar con un estímulo renovado.

Basta oír a algunos, muchos por encima de los cuarenta años, de los que han optado ahora por esta vía de la KTM 125 para confirmar la pasión que han recuperado con ella y entender los motivos de su decisión, que son claros: apostar por la ligereza que redunda en gran manejabilidad, menor cansancio en la conducción, mayor atrevimiento para realizar ciertas maniobras, sensación de dominio sobre la moto y, cierta despreocupación en la conducción sin miedo a que la montura les domine. La «viagra naranja» como algunos la catalogan o la «libélula anaranjada» como la llaman otros. Una juguetona que entusiasma, impulsada por un motor que entrega todo el poder que tiene sin tirones ni baches y sin estirarnos los brazos.

Por supuesto que es una 125 y que no ofrece los recursos en términos de par y elasticidad de un motor cuatro tiempos. Pero éste no es el 125 a la antigua usanza, aquellos propulsores que sólo funcionaban arriba de vueltas, estilo todo o nada, y que obligaban a pilotar híper concentrados, cambiando constantemente de marcha cada milisegundo para no salirse de la estrechísima franja de potencia útil. La EXC aprendió hace ya muchos años, unos quince, tantos como los que ya tiene el diseño de este motor, lo que era el término recuperación, lo que significaba no hacer llorar al piloto por verse impotente a la hora de exprimir un solo caballo para, ahora, hacerle llorar de gusto. Os puede sonar todo como a poesía empalagosa, un exceso de buenas palabras hacia ella, pero no es así e incluso puede que nos quedemos cortos. El que la prueba se engancha porque esta 125 estimula todos los sentidos: el oído, con ese sonido del motor chillón y agudo, mezclado con tonos metálicos; el tacto por el manejo del embrague con el cambio; la vista, por lo esbelta que es... Por cierto, que uno de los pocos cambios que tiene el modelo 2013 afecta a las tapas más pequeñas del motor embrague y encendido- que hacen aún más estrecha y menuda a la EXC en la zona de las piernas.

Sensacional la posición de conducción con los mandos bien colocados, modificando nosotros únicamente la posición del manillar, adelantándolo sobre la tija para buscar una colocación más trialera. No vendría mal elevar el manillar algo sobre la tija pero, en general, nos agrada, lo mismo que el tacto de los nuevos puños, más «cariñosos» con las manos. La 125 EXC es la única KTM de enduro que no dispone de arranque eléctrico –la 200 ya lo incorpora este año- pero, ciertamente, no le hace falta pues se arranca casi con la mano, otra de sus virtudes que muchos apreciáis.

Todos los terrenos le vienen bien y le gustan al propulsor 125 austriaco, aunque, lógicamente, en las trialeras más complicadas, donde el par motor cobra mucha importancia, no puede reaccionar como lo hacen otras mecánicas de mayor cubicaje, más poderosas. Con ella debemos anticiparnos a la caída de vueltas, abrir el gas pronto y con decisión para que nos entregue todo su poder de 37 CV. Para subir los escalones o las pendientes pronunciadas hay que hacerlo más por velocidad previa que por tracción. Una técnica de conducción algo diferente a la de las motos grandes, evitando las distracciones y que nos obliga a tener que subir tirando de embrague. Aunque, a favor de esta mecánica señalar que acepta errores pues no es de las que muere de golpe cuando cae de vueltas. Ella subir, sube, incluso a punta de gas, gracias también a su acertado y corto desarrollo de cambio. Aun siendo puntiagudo, como buen 125 que se precie, que evidentemente lo es, ofrece un amplio rango de uso. Y esto lo apreciáis los consumados adictos a las trialeras para los que esta 125 es una aliada mayor de lo que cabría pensar.

En pistas y cortafuegos, placer total el que nos da la EXC, rápida como pocas porque combina su motor rabioso con su agilidad extrema. Increíble, locura total, cuando oímos chillar el «molinillo» en la zona alta del cuentavueltas. ¡Viva el 2T! Describiendo en términos musicales a esta KTM 125 sería como oír la canción «Higway to Hell» de los AC&DC cantada por Pit Bull. Hay fuerza, por el tipo de música «heavy», pero cantada con un ritmo más distendido y dinámico con la voz del cubano. Para tocar bien la música de la 125 tenemos unos sensacionales «metrónomos» que ayudan a marcar el ritmo perfecto como son el cambio y el embrague. Fabuloso tacto y escalonamiento de la caja de marchas así como sensacional el trabajo del embrague hidráulico –algunos cambian la bomba en busca de un tacto más progresivo-. Eso sí, el consumo de la 125, aunque es bueno si lo comparamos con otras motos de su clase, resulta claramente mayor que el de las cuatro tiempos, sobre todo si la enfrentamos a las 4T austriacas con inyección, que son auténticos mecheros. Así que, cuando salgáis de excursión con otros amigos, marcad vosotros la distancia máxima para el repostaje (entre unos 80/90 km, comenzando con el depósito lleno) o montad el depósito de 10 litros (medio más que el de serie) que se vende en opción en el catálogo Power Parts.

En la parte ciclo la mencionada virtud de la ligereza influye en todo el comportamiento. Si bien la moto pesa ahora un kilo más que en 2012, aun así hablamos de una magnífica cifra de 95 kilos en vacío, siendo la única enduro a la venta que marca estas referencias de serie. A la hora de remar en una trialera o pararnos a pensar la siguiente maniobra en una incómoda postura, el liviano peso resulta determinante para posicionar la moto como nos guste casi, exagerando, si hace falta, echándonosla al hombro. La ligereza es positiva para mover fácilmente la moto aunque tiene un puntito de negatividad en cuanto a que transmite rápido y directo el movimiento del cuerpo. Así que los nerviosos evitad moveros como sanguijuelas histéricas pues la «Kate» se hace eco de todos vuestros vaivenes. El tren delantero muestra la conocida «genética» KTM en cuanto a facilidad de guiado pero sin aplomo radical, faltando esa pizca de asentamiento en el tren delantero. Desde luego que con esta 125 se juega siempre, para bien o para mal.

La horquilla WP progresa en la mejora de su tacto, ahora gracias al nuevo aceite (SAE 4, antes 5) así como a los nuevos retenes -menos fricción, mejor sellado y más duración- que se distinguen por su color verde -rojos antes-. Aplomo combinado con tacto que se puede mejorar con mayor solidez en la reacción en zonas de baches muy seguidos. A las reacciones del «controvertido» amortiguador PDS se acostumbra uno, y más cuando se comprueba el ahorro en mantenimiento que conlleva el carecer de las más delicadas bieletas. Sobre las nuevas ruedas Maxxis que llevan las KTM comentaros que sorprenden, pues van bien, muestra de la progresión de la marca. Anotad que, en líneas generales, estamos ante una moto bien hecha que permite olvidarse de un mantenimiento exhaustivo pues envejece muy bien y, para quienes os gusta la mecánica, decir que resulta muy fácil trabajar sobre ella. Ritmo, diversión, ligereza, rabia mecánica… Pleno disfrute con la 125 EXC.

Combinación de potencia adecuada con un peso ligero que permite salir del paso sin quemar todas las energías. Una moto que deja trabajar en grandes dosis a la imaginación para crear las acciones más atrevidas que seamos capaces de generar con nuestra técnica. Estimulante para todos los sentidos.

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