KTM 250 SXF 2013

Embriagada quizá por el espíritu de los Juegos Olímpicos, la nueva KTM 250 SXF ´13 ha pasado por Moto Verde con ansias de llevarse también una medalla. Y puede que la de oro, pues en nuestro banco de potencia la austriaca ha marcado nada más y nada menos que ¡43 caballos! Un registro record que supera los de todas las 250 probadas hasta la fecha, no sólo las de serie, sino también las preparadas.

Marcos Abelanda. Fotos: Juan Sanz/Jaime de Diego. Colaboran: Carlos Maestre y Circuito Villacross -
KTM 250 SXF 2013
KTM 250 SXF 2013

Sí, habéis leído bien; 43 caballos. Es la cifra de potencia máxima registrada por la SXF 250 ´13 en nuestro «potro de tortura», aunque en este caso no sabríamos decir quién torturó a quién… Desde que estrenamos nuestro actual Dynojet M200i, el mejor registro entre las MX2 lo poseía, desde 2010, una KXF 250 Bud Racing, con 42,8 caballos a 12.740 rpm, acompañada en el pódium honorífico por dos brillantes preparaciones nacionales muy igualadas, la YZF 250´11 del Team Ausió -39,4 CV a 12.610 rpm- y la CRF 250´12 del Team Vico -39,3 a 11.500 rpm-. Entre las monturas de serie, los mejores registros rozan «apenas» los 38 caballos y datan en su mayoría de entre 2008 y 2010, no por casualidad, sino porque entonces la normativa anti ruido permitía escapes menos tapados. Está claro que la potencia máxima tiene una importancia relativa en una moto de cross, quizá mayor en el caso de una «dos y medio», pero el alarde de prestaciones de la nueva SXF 250 esconde un trabajo específico para tal fin, y deja claras las aspiraciones de KTM en la categoría de MX2.

Detrás de esta cifra record encontramos un propulsor 250 totalmente renovado por los ingenieros de Mattighofen, quizá valiéndose de su experiencia en el Mundial de Velocidad de Moto3, pero aplicando la receta más clásica y efectiva cuando se busca más potencia; aumentar el régimen de giro y la relación de compresión. Para lo primero, se recurre a un cilindro de mayor diámetro y menor carrera, a un pistón y un cigüeñal aligerados, y a una biela más corta y con menores fricciones -con cojinete de lubricación hidrodinámica, en lugar de rodamiento de jaula de agujas-. La relación de compresión crece en 0,7 puntos hasta quedarse en 13,9:1, gracias a las modificaciones en la culata, con conductos agrandados, árboles de levas diferentes y válvulas de admisión de mayor diámetro, lo que deja al motor austriaco como el más «apretado» entre los de las MX2 del mercado. Todo ello, se complementa con mejoras en el «airbox» y la renovación del sistema de inyección, que estrena un cuerpo de mariposa más grande -44 milímetros de diámetro, 2 mm más que antes- e incorpora más mejoras en el inyector, el TPS, el filtro de gasolina, el mando del ralentí y los conectores. Además, la SXF 250 acoge algunos cambios mecánicos heredados de su hermana de 350; como el diseño de los cárteres, el embrague –campana mecanizada- y la aplicación de un eje de equilibrado.

Compartidas con sus hermanas mayores, son también las novedades ciclo de la SXF 250´13, que, como ya sabréis, han supuesto una profusa remodelación del cuerpo y el esqueleto de la austriaca. Se ha revisado la rigidez del bastidor y la del basculante, tratando de mejorar la manejabilidad y la tracción, mientras que en las suspensiones se ha buscado aumentar la eficacia de la horquilla con unos muelles más duros, retenes SKF y aceite SAE 5 más fluido. Pero la austriaca también estrena carrocería, depósito de combustible, tijas y manillar, así como otras pequeñas variaciones estéticas en las ruedas y el chasis. Probamos dinámicamente a nuestra invitada en el circuito de Villacross, muy próximo a Madrid, y cuyo divertido trazado presentaba un increíble agarre pese a la habitual sequedad del verano madrileño. Rápidamente detectamos la implementada comodidad del puesto de mandos de la SXF 250´13, gracias al nuevo manillar Renthal y, sobre todo, a la mejorada estrechez del depósito, que al sacar las piernas en las curvas ya no las deja tan abiertas como antes –los plásticos anteriores incidían justo en la articulación de las rodilleras-.

Sí repite el suavísimo accionamiento de los mandos de la KTM, así como su asiento de dureza intermedia y el cómodo acceso al mando del estárter –tirador más grande-. Por cierto, que la moto naranja arranca perfectamente en frío, aunque en caliente debemos pulsar el botón del «e-start» con cierto ahínco y paciencia –sobre todo, con marcha engranada-. Y es que, hasta antes de cobrar vida el nuevo motor austriaco deja entrever una elevada compresión, que en marcha se confirma por la notable retención al cortar gas y su respuesta reactiva «tipo resorte». Porque el comportamiento de la SXF 250´13 se asemeja al de una goma elástica o al de un adolescente, que tolera una orden sin rechistar, pero no más, a la segunda salta con toda su energía. A muy bajas vueltas, la juvenil austriaca responde con bastante sosiego, el habitual entre las motos de su cilindrada, aunque incluso ligeramente más acusado que en alguna de sus rivales –CRF, KXF y RMZ destacan por sus buenos bajos-.

Sin embargo, ya en la transición de bajo a medio régimen la KTM desata todo su carácter en un torbellino de revoluciones, más revoluciones y más revoluciones. Una palpable patada sólo seguida de un empuje incansable, que parece tomarse un respiro casi arriba de todo, pero que significa en realidad la antesala del último golpe. Impresiona el ritmo al que se puede ir con esta «dos y medio», gracias a su buenos recursos en medios y su alarde de potencia a altas vueltas, que la convierten en una montura con la que cualquiera puede ir rápido, pero en la que los buenos de verdad marcarán diferencias.

Ése es el sentir general que transmite la nueva SXF «2.5», una máquina con un marcado carácter «racing» y diseñada para buscar siempre el límite. Esto se detecta también en el comportamiento del bastidor, que nos brinda su mayor efectividad cuánto más le exigimos. No estamos ante el típico chasis súper dócil y que nos los pone todo facilísimo -como los de Honda o Suzuki-, aunque sí se mueve con buena rapidez entre curvas. Su estabilidad en recta tampoco brilla tanto como, por ejemplo, en una «Kawa» o una Yamaha, aunque en nuestra prueba la SXF puntuó con notable alto en este apartado –claramente mejor que su hermana de 450, que probamos en el mismo trazado-. Pero la austriaca sí aporta esa satisfacción única de responder con precisión y efectividad cuando rodamos a tope, de saber que los tiempos están saliendo y que todavía se puede apurar un poco más; de entender la diversión como la capacidad de ir lo más rápido posible.

Porque en ello también contribuye el buen hacer de los frenos, potentes y con mordiente inmediato, aunque las suspensiones se ven un poco más justitas, que solamente nos convencieron tras modificar los blandos ajustes de origen. Aun así, no conseguimos reducir la excesiva rapidez de rebote del amortiguador, aunque la horquilla sí nos ha gustado bastante, pareciéndonos más progresiva y absorbente que la del anterior modelo.

KTM sigue enfatizando el carácter deportivo de sus motos de cross y la nueva SXF 250 supone un buen ejemplo de ello. Estamos ante una «dos y medio» de altos vuelos, muy eficaz y satisfactoria cuando más se le exige. Su motor, que ha batido el record de potencia en nuestro banco de pruebas, impresiona en la pista por su rendimiento.

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