Probamos las KTM oficiales de Pauls Jonass y Jorge Prado

KTM domina la receta del éxito en el Mundial de MX2. La marca naranja ha volvía a renovar su corona con un nuevo príncipe de 250, el letón Pauls Jonass, y también exhibía un futurible relevo en la figura de Jorge Prado. Lo de Mattighofen no solo es una marca de motos, sino una fábrica de pilotos ganadores y máquinas campeonas, cuyas versiones de 2017 tuvimos el placer de probar.
Marcos Abelenda. Fotos: KTM (Ray Archer). -
Probamos las KTM oficiales de Pauls Jonass y Jorge Prado
Probamos las KTM oficiales de Pauls Jonass y Jorge Prado

Pauls Jonass.

De los diez últimos títulos que se han jugado en el Mundial de MX2 –desde 2008 hasta 2017-, nueve de ellos han terminado en las vitrinas del equipo KTM Factory Racing –el de 2015 fue a las de Honda, gracias a Tim Gajser-. Y si empezamos a contar desde el arranque del nuevo siglo, la temporada 2000, resulta que suman 13 de 18 posibles. Los números no engañan, y hablan de uno de los mayores dominios por parte de una marca en la historia del Mundial de Motocross –equiparable al de Husqvarna en los años 60, el de Suzuki en los 70, y el de Honda en los 80-.

Tales éxitos no se han conseguido de puro milagro, sino que detrás hay varios factores clave. En primer lugar, el equipo KTM Factory es actualmente el más veterano en la clase pequeña, con presencia continuada, sin faltar un solo año, incluso desde el Mundial de 125 a finales del siglo pasado. Tampoco pasa desapercibida su estrategia de hacerse con los mejores pilotos, bien sea contratando a estrellas jóvenes pero ya consagradas –Ben Townley, Grant Langston, Marvin Musquin, Ken Roczen…-, y también arropándolos desde edades mucho más tempranas, como a Jeffrey Herlings, Pauls Jonass y Jorge Prado –fichado con 11 años-. Cómo no, un tercer ingrediente fundamental radica en la puesta en escena de unas monturas totalmente oficiales, y trabajadas hasta el mínimo detalle.

Novato aventajado

Tener la oportunidad de probar unas monturas oficiales del Mundial de MX es de por sí una ocasión muy especial, que se convierte en todo un privilegio, por tratarse de la moto de un piloto español como Jorge Prado. La ocasión marca también el interés de conocer con todo detalle, desde las palabras del propio Jorge, cómo es eso de convertirse en piloto oficial con tan solo 16 años.

Pauls Jonass.

Jorge Prado.

Sincero y de ideas claras, pese a su corta edad, el joven lucense empieza puntualizando: «lo cierto es que, desde que estoy con KTM, siempre he sido piloto oficial, por lo que tampoco he sentido que fuera una situación nueva para mí. Este año lo que ha cambiado es que en las carreras estoy debajo de la tienda del Factory Team porque corro el Mundial. Previamente –cuando el español estaba en el Europeo-, usábamos una moto salida directamente de la caja. Ahora llevo una oficial, y por lo tanto hay diferencia, pero me imaginaba, como la mayoría de la gente, que iba a ser una moto totalmente diferente. La moto que llevamos este año -2017- es básicamente igual a la que cogimos en 2016 en el Gran Premio de Assen. El motor y las suspensiones son similares a los del año pasado, y no hemos tenido que probar diferentes configuraciones de motor ni de chasis. La moto ha sido básicamente la misma durante todo el año», nos explicaba Jorge, y su compañero Pauls Jonass también nos hablaba en la misma línea: «todos años trabajamos para mejorar y afinar todo el máximo, pero lo cierto es que este año tampoco ha habido cambios drásticos y la moto muy parecida a la del año pasado».

Durante la jornada de pruebas en Veldhoven, Holanda, el Mánager del equipo, Dirk Gruebel nos hablaba de las virtudes cómo probador de Prado: «me parece bastante bueno para la edad que tiene. Sabe bien lo que quiere, y es sensible con los cambios. Cuando algo no va como le gusta, lo nota y tiene buena idea de cómo mejorar. Es buen probador». Las palabras del técnico alemán nos hacen consultar a Jorge si es de los pilotos que se centran en darle al gas sin más complicaciones, o también presta atención a los detalles técnicos: «la mayoría de las veces me preocupo por esas cosas, porque me interesan. Son cosas que un piloto debe saber. Te pueden sacar de apuros, por ejemplo, en las carreras si quieres cambiar algo en las suspensiones, es bueno saber lo que tienes que decir exactamente al técnico y te lo puede solucionar rápido para no perder tiempo. Siempre me he guiado por mis sensaciones, no solo por lo que me dicen los demás. Me gusta que este todo a mi gusto, pero me puedo adaptar. Es muy difícil que en motocross la moto vaya perfecta, así que la mayoría de las veces te tienes que acostumbrar».

Jorge Prado.

SXF 250 de Pauls Jonass

Para finalizar, el gallego nos explica sus preferencias: «las suspensiones deben ser firmes, porque nosotros vamos a mucha velocidad por los baches y tienen que ser seguras. Según en qué circuito, la ponemos más alta o baja de delante o de atrás, jugando con la altura de la horquilla y el “sag” en circuitos de arena. El chasis tiene que ser ágil, pero también debe aportar confianza. En cuanto al motor, una respuesta equilibrada sería lo que me gustaría. En general, en mi moto no hay nada que resalte en especial, sino que destaca por ser un conjunto equilibrado».

KTM 250 SXF Pauls Jonass

Al subirnos a la actual campeona del mundo de MX2, lo primero que nos llama la atención es el puesto de mandos, ya que no concuerda a priori con la talla de Jonass, de estatura media tirando a alta. La configuración semeja más bien para alguien más bajito, especialmente por el manillar de baja altura, que además se sitúa próximo al piloto en las tijas, e inclinado hacia atrás, con las puntas bastante bajas. Justo lo contrario que la manetas, ambas apuntando casi hacia arriba, mientras que las estriberas también se sienten más elevadas y el asiento, igual que el de serie. Tanto en la 250 de Jonass como en la de Prado, apreciamos un tacto de embrague más firme que las KTM Factory de otros años, lo cual se debe a una puesta a punto diferente por la implantación de las vallas metálicas en las salidas en la última campaña mundialista. Además de firmes, los embragues de ambas motos ofrecen sobre todo una desconexión rapidísima y respuesta de tipo todo o nada.

SXF 250 de Pauls Jonass

Detalle SXF Jonass.

En movimiento, la máquina con el dorsal «41» también nos trasmite esa precepción común a algunas motos oficiales, de sentirse baja y próxima al suelo, pero con mayor carga en el eje delantero, pareciendo que se ha optado por un menor «sag» en el amortiguador. Este reparto se traduce indudablemente en maniobrabilidad en curva excelente, merced a un tren delantero rapidísimo en sus movimientos y de reacciones inmediatas a la mínima insinuación sobre el manillar. Una máquina que sin duda invita a buscar siempre trazadas interiores apoyándose en su carácter felino. Eso sí, en recta exige atención al manillar para controlar los cabeceos de dirección, aunque la estabilidad se mantiene en unos niveles aceptables gracias principalmente a la respuesta de la horquilla, firme desde los primeros milímetros de recorrido y con una extensión muy rápida. Detrás, se disfruta igualmente de un rebote veloz, por lo que el tren trasero se muestra bastante vivo y suelto en frenadas, pero con una gran capacidad de tracción al acelerar gracias a una compresión más sensible y cómoda en el tramo inicial.

La KTM de Jonass también propone un motor exuberante, seguramente el que posee un carácter más marcado, de las numerosas MX2 «factory» que probamos en apenas dos semanas –cinco en total-. La montura ganadora ofrece dos caras diferentes, empezando por un bajo régimen muy efectivo y sólido, claramente más lleno que el modelo de las tiendas. No obstante, lo bueno de verdad llega de medios en adelante, cuando la «41» nos sorprende con una marcada patada de potencia, casi como si fuera una 350, a lo que inmediatamente le sigue una estirada brutal.

Detalle SXF Jonass.

SXF 250 Jorge Prado.

Difícil cuantificar la cifra de caballaje por las sensaciones en pista –sobre todo en arena-, pero os aseguramos que es una las 250 más puntiagudas y con mejores altos que hemos probado nunca, y eso que por nuestras manos han pasado algunas MX2 con más de 45 caballos verificados en nuestro Banco de Potencia. Desde luego, este comportamiento encaja bien con las premisas de Jonass, como él mismo nos explicaba: «en MX2 es muy importante tener un buen motor, por lo que siempre intentamos sacar el máximo potencial. Me gusta una respuesta agresiva, con buenos bajos y mucha potencia, aunque también tiene que ser controlable. KTM es la mejor moto de la categoría por eso, porque el motor es potentísimo. Sin duda, lo que más me gusta de mi moto».

KTM 250 SXF Jorge Prado

En la última tanda de la jornada nos toca subirnos, por fin, a la SXF 250 de Prado. Transitando por boxes de camino a la entrada del circuito, irremediablemente me viene a la mente el recuerdo de la última vez que me subí a una moto de Jorge, nada menos que su KTM 65 ’11 cuando el gallego tenía diez primaveras. En aquel entonces, difícilmente podía imaginar a dónde ha llegado aquel «chaval» que se preocupaba por que no le gastáramos mucho los tacos de la rueda en el Banco de Potencia, ya que era la que tenía para la carrera siguiente… Y eso que solo han pasado seis años. ¡Cuántas cosas han pasado, en tan poco tiempo!

SXF 250 Jorge Prado.

Detalle del puño de Jorge Prado.

Tampoco penséis ahora que estamos barriendo para casa al afirmar que la 250 de Prado nos ha parecido más cómoda y natural, que la unidad de su compañero de equipo. Francamente, el talante general de la KTM «61» se aproxima más a la SXF de las tiendas, de lo que podría imaginar. En primer lugar, a sus mandos nos encontramos con un puesto de mandos muy natural. El manillar resulta alto, pero se contrarresta porque cuenta con unas torretas muy cortas, casi pegado a las tijas, y las manetas están en una posición convencional. El asiento se percibe claramente rebajado, pero en realidad la característica más singular la encontramos en el pedal de cambio especialmente alto, herencia de sus orígenes en trial, y que no por casualidad ya detectamos en aquella KTM 65 de 2011. «Sí, llevo el pedal alto porque me ayuda a cambiar de marcha más fácil –nos explica Jorge-. Otra cosa que hago, y no creo que muchos más, es cortar el “waffle” del puño derecho para tener mejor “feeling”, pero el izquierdo lo dejo normal, para poder sujetarme con más facilidad».

Detalle del puño de Jorge Prado.

Detalle de la SXF de Jorge Prado.

La MX2 de Prado ofrece un motor de respuesta muy completa y equilibrada en todo momento. Desde luego, bastante menos «radical» como la mecánica de Jonass. La montura del gallego propone una cara más eficiente a bajo régimen, con un golpe de gas más directo desde pocas vueltas, además de una curva más llena y lineal en la transición de bajos a medios. Parece una de esas «dos y medio» con alma de moto grande, gracias una generosa dosis de recursos a medio régimen, que no exigen ir siempre con el motor al borde del corte de encendido. ¡Ojo!, que arriba, la KTM de Prado estira y corre una barbaridad, más que la de serie, pero a nosotros no nos ha parecido tan puntiaguda y «explosiva» como la dorsal «41».

El comportamiento del chasis también nos resulta familiar desde el primer instante, detectando un reparto de pesos muy neutro y una altura convencional en ambos ejes: prácticamente, como la SXF de las tiendas –quizá con un poco más de «sag»-. Esto se traduce en una respuesta dinámica muy equilibrada, con excelente estabilidad en las rectas, y también una agilidad sobresaliente. En general, la SXF 250 transmite confianza y se muestra predispuesta desde el primer instante. A ser menos cerrada de delante que la moto de Jonass, nos percatamos que su capacidad de curveo también se debe a un conjunto realmente ligero. Es decir, se siente tan ligera como la moto de las tiendas –la más ligera de su clase, con diferencia-, pero sabiendo que lleva encima un buen puñado de protectores y piezas extra –ruedas con mousse, muelles de horquilla, radiadores más grandes, chasis reforzado, etc.-.

Detalle de la SXF de Jorge Prado.

El apartado que más nos ha sorprendido en la SXF 250 de Prado ha sido el de las suspensiones, y eso que él mismo nos había advertido previamente: «ya verás, las suspensiones te van a parecer duras». El español tenía mucha razón, pues tanto el amortiguador como la horquilla de su moto ofrecen una respuesta considerablemente firme. En realidad, es cierto que hemos probado otras motos «factory» o preparaciones nacionales con suspensiones igual de duras o más, pero es que en este caso estamos hablando de un «chaval» con la constitución física propia de sus dieciséis años.

Más que duras, nos ha llamado que ofrecen mucha retención desde los primeros milímetros de recorrido, sintiendo sobre mucho freno hidráulico en compresión, casi como un «setting» para supercross. Sobre todo, en el caso de la horquilla, que es de esas que ante cada obstáculo baja lo justo y necesario, pero no más, aportando siempre la seguridad de que todavía queda margen. No obstante, nos han gustado bastante estas suspensiones porque son firmes, pero nunca secas, y porque además tanto la horquilla como el amortiguador trabajan muy compensados entre los dos.

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