Puch MC 50 Dakota 1973: Made for the USA

Nacida como modelo de motocross para la exportación al mercado norteamericano, la Dakota acabó vendiéndose también en nuestro país como versión «hormonada» de la popular Minicross.
Moto Verde -
Puch MC 50 Dakota 1973: Made for the USA
Puch MC 50 Dakota 1973: Made for the USA

La entrada en 1970 del gigante austriaco de la automoción Steyr Daimler Puch en el accionariado de la antigua fábrica MV Abelló, ubicada en Gijón, supuso un auténtico antes y después para el mercado del ciclomotor en España.

Aquella firma, que hasta el momento había producido en la localidad asturiana modelos de pequeña cilindrada de la prestigiosa marca italiana MV Agusta, bajo licencia, daba un giro a su estrategia. Pasó a fabricar otros modelos, inicialmente Emeuve con motorización Puch y poco después, en 1972, su primer producto «estrella», la Puch MC 50 Minicross. Un modelo que, como muchos sabréis y recordaréis, marcó época para toda una generación de jóvenes en los setenta que se iniciaban en el mundo de las dos ruedas.

Sin pedales y a lo loco

Las prestaciones, fiabilidad y prestigio de la Minicross supusieron una auténtica revolución en el segmento del ciclomotor de campo en España, un tanto adormecido en su evolución. Con unas marcas que en general planteaban vehículos estrictamente funcionales por un lado, destinados al mercado rural, salvando algún modelo de talante más deportivo, pero que en general no pasaba de unas intenciones estéticas.

Pero la Puch Minicross era otra cosa. A las bondades de su motor austriaco – que por cierto llegaba a Gijón sin grupo termodinámico (cilindro, culata y pistón) ni encendido – se unía una parte ciclo completamente diferenciada de la posible competencia, con un chasis de doble cuna frente a los tradicionales de «espina de pescado» con el motor suspendido y unas suspensiones de largo recorrido.

Puch MC 50 Dakota 1973: Made for the USA

Puch MC 50 Dakota 1973: Made for the USA

Inmediatamente el modelo se convierte en un éxito comercial ante un mercado ávido de productos de calidad y foráneos, cualidades ambas que reunía aquella pequeña «moto» amarilla denominada popularmente como «rompe huevos», por el criminal escalón que definía la unión del depósito con el asiento. Sin embargo, la Minicross no dejaba de ser un ciclomotor, con unas grandes cualidades, eso sí, pero limitado tanto legalmente como en la práctica por la contención de sus prestaciones y la imposición de los pedales practicables con su correspondiente parafernalia de cadena, corona, etc.

Pero otra de las ventajas de gozar de la capacidad de una marca «globalizada» (término que entonces seguramente no existía, pero que igualmente tenía su aplicación) era que Puch ofrecía modelos para diferentes mercados internacionales. Y gracias al buen hacer de su sucursal española, ésta empezó a fabricar en nuestro país una versión de la Minicross denominada MC X 50, dirigida al mercado norteamericano del motocross.

Partiendo de una base muy similar, adoptaba un motor mucho más potente, liberado de todas las imposiciones legales del ciclomotor, unido a un bastidor muy reforzado en una serie de puntos clave y desprovisto del sistema de iluminación. Rápidamente y como la operación resultaba muy sencilla, aquel mismo modelo pasó a comercializarse en España con el americano nombre de Dakota. Desembarcó como una opción muy especial del mercado, al estar dotado de unas prestaciones muy superiores a las de los ciclomotores convencionales, pero con la obligación de ser matriculada y de poseer el permiso A1 para su conducción.

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