Nos subimos a las KTM oficiales de Tony Cairoli y Jeffrey Herlings

Reunir bajo una misma escuadra a las mejores figuras se considera formar un equipo de ensueño. KTM disfrutó en 2017 de su propio «dream team» en MXGP, con el gran maestro Tony Cairoli, junto a la consagrada perla de la cantera, Jeffrey Herlings, obteniendo un campeonato, un subcampeonato y una docena de victorias. También es un sueño, pero para nosotros, el ¡subirnos a las KTM 450 SXF oficiales!
Marcos Abelenda. Fotos: KTM (Ray Archer). -
Nos subimos a las KTM oficiales de Tony Cairoli y Jeffrey Herlings
Nos subimos a las KTM oficiales de Tony Cairoli y Jeffrey Herlings

El circuito italiano de Mantova, al finalizar la temporada de 2015, fue el escenario y el momento de la última ocasión que KTM nos había invitado a probar las máquinas oficiales del Mundial de Motocross. La marca austriaca exhibía orgullosa sus monturas, pese a que en lo deportivo la cosa no había ido ni mucho menos como se esperaba, pues habían perdido los títulos de MXGP y MX2 –que ganaron Tim Gajser, para Honda, y Romain Febvre, para Yamaha, respectivamente-. Las aguas empezaron a volver a su cauce en 2016, con la reconquista del título de 250 por parte de Jeffrey Herlings, pero ha sido en 2017, cuando KTM ha reinstaurado su hegemonía en el Mundial, e incluso con mayor autoridad que nunca.

El naranja acabó en lo más alto de las dos categorías, además de conseguir victorias con cuatro de los cinco pilotos que forman el equipo Red Bull KTM MX Factory Racing, y pódiums con todos ellos –incluso con todos juntos en la misma carrera, en la cita de Lommel-. Si nos fijamos sólo en MXGP, encontramos que se impusieron en 12 Grandes Premios de 19 en total, con 23 victorias de manga y 18 «holeshots» de los 37 posibles en ambos casos –recordad que se canceló la segunda manga de Indonesia, de ahí que sea impar-. También han ocupado la mitad de todas las posiciones de pódium en juego -23 de 57-.

EQUIDISTANCIA

La novedad deportiva en el equipo KTM al inicio de la campaña 2017 fue la llegada de Jeffrey Herlings a la escuadra de 450, en la que repetían presencia Tony Cairoli y Glen Coldenhoff. No obstante, estos dos mantenían su plaza bajo las carpas de la división capitaneada por Claudio De Carli, mientras que Herlings se quedaba en su alojamiento previo, compartiendo «semi» con los pilotos de MX2, Jonass y Prado, bajo la tutela de Joël Smets.

Pese al distinto reparto de habitaciones, en lo que sí hubo un trato totalmente igualitario es en la configuración de las motos oficiales, estando a disposición de Cairoli, Herlings y Coldenhoff exactamente el mismo material, para que cada uno escogiese lo que más le convenía. Así nos explicaba el técnico alemán Dirk Gruebel, Mánager del equipo de MX2 y responsable técnico de toda la escuadra KTM: «a todos los pilotos se les ofrece el mismo material en pretemporada, motores oficiales con piezas especiales dentro, suspensiones WP totalmente oficiales, frenos especiales, subchasis en titanio, etc… El componente que más se parece al modelo de serie es el chasis, que mantiene la geometría del original, aunque está reforzado en ciertos puntos. Tan sólo Herlings emplea un chasis con geometría modificada por su estilo especial».

Continuamos hablando con Dirk y seguimos descubriendo cosas muy interesantes: «este año ha sido el que mejor hemos podido trabajar en invierno, sobre todo en la 450. Tony empezó a usarla en 2015, a mitad de temporada, porque la nueva configuración de los circuitos no le permitía seguir aprovechando las ventajas de la 350. En los inviernos posteriores, Tony sufrió contratiempos físicos que nos impidieron progresar, pero en pretemporada pudimos trabajar bien y creo que se ha visto».

El tema de la electrónica también sale a la palestra porque, como en otras temporadas, en las KTM Factory nos llama la atención la ausencia de múltiples mandos y selectores, con un único botón para cambiar de mapa en las 450, pero incluso más básico que en las motos de las tiendas. «En su momento probamos un control de lanzamiento –nos habla Gruebel-, pero nos encontramos con que los pilotos al final no lo usaban, y preferían tener la misma respuesta siempre. Por supuesto, siempre estamos probando y desarrollando ideas nuevas, también en electrónica, pero pienso que en motocross no supone una ventaja tan importante como en otras disciplinas. En los últimos tiempos hemos visto algunas motos japonesas con muchos sensores y nuevos sistemas, pero por ahora nosotros pensamos que en motocross no hace falta tanta electrónica». 

KTM oficial de Toni Cairoli.

Lo que el bueno de Dirk no quiso ni confirmarnos ni desmentirnos fue el rumor sobre la gran renovación que recibirían las SXF oficiales de cara a la temporada 2018. Eso sí, os podemos contar que tanto técnicos como pilotos estuvieron brevemente con nosotros en Veldhoven, antes de irse todos a realizar «importantes» test con ciertas motos que desde luego no podían ser las que estábamos probando nosotros… Ahora que está a punto de comenzar la temporada 2018, y tras haberse mostrado cómo serán las nuevas motos, está claro que cuentan con nueva base y diferencias claras en el chasis y el motor.

IGUALES PERO DISTINTAS

Como antes avanzábamos, KTM invitaba a una docena de medios internacionales, con MOTO VERDE un año más entre ellos, a probar las SXF 450 Factory de Cairoli y Herlings. Lo cierto es que, pese a todo el parecido estético y el hecho de que todas las piezas especiales proceden de los mismos suministradores, la realidad es que en la pista las motos de Jeff y Tony no podían ser más diferentes…

La moto ganadora del MXGP en 2017, es la primera con la que nos toca salir a la arenosa pista de Veldhoven, inmaculada a primera hora, pero más blanda de lo habitual, debido a las lluvias de los días previos, por lo que a la décima vuelta ya estaba plagada de roderas en curvas, rectas y saltos. Lo cierto es que la arena no es nuestro terreno más familiar, pero tras unas complicadas vueltas iniciales antes de adaptarnos, acabamos encontrando gran diversión en este «dulce castigo» que supone rodar en arena.

KTM oficial de Toni Cairoli.

Manillar de Tony Cairoli.

Cuando nos subimos a la KTM «222», pronto rememoramos los gustos de Cairoli en cuanto a la ubicación de los mandos en sus monturas, pues su SXF ’17 destaca inicialmente por lo muy baja que se siente. No solo por el asiento rebajado, sino también por el tamaño del subchasis y la altura de las suspensiones. Ya desde el principio, la sensación de dominio y confianza empieza a sobresalir en la SXF 450 Factory de Cairoli. El italiano también se decanta nuevamente por un manillar ancho, alto y centrado, con manetas ligeramente elevadas, llamándonos la atención el suave tacto del freno delantero, con mucho recorrido, casi esponjoso, y el duro accionamiento del embrague.

Manillar de Tony Cairoli.

Detalle de la KTM 450 SXF «222».

En acción, la 450 de Tony nos pareció seguramente la máquina más completa de la jornada, con un sentir general de estar ante un conjunto lógico y equilibrado, sin percibir las excentricidades ni la aspereza que algunas veces se encuentran en las motos oficiales. Y no es desde luego algo nuevo, pues las anteriores KTM Factory del italiano siempre han destacado por estas bondades que encantarían a cualquier usuario. El chasis se percibe equilibrado y muy neutro, sin mayor carga delante que detrás, ni lo contrario, pero con la característica de sentirse bajita, con el centro de gravedad muy bajo, y también corta entre ejes.

Inicialmente nos encantó su agilidad y la inmediatez con la que reaccionaba a nuestros gestos, casi leyendo nuestras intenciones, con un paso por curva fenomenal, gran ligereza y mucha capacidad de improvisación. Pero, sorprendentemente, también nos ofreció una estabilidad en recta genial, incluso en circunstancias delicadas como la arena mojada de Veldhoven.

Detalle de la KTM 450 SXF «222».

Escape y parte trasera de la moto de Tony Cairoli.

Las suspensiones también contribuyen a generar confianza gracias a su confort y sensibilidad. En comparación con otras monturas Factory, incluso las de sus compañeros, encontramos un tramo inicial con bastante juego y de libre movimiento, seguido de un endurecimiento progresivo y un rebote controlado. Respuesta tipo colchón, que genera confort y no reacciones extrañas. El freno delantero, que inicialmente parecía algo esponjoso, terminó convenciéndonos plenamente por su tacto lineal y muy permisivo, el cual nos aportaba confianza y ayuda en curvas con roderas largas y profundas.

La respuesta del motor también tiene el inconfundible toque de Cairoli, en tanto que su 450 combina diversas virtudes que podrían parecer incompatibles. Curiosamente, todavía se aprecian ciertas reminiscencias a su amada 350, con la que no compite desde 2015, por ese sentir de concepto «híbrido». Porque la KTM 450 SXF «222» se comporta en bajos como si fuera una 500, con un empuje muy lleno y una altísima sensación de par, pero con una subida de vueltas paulatina en la que no hay reacciones exageradas. Motor de «pistonada» fuerte, pero con subida de vueltas calmada.

Escape y parte trasera de la moto de Tony Cairoli.

KTM oficial de Jeffrey Herlings.

También nos llamó la atención la extrema precisión del mando del gas, dulce en los primeros milímetros pero que reacciona con inmediatez cuando queremos salir de un apuro. En altos, ocurre lo contrario, que parece un motor de menor cilindrada, como de 400, porque de medios en adelante pega una patada sensacional y estira una barbaridad, como si no se acabaran las marchas. En definitiva, la KTM 450 de Cairoli resulta una máquina más eficaz y completa que el modelo de las tiendas, pero al mismo tiempo también resulta más aprovechable y fácil.

Turno de la KTM «84»

Veinte minutos después de bajarnos de la Campeona de MXGP 2017, nos montamos en la Subcampeona, la KTM 450 SXF Factory de Jeffrey Herlings, y el contraste no podía ser más grande… La moto del holandés nos recibió con una mayor altura general, pareciendo en parado que vamos a tener dificultades para llegar al suelo… Pero una vez sobre ella, ocurre que la zaga baja considerablemente, con la sensación de haber mucho «sag». Lo que no baja ni un pelo es la parte delantera, encontrando un manillar muy arriba.

KTM oficial de Jeffrey Herlings.

Detalle manillar Jeffrey Herlings.

En realidad, el manillar de Herlings –Twinwall 997- no es mucho más alto que el de Carioli –Fatbar 827-, pero lleva unas torretas más altas y está inclinado hacia adelante, por lo que nos dió la impresión de ir en una moto de freestyle. No acabaron ahí las «extravagancias», pues a Jeffrey le gusta llevar las manetas muy hacia abajo, especialmente la del freno delantero, en la que además encontramos un tacto muy agresivo, sin un solo milímetro de juego muerto.

Las estriberas se perciben claramente más bajas, con mayor distancia hasta el asiento, lo que reduce la sensación de estar nosotros muy elevados sobre el chasis «talla Herlings», y facilita mucho el gesto de sentarse-levantarse. Los técnicos de KTM nos explicaron que, en realidad, no es que las estriberas de Herlings estén más bajas, sino que las de todos las demás están más altas que de serie –el holandés usa de hecho las estriberas originales, y no las Raptor en titanio como el resto-. El asiento, por cierto, propone un mullido muy voluminoso pero bastante blando, por el motivo que el propio Herlings nos explicó: «prefiero un asiento lo más blando posible porque si es muy duro, me acaba doliendo el culo…».

Detalle manillar Jeffrey Herlings.

En la «84» volvimos a percibir el mismo embrague duro que en la «222», y también en las demás KTM Factory de la jornada. Inicialmente, lo achacamos a un «setting» específico para terreno arenoso, pero los técnicos de KTM nos confirmaron que los embragues son más duros que otros años, pero no por el tipo de terreno, sino que se debe a la nueva malla metálica que estrenaron en el Mundial de 2017, que requiere una desconexión más rápida y directa.

Ya en acción, confirmamos que la moto del holandés plantea un reparto de pesos con mayor carga detrás, merced a un amortiguado más blando y bajo que la horquilla. Esto repercute en una estabilidad en recta sensacional, siendo una de las KTM que hemos probado que con mayor razón se merece el parecido con un «tren de mercancías». No solo en rectas, sino también en curvas largas y chicanes rápidas, o cualquier maniobra en pie-. Porque en la 450 de Herlings, incluso erguidos, tenemos la sensación de estar muy integrados en la moto, y no solo encima de ella.

Lógicamente, la rapidez del tren delantero para cambiar de dirección se resiente un poco, aunque menos de lo esperado, sobre todo cuando entendemos que la SXF «84» pide una conducción más agresiva de lo que se podría imaginar por la fluida técnica de Jeffrey.

Detalle de la KTM 450 SXF «84».

En las suspensiones, encontramos un amortiguador trasero tirando a blando, con facilidad para hundirse a baja velocidad, pero muy buen aguante en gestos rápidos y un rebote bastante rápido. Delante, la horquilla propone un «setting» algo más firme, pero tampoco en exceso, encontrando un pequeño tramo inicial de alto confort y sensibilidad. Más que firme, se percibe como una horquilla que trabaja desde muy arriba, puesto que en compresiones fuertes se detecta una retención progresiva y nunca seca. Una agresividad que desde luego si posee el freno delantero, con tendencia a clavar incluso con solo aproximar el dedo… Por cierto que, en esta prueba con neumáticos Pirelli «de arena», pudimos comprobar que el neumático trasero de palas aporta una gran tracción al acelerar, pero con muy poco agarre y estabilidad al frenar de atrás.

Detalle de la KTM 450 SXF «84».

El preciso estilo de pilotaje de Jeffrey podría llevarnos a pensar en un motor de respuesta suave y lineal… pues resulta más bien lo contrario. La SXF 450 Factory del holandés destaca por su fuerte entrega en bajos y medios, con un golpe de gas muy lleno, y una gran dosis de caballería en la gama baja de revoluciones. ¡Ojo!, que tampoco se muestra excesivamente agresiva, e incluso a nosotros nos vienen a la mente el recuerdo de otras KTM Factory más «brutales», como lo eran la de Max Nagl o la Ken De Dycker que probamos en su día. En este caso, la SXF 450 de Herlings ofrece un empuje lleno y directo en bajos, y medios, pero seguido de una estirada menos elástica y puntiaguda que la moto de Cairoli. La «84» alcanza antes la potencia máxima para luego tolerar bien el sobrerrégimen pero con una caballería más plana.

Sin duda, en esta cata Factory nos ha llamado la atención la diferencia de respuesta que ha conseguido KTM sobre la misma base, para satisfacer a dos pilotos de distintos gustos. Eso sí, el resultado ha sido parejo entre los dos astros del «Dream Team» naranja: Tony Cairoli, Campeón, y Jeffrey Herlings, Subcampeón.

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