Jack Miller: No he estado dando vueltas por Europa cuatro años para no pensar en el título

Jack Miller, líder de Moto3, plasmó hace unos años en su currículo objetivos muy claros como ser un valor para su equipo, representar a su país, justificar los sacrificios hechos por su familia y amigos para poder llegar hasta aquí y, finalmente, ganar un campeonato del mundo
Texto: Borja González. Fotos: Gold&Goose -
Jack Miller: No he estado dando vueltas por Europa cuatro años para no pensar en el título
Jack Miller: No he estado dando vueltas por Europa cuatro años para no pensar en el título

Ateniéndonos a lo que nos han contado sobre Miller, a lo que él mismo nos ha explicado y a lo que podemos observar, podríamos decir que esos objetivos impresos en uno de esos informes que suelen preparar los pilotos acostumbrados a buscar equipo en vez de ser buscados, están en el buen camino de cumplirse.

La trayectoria de Jack Miller no ha sido sencilla. En cierta medida cumple con el patrón del piloto australiano, acostumbrado a apostar al todo o nada en la aventura europea. «Mi familia se vino con el motorhome y nos trajimos una moto en un container. Mi padre construyó un tráiler y todo lo mandamos en barco y lo recogimos en Barcelona. El primer año viví cerca de Barcelona, en Moiá (N. de la R. Es la localidad donde vive Ramón Forcada, jefe de mecánicos de Jorge Lorenzo, que aún mantiene contacto con los Miller y que recuerda que vivían con su motorhome en una zona industrial). Desde ahí viajamos por toda Europa, hice el alemán, una carrera del campeonato holandés, también corrí en España. Competí mucho con una moto completamente estándar, e incluso aproveché las típicas tandas abiertas en circuitos, simplemente para conocer circuitos y acumular horas con la moto de velocidad. Todo lo hacíamos entre mi padre y yo». Miller terminó siendo campeón del IDM alemán de 125 cc. Su experiencia con la velocidad había comenzado poco antes, a los 14 años (ahora tiene 19), después de haberse iniciado en las motos a los siete años con el dirt track, algo habitual en Australia. A finales de 2009 comenzó a ganar muchas carreras en su país, y ahí se dio cuenta de que el nivel del campeonato de velocidad no era demasiado alto.

Ya en Europa el paso hacia delante llegó cuando tuvo la oportunidad de competir en el CEV en 2010. «Empecé con Honda y las dos últimas carreras las hice con Aprilia. En la primera, en Valencia, me clasifiqué séptimo en parrilla; en carrera se rompió el embrague y solo pude ser undécimo. Esa noche, estaba montando en bici con unos amigos, hice un ‘wheelie de bocas’ y me rompí la muñeca. No pude correr la semana siguiente en Jerez en la última prueba. Pero de aquello aprendí». En 2011 compatibilizó el Nacional Alemán, que ganó, con el español, donde consiguió un segundo puesto en Albacete. Y debutó en el Mundial de 125 sustituyendo al húngaro Peter Sebestyen en la escudería italiana Caretta Technology. «Al final del año hice algunos wild cards en el Mundial sustituyendo a otro piloto, en un equipo de mierda. La velocidad la tenía, así que cuando pude entrar en el Mundial lo hice, aunque fuese en un mal equipo, tenía que aprovechar esa oportunidad. Tuvimos que pagar, por supuesto, como todo el mundo. Me quedé en el equipo de mierda el año siguiente…».

Con la intermediación de otro piloto australiano, Damian Cudlin, al que conocía de su etapa alemana, Miller encontró sitio para 2013 con la escudería Racing Team Germany, propiedad del ex mundialista Dirk Heidolf. «Jack se cayó mucho en 2012, pero llevó su moto por encima de sus límites muchas veces», nos cuenta Cudlin, que empezó a estar en los circuitos al lado de Miller cuando su madre, Sonya, que a la vez ejercía de representante, tuvo que volver de urgencia a Australia tras un accidente del padre del piloto, Peter. «Siempre digo que es más sencillo hacer que un piloto rápido deje de caerse que hacer que un piloto lento sea rápido. Empecé a analizar sus datos, a fijarme en sus parciales. Absorbía todos mis consejos como una esponja, y mejoró más y más. Pronto me di cuenta de que estaba llevando su moto al límite y que ya no necesitaba más lecciones de pilotaje. Necesitaba un equipo mejor. Así que me concentré en encontrarle el mejor sitio que nos pudiésemos permitir para 2013 en Moto3. Dirk Heidolf, propietario del Racing Team Germany, se dio cuenta de su potencial y confió en la opinión que yo tenía de Jack. Les ayudé a ponerse de acuerdo y tras esto los Miller me pidieron que fuese su representante».

A partir de ahí su nombre comenzó a sonar por el paddock: sexto en Austin, séptimo en Cataluña, Holanda y Alemania (tres carreras consecutivas en el calendario), quinto en San Marino y en Australia, aquí entrando en meta como el último del quinteto de cabeza, el único con Honda tras las KTM de Álex Rins, Maverick Viñales, Luis Salom y Álex Márquez. No hizo falta esperar hasta este último resultado. En septiembre, y después de haber sido uno de los centros de atención del mercado de fichajes de Moto3, Ajo Motorsport ya le había confirmado como su número uno para 2014, el año de la eclosión. «Tenía opciones para correr en otros equipos este año pero, ¿quién tiene más títulos mundiales? Ellos. Tienen la mejor moto y el mejor conjunto», nos comentaba Miller sobre su decisión de fichar por la escudería finesa.

«Su vida al nivel del deportista profesional no ha sido fácil y esta puede ser una de las razones de que sea como es. Es muy fuerte y está muy motivado», nos explica su jefe de equipo, el finlandés Aki Ajo, que conoció a Miller hace unos años cuando este se hizo amigo de su hijo Niklas. «Desde que llegó al campeonato pasó mucho tiempo con nosotros, era como nuestra mascota en el box. Le conozco y sé que es un tipo divertido; a veces la gente dice que está completamente loco… ¡Por supuesto que está un poco loco! ¡Pero yo también! Pero no ese tipo de locura en la que piensa la gente o lo que uno se imagina de lo que veíamos antes de que empezase a hacer buenas carreras. Para mí es un tipo muy listo, leal, respeta a la gente, entiende cuál es el trabajo del equipo, cómo funciona la vida. Tiene un corazón grande, realmente muy grande». Sorprende una reacción tan efusiva en una persona sobre el papel fría. Aunque esta es una descripción en la que coincide con Cudlin (evidentemente, ambos comparten intereses en el piloto, aunque todas las opiniones que hemos recabado por el paddock concuerdan mucho con esto). «Es un tipo al que le gusta disfrutar y lo hace pilotando, y eso es algo que me encanta. Es un chico que experimenta la vida de verdad y que trata de divertirse. Es honrado, y se da mucho a los demás. Ayudaría a quien lo necesitase y de verdad tiene un corazón de oro».

Los dos, Ajo y Cudlin, coinciden también en atribuir este carácter al sacrificio que Miller sabe que ha supuesto para su familia el que tuviese la posibilidad de competir en moto. «Lo ha tenido todo menos fácil. Las dificultades para salir adelante como piloto han sido enormes. Tanta lucha te marca. La motivación que tiene es tremenda», argumenta Ajo, que también alaba a su piloto a la hora de trabajar dentro del box. «Es muy bueno entendiendo lo que la moto hace. Aunque a veces es difícil hacer trabajo de pruebas con él porque es un tipo un poco de la vieja escuela, que arregla los problemas por sí mismo, con su pilotaje. Mucha gente me ha hablado de que Casey Stoner era un poco así, que incluso si la moto no era perfecta en dos o tres vueltas era perfecta para él. Y eso nos pasa muchas veces también con Jack. Quizás esa sea una especie de falta de sensibilidad. A Marc le pasaba algo parecido. Marc Márquez y Jack Miller son personas totalmente diferentes ahí fuera, pero parecidos hacia dentro. Este punto, la pasión, el respeto hacia la gente de alrededor».

«Representar a mi país»

Australia exporta talento motociclista con cuentagotas. Para el vacío dejado por Casey Stoner quedaron el ya experimentado Anthony West, y dos jóvenes como Arthur Sissis y Jack Miller (los dos son buenos amigos). Sissis asomó en 2012 (tercero en Phillip Island), para desaparecer en la siguiente temporada. Miller hizo lo propio un año más tarde, aunque en su caso sí que parece que para quedarse. Una buena noticia para el país oceánico, muy acostumbrado a seguir a pocos nombres. «Para Australia es importantísimo tener un nuevo piloto al que apoyar y él es el siguiente de los nuestros capacitado para ganar un campeonato», nos comentaba desde Australia el cinco veces campeón del mundo de 500 cc Mick Doohan. «Hoy por hoy está solo en Moto3 aunque confío en que Jack Miller tiene lo que se requiere para ser competitivo en MotoGP dentro de unos años. A los australianos les gustaría verle ya el año que viene en MotoGP».

«Espero que su llegada reactive el interés por nuestro deporte una vez que ha disminuido desde la retirada de Casey Stoner», opina Damian Cudlin. «A los australianos les gustan los ganadores, aunque aman a los ganadores que además son auténticos. Espero que esto sea lo que atraiga a la gente de Jack. No es el típico robot de carreras. Es el típico ‘aussie’ bravucón que gana sobre una motocicleta. Espero que esto le convierta en un nombre conocido algún día».
Al respecto de Doohan, el propio Miller le mencionó cuando explicó su curiosa manera de celebrar sus victorias, trazando con su KTM como si fuese una de las antiguas 500. Algo que el propio Doohan desconocía. «Es divertido, nunca lo había oído antes. ¡Debería de leer más entrevistas! No se le puede quitar ningún mérito a lo que hace dentro y fuera de la pista. Es muy amable al mencionarme cuando gana. Tiene un futuro muy brillante». 

«Justificar los sacrificios»

«Es muy complicado, con la casa hipotecada… Ahora empiezo a recoger los frutos de aquel sacrificio. Aún queda un camino largo por delante pero empiezo a recuperar poco a poco lo invertido». Jack Miller no es de respuestas largas ni de lamentarse. Las cosas fueron como fueron y ahora lo importante para él es la oportunidad de la que dispone.

«Conocí a Jack durante su temporada como novato en Europa en 2010», cuenta Cudlin, una persona que ha vivido muy de cerca la última etapa del líder de Moto3. «Jack y sus padres estaban viajando por Europa en un viejo autobús con un tráiler para competir en el IDM alemán. Yo también estaba compitiendo en el IDM, en Supersport (fui campeón en 2010). La mayoría de los ‘aussies’ nos juntamos en el paddock y nos apoyamos los unos a los otros, así que Jack venía muchas veces a desearme suerte a la parrilla, y yo comencé a verle competir en 125. Estaba claro que su moto no era demasiado buena, comparada con lo que usaban los demás, y cuando hablé con sus padres me di cuenta de que les estaban cobrando demasiado dinero por lo que recibían… No me gustó ver eso, así que simplemente les ofrecí algunos consejos, algunos contactos, para ayudar. De inmediato me gustó la familia Miller y a menudo nos juntábamos a tomar unas cervezas las tardes de domingo tras las carreras». El accidente sufrido por Peter Miller en Australia y la posterior marcha de Sonya, hizo que Cudlin se encargase de velar por Jack. Más que una figura paterna, un hermano mayor («Me llamaba ‘Supernanny’»). Con su experiencia en la competición, también con los nueve Grandes Premios de Moto2 y de MotoGP que ha disputado en los últimos años, empezó a percatarse de la falta de método de un chico criado sin un entorno profesional. «Durante estas carreras me fijé en cómo funcionaba durante los fines de semana de carreras y noté que tenía unos hábitos terribles. No tenía rutina. Podía estar jugando con su ordenador hasta las 3 de la mañana, levantarse 10 minutos antes del warm up, no desayunar, olvidar ducharse… ¡y después subirse a la moto!». Esa disciplina hizo que empezasen a mejorar sus resultados deportivos. «La manera en la que siente la moto es especial, la manera que tiene de resolver los problemas, cómo cuida las motos, cómo le gusta estar en el box, disfrutar lo que hace en la pista. A veces entra y me dice: Aki, ¿has visto cómo he derrapado? Todo con cara de emoción».

Los sacrificios de Miller son los sacrificios de los Miller. Eso es lo que cuenta Cudlin tras haber convivido con esta familia. «En el caso de Jack, sus padres, Peter y Sonya, le han apoyado de una manera increíble invirtiendo un montón de dinero en la carrera de su hijo. También han sacrificado tiempo que podrían haber pasado con sus otros hijos, Fergus y Maggie, por estar con Jack en Europa durante la temporada de carreras. La mayoría de la gente solo ve la parte glamurosa de las carreras, y no se dan cuenta de cómo es el camino que te lleva hasta ellas. El deterioro de las relaciones con la gente que está en casa, el dinero, las peleas con la familia, el dolor de los huesos rotos, las lágrimas cuando se falla, las mentiras, etc. Muchos intentan correr en Europa, pero la mayoría no lo consiguen. Creo que los que consiguen hacerse una carrera por ellos mismos demuestran haber sido lo suficientemente fuertes para superar esos obstáculos, y pienso que son más duros que la mayoría de los que compiten. Esto es lo que les hace triunfar al máximo nivel. Muy pocos australianos han tenido un camino de rosas hasta lo más alto. La mayoría transitan por un camino muy duro y complicado».

«Finalmente, ganar un campeonato del mundo»

«No he estado dando vueltas por Europa durante cuatro años para no pensar en el título mundial. No he venido a luchar por el segundo puesto, pero como te he dicho, la temporada es larga, hay que ir sumando puntos cada fin de semana, buenos puntos, y ya veremos dónde estamos». Miller lo tiene claro y, eso, la posibilidad de pelear por un título es lo que, como él mismo nos comentó, le hizo elegir a Ajo Motorsport. «De verdad que esperaba que podíamos hacer un buen trabajo juntos», asegura Aki Ajo. «Puedes hacer unos buenos entrenamientos, ser rápido, pero las carreras son otra cosa en Moto3. Tienes que leerlas bien, tener una buena estrategia, tienes que mantenerte tranquilo y, por supuesto, ganar carreras. No es tan fácil. No puedes ganar siempre. Tu objetivo final es de largo plazo. Así que no quiero plantearme qué pasará. Hasta ahora ha hecho un muy buen trabajo, pero la temporada es muy larga».

«Bueno, está un poco loco aunque, no te equivoques, cuando le conoces de verdad te encuentras un chaval con una tremenda determinación por ganar; está concentrado en lograr lo que quiere», añade Cudlin. «Quiere ser campeón del mundo. Y creo que encontrará la manera de conseguir lo que quiere».
Miller no esconde este deseo, ni el que tiene entre ceja y ceja: llegar a MotoGP, el territorio de la máxima potencia, el entorno ideal para los pilotos australianos. «En cuanto pueda, lo antes posible», afirma rotundo el piloto de Moto3. «Estoy deseando subirme a una moto con una buena potencia. ¡Ir por la pista cruzando la moto en cada curva!». The Australian way of riding?, le terminamos preguntando en inglés. «¡Exacto, así es! ¡Mucho freno trasero y mucho gas!», nos contesta con una amplia sonrisa.

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