Jorge Lorenzo: “Me he sentido en casa, la Yamaha es ideal para mi estilo de pilotaje”

Las sensaciones del probador español en su retorno a la YZR-M1 tres años después fueron inmejorables.
Jorge Lorenzo: “Me he sentido en casa, la Yamaha es ideal para mi estilo de pilotaje”
Jorge Lorenzo: “Me he sentido en casa, la Yamaha es ideal para mi estilo de pilotaje”

El español Jorge Lorenzo está de vuelta sobre la Yamaha YZR-M1. Habían pasado más de tres años, concretamente 1.178 días desde aquel 13 de noviembre de 2016 en el que se despidió –con una incontestable victoria en el Circuit Ricardo Tormo- de la que había sido su casa durante más de una década para poner rumbo a Ducati.

168 semanas después, nada había cambiado más allá de una M que en su día era la blanca de Movistar y ahora es la amarilla de Monster. Es el cambio más destacable en los casi 39 meses que Lorenzo y su M1 han pasado separados hasta su reencuentro en el ‘shakedown’ del Sepang International Circuit, producido unos días después de oficializarse su fichaje como probador de Yamaha después de dos temporadas agridulces en Ducati y una nefasta en Honda que acabó con el anuncio de su retirada.

Todo eso ya es historia. Lorenzo está de vuelta en la M1 y, por sus palabras, es como las más de 28.000 horas que pasaron separados ya no hubiesen existido. De hecho, parece que podría volver a competir con un wild card en el GP de Catalunya.

UN DÍA MUY EMOTIVO

Ha sido un día muy esperado con muchas ganas, estaba un poco nervioso por entender varias cosas, por entender si la moto había cambiado mucho en tres años, si había perdido algunos puntos fuertes que tenía, he visto que no”, explica Jorge Lorenzo, visiblemente emocionado en su reencuentro con la Yamaha YZR-M1, la moto con la que conquistó sus tres títulos mundiales de la categoría reina en 2010, 2012 y 2015.

Además de ver si la máquina había cambiado en este tiempo, la preocupación de Lorenzo estaba en su propio estado de salud: “Ya hemos acabado el día, el primero en Yamaha en un poco más de tres años, por lo que ha sido un día muy emocionante”, admite.

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Estaba un poco preocupado por un par de cosas, que la moto hubiese cambiado sus características o que hubiese tenido dolor de alguna lesión pero, honestamente, la espalda no me ha dolido”, confirma el piloto balear, encantado con el día de retorno a la moto de sus amores.

SIGUE SIENDO 'SU' M1

La moto sigue siendo muy similar a la que dejé en 2016”, asegura. “Las características de la moto siguen siendo iguales, tiene muchos puntos fuertes, algunos débiles que ya hemos analizado para intentar solucionar en el futuro”, comenta el piloto balear, destacando las virtudes que tenía y sigue teniendo:

En seguida he visto que la moto sigue siendo una moto dócil, con un motor muy suave para el piloto”, subraya, haciendo hincapié en que, a diferencia de la Honda RC213V que tuvo que llevar (y sufrir) durante el pasado 2019, la M1 no presenta grandes exigencias físicas y eso le permite maximizar su punto fuerte pilotando: el paso por curva.

“No es muy física, es una moto que para mi estilo de pilotaje es ideal, sigue siendo ideal. Me he encontrado muy bien en las curvas”, incide Lorenzo, que matiza que “cada moto es un mundo” y por eso no ha podido exprimirla al máximo desde el primer día. “Me he sentido en casa desde el principio aunque todavía necesito algo de tiempo adaptación para ser capaz de sacar lo máximo de la moto”, conviene el pentacampeón del mundo, más que satisfecho con su progresión a lo largo de la jornada.

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BUENA PROGRESIÓN

Tres meses sin subirme a una MotoGP y tres años sin subir a la Yamaha no son pocos, así que he tenido que ir muy poco a poco”, afirma el probador, que repasa cómo fue transcurriendo la jornada, durante la que pudo dar un total de 46 vueltas al trazado malasio:

“*He ido empezando lento, pero poco a poco y después de ir mejorando prácticamente un segundo en cada tanda y al final nos hemos quedado a un segundo del más rápido, un tiempo bastante aceptable para ser el primer día y haber dado tan pocas vueltas*”, asegura Lorenzo, desgranando cómo ha sido esa progresión en lo que a los tiempos por vuelta se refiere:

Estoy muy contento porque he progresado muchísimo. He empezado rodando en 2:05, 2:04 y al final hemos terminado en 2:00.5, que estamos todavía muy lejos del récord de la pista pero para después de tres años sin pilotar la Yamaha y casi cuatro meses sin pilotar una MotoGP está muy bien”, recuerda el piloto de 32 años, que sabe perfectamente cuáles son los pasos a seguir a partir de ahora:

Tengo que cambiar mi estilo de pilotaje, entender dónde está el límite para ser más rápido, pero para ser el primer día ha estado muy bien”, incide, optimista de cara al futuro de la M1: “Muy bien, estoy muy contento, el equipo perfecto, la moto sigue siendo muy competitiva y estoy seguro de que con el trabajo de todos la mejoraremos todavía más”, concluye.

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