#CaféConGasolina Japón 2016: El desaprendizaje de Marc Márquez

Su quinto título es la culminación de un proceso que comenzó el pasado 2015.
Nacho González -
#CaféConGasolina Japón 2016: El desaprendizaje de Marc Márquez
#CaféConGasolina Japón 2016: El desaprendizaje de Marc Márquez

Marc Márquez llegó a Motegi con el discurso del ‘carrera a carrera’, y salió de allí como flamante campeón del mundo de MotoGP. Necesitaba una carambola que, siendo realistas, no esperaba ni el más optimista. Pero salió: Valentino Rossi y Jorge Lorenzo se fueron al suelo y Márquez se convirtió en tricampeón de la clase reina, igualando al balear y restando otro título a la lucha en la distancia que mantiene con el italiano.

Es su tercer título en la clase reina, el segundo que gana pensando. En 2013, la humildad del rookie le hacía dar por buenas segundas y terceras posiciones, siempre bajo la consigna del aprendizaje. Tomaba las lecciones sin bajarse del podio, y con una mezcla de rapidez e inteligencia sorprendió a Lorenzo y compañía para erigirse en el campeón más joven.

No necesitó pensar al año siguiente. Le salía todo, arriesgaba al máximo y siempre le salía. Todas las monedas le enseñaban la cara, cada vez que tiraba el dado obtenía un seis. Eran días de vino y rosas. De champagne y coronas de laurel. Diez victorias seguidas le otorgaban un aura de divinidad, y cuando llegaron los errores parecieron simples lapsus. No sólo era el rival a batir: su gran mérito era parecer imbatible. Y claro, se le olvidó seguir aprendiendo.

Llegaron las derrotas, los ceros, la cara B de MotoGP. No fue 2015 un año para olvidar, fue un año para aprender. Para aprender a desaprender, y así lo hizo: cada caída en carrera fue un paso más en un proceso de desaprendizaje que se ha traducido en un título inapelable, que ha convertido un talento sin precedentes en un piloto total, capaz de seleccionar sus batallas e, incluso, de traicionar a su más pura esencia en aras del bien supremo: el título.

El proceso está culminado, y la lección es clara: de sus cuatro temporadas en la clase reina, dos las has corrido pensando, y las dos las ha ganado. Las otras dos las disputó sin filtro y fue como lanzar una moneda: un año salió cara. El otro, cruz. Ahora ya sabe cómo ganar más mundiales.

Sentirse el más rápido infló su ego y eso le costó un título. Desaprendidos los vicios adquiridos entonces, es claramente el mejor. A ver quién le para.

ROSSI Y LORENZO PERDIERON SU NEXO

Por primera vez en las siete temporadas que Valentino Rossi y Jorge Lorenzo han compartido box en Yamaha (2008-2010, 2013-2016), los dos acabaron la misma carrera en el suelo. Más allá de una coincidencia sorprendente, que lo es, no deja de ser un reflejo de la pérdida del nexo que les convirtió en un extraño matrimonio de conveniencia la primera mitad de 2015.

Porque no es el amor lo que más une a dos personas, sino la existencia de un enemigo común. Cuando comenzó la temporada pasada, Rossi y Lorenzo olvidaron sus múltiples diferencias y se centraron en el único punto de unión entre ambos: las ganas de batir a Márquez. Funcionó: Yamaha arrasó en la clasificación de constructores, el Movistar Yamaha en la de equipos, y a falta de un tercio de temporada, ya estaba claro que el título de pilotos se jugaría entre ambos.

No es necesario recordar lo sucedido entonces, que bastante ha tardado en cicatrizar la herida abierta en el paddock desde Sepang. Sobre todo en el box oficial de Yamaha, una de sus principales arterias. Sin necesidad de un muro físico, la devaluación de la relación entre Rossi y Lorenzo les ha hecho dejar de remar en la misma dirección. Y así, mientras la barca azul se tambaleaba hasta encallar en un dique seco que ya se prolonga durante más de cuatro meses (ocho carreras), la número 93 surcaba impertérrito las aguas del mundial rumbo al título.

DUCATI Y SUZUKI YA NO SE VAN…

La mejor noticia de este 2016, en términos absolutos, es la enorme igualdad predominante en la coyuntura actual de MotoGP. Definitivamente, son historia aquellas temporadas en las que sólo cuatro pilotos tenían opciones de victoria desde la rueda de prensa del jueves. Honda y Yamaha no están solas, y no volverán a estarlo. Al menos a medio plazo.

Tanto Ducati como Suzuki han ganado este año, y ya no es ninguna sorpresa verlas en el podio. Eso sí, el de Motegi fue el primero en el que coinciden ambas desde Brno 2008, cuando Toni Elías (Ducati) y Loris Capirossi (Suzuki) escoltaron a Valentino Rossi en el podio. Bien es cierto que las caídas de Rossi y Lorenzo, así como el infortunio del lesionado Dani Pedrosa, les allanaron el camino. Tan cierto como que hace no tanto, el fiasco de tres de los cuatro integrantes del Big Four hubiese dado acceso al podio a las Yamaha del Monster o a las Honda del LCR o Gresini.

Andrea Dovizioso volvió a hacer una carrera de notable alto, la calificación en la que lleva una década instalado. Es el cuarto piloto en alcanzar la cifra de cuatro podios en este 2016, salvaguardando el honor de Ducati ante la ausencia de Andrea Iannone y la caída de un Héctor Barberá que pagó el poco tiempo de adaptación a la oficial, pero que tendrá la ocasión de redimirse en Australia.

Para Suzuki fue la mejor carrera global. El triunfo de Maverick Viñales en Silverstone disparó la euforia en el box del Ecstar, pero son los resultados posteriores los que confirman su presencia definitiva en la élite. Tras esa victoria, Maverick ha sido quinto, cuarto y tercero, asegurando la cuarta posición de la general e incluso soñando con ser subcampeón. Pero quizás, la mejor noticia para los de Hamamatsu fue el cuarto puesto de Aleix Espargaró, que en estas últimas carreras puede enderezar un año complicado.

Tras ellos, la lucha por la quinta plaza se dirimió entre los dos candidatos al título de independientes, con Cal Crutchlow añadiendo un puntito más a su ventaja sobre Pol Espargaró. A tres citas del final, el británico cuenta con diez de ventaja respecto al español.

…Y APRILIA QUIERE QUEDARSE

Y con esto llegamos a la séptima posición. Aunque el título de Marc haya eclipsado todo lo sucedido detrás, la alegría en el box de Aprilia no se quedó atrás. Álvaro Bautista sigue llevando a la RS-GP a mayores cotas carrera tras carrera y evidenciando la mejoría de la firma italiana, igualando su mejor resultado del año (Stefan Bradl en Argentina) y alcanzando los 81 puntos en el campeonato de constructores, cuando en 2015 se quedaron en sólo 36.

Además, este resultado propició la presencia de cinco marcas diferente en el top 7 (Honda, Ducati, Suzuki, Yamaha y Aprilia) por primera vez en más de siete años. Minipunto para Dorna, ya que no sucedía desde el Gran Premio de Francia de 2009, con cinco entre los seis primeros: ganó Jorge Lorenzo con Yamaha, seguido por Marco Melandri con Kawasaki y Dani Pedrosa con Honda. Cuarto fue Andrea Dovizioso también con Honda, con Casey Stoner (Ducati) en quinta posición y Chris Vermeulen (Suzuki) sexto.

Indiscutiblemente, esta competencia redunda en espectáculo, y con KTM en 2017 habrá un invitado más en el reparto del pastel.

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