Rossi – Gibernau, el fin de una amistad

A principios de la década pasada, Rossi y Gibernau gozaban de una buena relación ¿Qué ocurrió para que todo cambiase? Lo recordamos en este artículo
Marta Gastón Fotos: Gold&Goose -
Rossi – Gibernau, el fin de una amistad
Rossi – Gibernau, el fin de una amistad

Valentino Rossi y Sete Gibernau se jactaban de tener una buena relación, hasta que dejaron de tenerla... ¿Qué pasó entre ellos? La historia se remonta al Gran Premio de Qatar del año 2004, cuando Honda interpuso una reclamación contra el equipo del italiano por infringir el reglamento. Los denunciantes acusaban a los de Yamaha de haber quemado rueda con un scooter en el puesto de salida del campeón, la noche antes de la carrera. La idea era dejar goma en la pista para lograr una mayor tracción y, de este modo, contar con más opciones en la arrancada, pues el transalpino tan solo se había clasificado octavo.

La organización decidió sancionar a Rossi con seis segundos, al tiempo que imponía una pena de la misma índole a Biaggi, cuya escuadra había realizado una acción similar. De esta forma, los dos italianos se vieron relegados a la última línea de la parrilla.

El castigo no sentó nada bien al Doctor, quien no dudó en convertir a Sete en el blanco de sus iras: “Gibernau es el que ha mandado esta operación de espionaje y no es la primera vez que lo hace. Ha mandado a su jefe de mecánicos, Juan Martínez, que si es alguien el paddock es gracias a mí, porque me hacía las suspensiones”, aseguró. En carrera, las cosas no le fueron mucho mejor. Pese a que partió como una exhalación (recuperó 14 posiciones) y llegó a situarse cuarto en los primeros giros, Vale no pudo concluir la prueba, al pisar la hierba artificial e irse al suelo. Escapó indemne del incidente, pero la M1 quedó destrozada. Su cero, aunado a la victoria de su rival y desde ahora enemigo, propició que su renta en la general descendiese hasta los 14 puntos. A falta de tres citas para la conclusión de la campaña, Sete dependía de sí mismo para ganar el campeonato. Tres victorias, independientemente del resultado de Rossi, en Malasia, Australia y Valencia le habrían otorgado la corona. Pero eso no ocurrió. El de Qatar, de hecho, sería el último triunfo en la vida deportiva de Gibernau.

Limpiezas La Rápida

Ocho días después del fiasco, Rossi se presentó en Sepang dispuesto a enmendar el desaguisado de Qatar. Y así lo hizo. Venció el GP, el séptimo del curso, aumentando su ventaja en la general. Sete, que solo pudo ser séptimo, vio como sus opciones en el campeonato se diluían. Tras la prueba, Rossi se burlo doblemente del español. La primera afrenta llegó nada al cruzar la bandera a cuadros, cuando montó uno de sus habituales show. El italiano se bajó de su moto y se puso a barrer la pista, en una clara alusión a lo ocurrido en Qatar. Varios integrantes de su escuadra, además, vistieron una camiseta con la siguiente frase impresa en ella “Para eliminar la suciedad del Mundial”. “Después de lo que pasó en Qatar con la limpieza de la salida, quería hacer algo divertido, por eso hemos creado esta empresa ficticia. ‘La Rápida’, especializada en servicios nocturnos de limpieza”, contaría más tarde.

No contento con la celebración, Rossi se rió con sorna de la prueba completada por su adversario al asegurar a la prensa que “había hecho la carrera de su vida”. Sete esquivó elegantemente todas las pullas y no le contestó. El Doctor pretendía provocarle, pero obtuvo una callada por respuesta.

Unos meses después de realizar esas declaraciones, Sete y Vale protagonizarían uno de los incidentes más recordados del campeonato y que, aún a día de hoy, continúa dando que hablar: el famoso adelantamiento en la última curva del circuito de Jerez. Para algunos, el italiano sacó descaradamente de pista al español; para otros Sete dejó la puerta abierta. Sea como fuere, el caso es que aquel percance no hizo más que aumentar la tensión existente entre ambos.

Las posturas (en especial la de Rossi) parecían irreconciliables, pero cuatro años más tarde, en la reaparición de Gibernau en el Mundial (2009) con el equipo de Francisco Hernando, los dos pilotos fumaron la pipa de la paz. Ocurrió en Qatar, país en el que un lustro antes había nacido la ‘enemistad’; allí, el italiano elogió al español como hacía tiempo que no se recordaba, dando por zanjadas las hostilidades. Se cerraba el círculo.

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