Valentino Rossi, piloto y empresario

Valentino Rossi controla varios negocios en Tavullia que dan empleo a unas 70 personas, todos amigos del nueve veces campeón del mundo.

José G. Maroto. Fotos: Sport Week / Gigi Soldano -
Valentino Rossi, piloto y empresario
Valentino Rossi, piloto y empresario

Todo comenzó cuando Valentino «regresó» a vivir a Italia después de su etapa de residencia en Londres y los consiguientes problemas que eso le acarreró con el fisco italiano. En esa época comenzó a controlar su propio «merchandising», que antes realizaba y gestionaba una empresa española. Pero Valentino quería hacer artículos de mejor calidad y con un diseño más atractivo. Con el asesoramiento de su amigo Aldo Drudi, y en colaboración con una empresa de Cattolica, comenzó a fabricar su propia línea de ropa bajo la marca VR46. «Creo que tengo un sentido del gusto del que me fío mucho. En mi carrera he ganado bastante y por eso puedo hacer los trabajos que me gusten, en vez de los que me puedan hacer ganar más dinero. Yo quiero que alguien que viene a un circuito y quiera una camiseta con el 46 compre un producto de buen nivel y pueda volver a ponérsela aunque la lave diez veces o más», dice Valentino, cuya empresa también se ocupa del «merchandising» de Marc Márquez, Nicky Hayden, Tony Cairoli y su añorado amigo Marco Simoncelli.

VR46 es una de las tres sociedades que Valentino controla al 100 por cien, la otra, es Test Track, el famoso «ranch» que se ha hecho para entrenar, y que tiene como socio a su padre Graziano. Alberto Tebaldi «Albi», es la mano derecha de Valentino, Claudio Sanchoni es el comercial, al que Valentino define como su «número 10». Maurizio Pritelli se encarga del «merchandising» y Davide Brivio, que dejó Yamaha para acompañarle en su aventura con Ducati, se ocupa de los contratos deportivos y licencias de la marca VR46. Por supuesto, siempre junto a él, su inseparable Uccio Salucci, que además de amigo, es una pieza importante en cualquiera de las actividades que realiza Valentino. El año pasado inauguró la Pizzeria Da Rossi en Tavullia junto a sus amigos Mattia, Luca y Stefano, un restaurante dentro de un complejo que cuenta con una tienda con todo el «merchandising» de Valentino y en el que se encuentran las oficinas desde donde Rossi dirige su grupo, un pequeño imperio «Made in Tavullia» que en total da empleo a entre 70 y 80 personas. Todos tienen una cosa en común, imprescindible para trabajar con Valentino, y es que en su currículum figura la palabra amigo. «Es un modo de seguir todos juntos. Son todos buenas personas que probablemente estarían trabajando en una fábrica o cualquier otro trabajo más aburrido. Mi objetivo ha sido siempre divertirme y creo que como me conocen también trabajan más motivados», nos dice. «Creo que a mí me gustaría tener un jefe como yo».

Crear la Pizzeria Da Rossi, fue la respuesta al atrevimiento de un «individuo», como dice Valentino, del vecino y rival pueblo de Montecchio, que compró el antiguo «Bar dello Sport». En aquel local Valentino pasó buena parte de su juventud viendo carreras de motos y partidos de fútbol con sus amigos. Pero el nuevo dueño le puso el nombre de «Bar de Valentino Rossi», algo que no le gustó  nada. «Hizo todo esto sin decir nada. Lo llamaba el bar del campeón o algo así», dice Valentino. «Atraía a la gente que venía a Tavullia para ver el pueblo de Valentino y les contaba que yo iba allí y que era mi amigo... Tras abrir mi pizzería, obviamente, ha cerrado».

Entre los negocios de Valentino también figuran dos inmobiliarias que gestionan los locales de sus sociedades y los diversos  bienes del «Doctor». Pero, sin duda, que el negocio que posee a medias con su padre Graziano es el que más le gusta de todos. El «ranch» como le gusta llamarlo a Valentino es donde entrena con sus amigos. «Es nuestra pista de entrenamiento. Antes siempre íbamos a la Cava (una cantera de piedra cercana a Tavullia), pero allí tienen que trabajar. Al final podíamos rodar, pero ya estábamos esperando un momento en el que dijeran basta. Así que en sociedad con Graziano, hemos comprado un terreno y hemos construido la pista», nos cuenta Valentino con una sonrisa de oreja a oreja. «Es muy al estilo americano, porque tiene el doble óvalo. Pero se puede practicar una disciplina casi nueva porque tiene una parte mixta, la pista de cross y un terreno un poco especial. Se podría decir que es única en el mundo». En los terrenos del «ranch», tienen una antigua casa donde guardan las motos, equipos y donde ya han consumido la  primera cosecha de los viñedos que colindan la fi nca. De momento es de uso privado para Valentino y sus amigos, porque tienen  limitaciones medioambientales que no les dejan rodar todo lo que les gustaría. Aun así, en el futuro Valentino no descarta abrir sus  puertas al público en el futuro. «Graziano podría hacer de profesor, incluso yo mismo algún día...», dice.

Aprovechando la construcción de la nueva pizzería el «Fan Club» también sufrió un importante lavado de cara. Con Rino Salucci (el padre de Uccio) y Flavio Fratesi a la cabeza lleva acompañando a Valentino desde que comenzó a correr el Mundial en 1996. En la actualidad cuenta con casi 7.000 socios repartidos por todo el mundo. Estos pagan una cuota anual de 48 euros, y reciben un kit completo con gorra, camiseta y más artículos con el sello del 46. En su sede de Tavullia reciben cada año a miles de aficionados que pasan por el pueblo del campeón. Aunque últimamente no han podido dar rienda suelta a su imaginación, Flavio y Rino son los artífices de la mayoría de las celebraciones que hemos visto hacer a Valentino... También organizan todo para llenar tribunas en todos los circuitos del mundo que se distinguen con gran facilidad al ver su color amarillo. Pero el «Fan Club» es mucho más.

Desde hace ya varios años realizan labores humanitarias y han apadrinado varios colegios en zonas muy necesitadas de Brasil asegurando una educación a niños necesitados. También colaboran con hospitales de niños y en más de una ocasión, gracias al «Fan Club», Valentino ha ido a visitar a niños enfermos.

Al Valentino Rossi que vemos en cada Gran Premio del Mundial de MotoGP ya le conocíamos, pero ahora sabemos más del  Valentino   empresario. Por supuesto su foco de atención siguen siendo las carreras, para sus negocios delega en sus amigos sobre todo, «la parte más cansada como las cuentas y las reuniones interminables para decidir las cosas más aburridas. Naturalmente eso dejo que lo hagan otros». Aunque como nos han contados sus amigos más cercanos, Valentino es tan meticuloso en los negocios como en la pista. Todo debe estar a punto y aunque parezca que no, está pendiente de cada detalle.

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