Jorge Lorenzo, Alberto Puig y el ejemplo de Ducati

Qué efecto busca el mánager con sus palabras y qué debe evitar con ellas.

Jorge Lorenzo durante los libres en Misano (Fotos: Gold & Goose).
Jorge Lorenzo durante los libres en Misano (Fotos: Gold & Goose).

Honda, como hizo Ducati dos años antes, no fichó a Jorge Lorenzo por ser un gran piloto. Le fichó por ser (cinco veces) campeón del mundo. Por ser el único que ha ganado un título mundial de MotoGP en la era Marc Márquez. Por una idea clara: tener un box con dos números uno, huyendo de la posibilidad de buscar un escudero cómodo para el 93.

Ha pasado más de media temporada desde que Lorenzo debutó con la RC213V en Qatar y no hay nadie dentro de la ecuación Lorenzo-Honda que pueda estar contento –ni satisfecho- con cómo han ido las cosas. Un bucle de lesiones y rendimiento inferior al esperado han ido tensando una relación prometedora, creando por el camino episodios controvertidos.

Atrás parecen haber quedado los coqueteos de Lorenzo con otros equipos, al menos de cara al próximo curso. Reafirmado su compromiso con el ala dorada para 2020, en Silverstone pudo volver por fin de su grave lesión, pero lo hizo lejísimos de estar al cien por cien. Días después, tuvo que renunciar a gran parte del test de Misano, pensando en estar a punto para el Gran Premio de San Marino.

En el segundo programa del podcast ‘¡Cambia el mapa!’ de Ernest Riveras e Izaskun Ruiz, acudió como invitado Alberto Puig. El Team Manager del Repsol Honda nunca se ha caracterizado por la mesura en sus declaraciones, y su visión sobre la situación de Lorenzo provocó grandilocuentes titulares apelando al coraje y la motivación que se necesitan para domar la particular Honda RC213V.

La pausa con la que habla Puig desaparece con la transcripción de sus palabras, que –despojadas del tinte paternalista- suenan a reprimenda leídas mentalmente en negro sobre blanco. Y así se las trasladaron al propio Lorenzo, que nunca ha sido de callarse ante la crítica. Igual que en Ducati sacó a relucir sus títulos mundiales para reivindicar su valía, en Honda ha tirado de su parte de lesiones para justificar su coraje.

Jorge Lorenzo, Alberto Puig y el ejemplo de Ducati

Alberto Puig en el box de HRC.

En su día, las palabras de Claudio Domenicali sirvieron para motivar más a Lorenzo, cuyo coraje solamente palidece ante su terquedad. Con la Desmosedici lo consiguió. Tardó más de un año en ganar, pero ganó. Y cuando lo hizo volvió a ser ese piloto temible al que Márquez tiene como su mayor rival.

Seguramente, las palabras de Alberto Puig busquen ese efecto motivador en el balear. El mánager español no da puntada sin hilo y sabía perfectamente la repercusión mediática que tendrían sus comentarios. Nunca le ha importado ser blanco de las críticas, y sabe que tiene que recuperar a Lorenzo para la causa cuanto antes, que el tiempo para las medias tintas se quedó en las primeras carreras del curso, junto con el discurso de la paciencia.

Sin valorar si la técnica para motivar a su piloto es la adecuada, lo que tiene que tener en cuenta Puig –y seguro que lo hará- es cómo se le acabaron volviendo en contra a Ducati las declaraciones de Domenicali. Cómo tensó tanto la cuerda que la acabó rompiendo, con Lorenzo fuera de Ducati y abriendo la puerta de Honda.

El ejemplo de lo sucedido en Ducati tiene que ser la referencia para Puig de cuánto tensar la cuerda de la motivación de Lorenzo para tocar el orgullo del balear sin llegar a quebrarlo. Asegurarse de que, si Lorenzo llega a ganar con la Honda, no lo haga habiendo firmado ya su salida.