Comparativa Yamaha Fazer8, Honda Crossrunner y Triumph Tiger 800

Comparativa de las 800 de Yamaha, Honda y Triumph. Honda, Triumph y Yamaha apuestan por el segmento de las cilindradas medias con sus respectivas Crossrunner, Tiger 800 y Fazer8.
Víctor Gancedo. Colaboran: Carlos de la Fuente y Marcos Blanco. Fotos: Jaime de Diego -
Comparativa Yamaha Fazer8, Honda Crossrunner y Triumph Tiger 800
Comparativa Yamaha Fazer8, Honda Crossrunner y Triumph Tiger 800

Como hemos pordido comprobar en los últimos años, en cilindradas próximas a los 800 cc las marcas han encontrado un equilibrio muy interesante entre rendimiento, utilidad y precio. Durante el último lustro, el interés generado entre los usuarios por las motos que cumplen esta característica en cuanto a cubicaje ha quedado muy claro y, como es lógico, ha sido captado y aprovechado por los departamentos de marketing de numerosos fabricantes.

Si hace unas semanas (MOTOCICLISMO nº 2.255) publicábamos una comparativa de cinco modelos naked de BMW, Kawasaki, Suzuki, Triumph y Yamaha, en esta ocasión hemos reunido tres motos más o menos carenadas que por cilindrada encajan en el mismo segmento y que son una muestra muy clara de la «motodiversidad» que actualmente existe en la categoría de los 800 cc, la misma cilindrada que, no por casualidad, llevan utilizando las motos de la categoría reina de MotoGP desde hace ya varios años.

De este modo, Honda Crossrunner, Triumph Tiger 800 y Yamaha Fazer8, nuestras tres protagonistas de estas páginas, aunque aparentemente cuentan con distintos planteamientos, son motos dirigidas a un mismo tipo de cliente y muy buenas compañeras de viaje, perfectamente comparables en lo que la utilidad se refiere y con objetivos muy similares. Vamos a saber un poco más sobre ellas.

Muy completas
La Yamaha Fazer8 es la más veterana del grupo, aunque aún así estamos ante un modelo muy joven, pues su llegada al mercado se produjo hace poco más de un año. Como sabemos, se trata de la variante semicarenada de la naked FZ8 y actualmente no tiene una competencia digamos que muy directa.

Hace unos años si es verdad que Honda y Kawasaki tenían en sus catálogos variantes «semivestidas» (que incluían una «S» en su denominación) de sus Hornet y Z750 respectivamente, pero en la actualidad, este desdoblamiento solo se produce en las «ochocientos» de Yamaha, o en modelos algo inferiores como Aprilia Shiver, Honda CBF 600, Kawasaki ER-6, Suzuki Bandit 650 o XJ6, también de Yamaha.

La tetracilíndrica Fazer8 de 779 cc utiliza como punto de partida toda una «mil» como la FZ1, y aunque se ha simplificado en algún aspecto, todavía se caracteriza por su robustez y por unos planteamientos ciertamente deportivos. No hay que olvidar que cuando Yamaha desarrolló la FZ1 se basó en buena parte en la mismísima YZF-R1. Por tanto, la Fazer8, aunque fue concebida con el objetivo de ser una montura muy polivalente, aún hoy
cuenta con una genética deportiva que se palpa con rapidez, tanto al comprobar sus características técnicas, como al utilizarla.

La Triumph Tiger 800 cc ha llegado a principios de este año en dos versiones. La que hemos incluido en nuestra comparativa es la más asfáltica de las dos, pues conviene recordar que la otra variante, que incluye las siglas XC en su denominación, cuenta con unas suspensiones de mayor recorrido y una llanta delantera de 21” (de 19” en nuestra elegida), además de otras pequeñas diferencias. De este modo, aunque por concepto sigue siendo una trail y para su desarrollo los británicos de Triumph se fijaron mucho en la R 1200 GS de BMW (el chasis tubular de acero así lo corrobora), no conviene olvidar que su mecánica tricilíndrica, aunque convenientemente «inflada» hasta los 799 cc, deriva de la que utilizan las Daytona 675 y Street Triple, dos motos con un carácter deportivo incuestionable.

La tercera en la discordia es el producto más fresco, pues su comercialización ha comenzado hace apenas unos días. Esta no es otra que la Honda Crossrunner, una moto muy especial debido a que sus características técnicas las comparte en su práctica totalidad con la mismísima VFR 800. De este modo, al igual que la Fazer8, se trata de una tetracilíndrica, pero en su caso sus cilindros no están en línea, sino que cuentan con una disposición en V a 90º, un tipo e mecánica que siempre ha sido alabada por su equilibrio y suavidad de funcionamiento. Además, al igual que la VFR de 782 cc, incluye el sistema de distribución variable VTEC, cuyo objetivo es el de conseguir un motor más «lleno» a cualquier régimen y aumentar el rango óptimo de utilización.

A grandes rasgos, se puede decir que la Crossrunner es una VFR provista de un manillar alto que nos recuerda al de la Pan-European (en realidad son dos semimanillares elevados) y de una carrocería totalmente nueva con rasgos futuristas. Para catalogarla un poco más, por características puede encajar en la categoría New Sports que Yamaha se «inventó» para su TDM hace ya unos años. Y es que aunque puede parecer una trail por estética y neumáticos (de origen monta unos Pirelli Scorpion similares en medidas a los que trae de serie una maxitrail como la Ducati Multistrada), hay que dejar claro desde el principio que la Crossrunner es una moto totalmente asfáltica, pues su parte ciclo, salvo algunos cambios en la amortiguación poserior, es la misma que la de la VFR, manteniéndo unos recorridos de suspensiones cortos (108 y 119 mm, delante y detrás, respectivamente).

Variedad e igualdad
De este modo tenemos tres «ochocientos» con tres configuraciones de motor distintas y tres personalidades más o menos dispares, pero dinámicamente son tres perfectas compañeras de viaje, sin existir entre ellas grandes diferencias a la hora de compararlas. Solo la Tiger saca especial ventaja al recorrer carreteras de tercer orden con asfaltos irregulares y también permite aventurarse por pistas de tierra con mayor solvencia que sus compañeras.

Aunque con un enfoque muy asfáltico, en su caso sí que se puede catalogar como una trail y eso le beneficia en terrenos escabrosos, pero también le resta algo de dinamismo a la hora de practicar una conducción alegre sobre asfaltos en buenas condiciones, momento en el que sus compañeras de reparto demuestran tener los dientes algo más afilados. De todos modos, tampoco se puede decir que la inglesa sea una moto lenta. Independientemente de cual sea nuestra elección, está claro que con ninguna de las tres motos nos vamos a aburrir.

Atendiendo a sus prestaciones puras, el banco de potencia habla ligeramente a favor de la Honda con 100 CV exactos, seguido por los 97 CV de la Yamaha, aunque gracias a su mayor ligereza, la relación peso/potencia inclina ligeramente las cosas hacia su lado. Con respecto a la Triumph, cuyo peso es similar al de la Fazer8, su valor máximo de potencia se queda en 85 CV, aunque debido a la considerable mayor «pegada» de su tricilíndrico a bajo y medio régimen, y a que cuenta con una caja de cambios de relación más cerrada y con un desarrollo final considerablemente más corto, la verdad es que los valores de aceleración desde salida parada son prácticamente calcados en las tres. Solo a partir de superar los 160 km/h la Triumph empieza a perder terreno, y es una vez superados los 200 km/h cuando la Yamaha deja atrás a la Honda y se erige como la más veloz hasta alcanzar incluso los 227 km/h. La Crossrunner, limitada en sus dos últimas relaciones de cambio, curiosamente alcanza su máxima velocidad en 4ª.

Buenas en el día a día
Si eliges una de estas monturas para desplazarte a diario por ciudad, la verdad es que te sentirás encantado en los tres casos. La elección se basará más en tu forma de ser y en tus gustos, que en las aptitudes que demuestran nuestras tres protagonistas. Desde nuestro punto de vista, por suavidad de funcionamiento, tacto de mandos y accesibilidad (subirse a su asiento es sorprendentemente fácil), nuestra elegida es la Crossrunner.
Además, es la que cuenta con una estética más original y vistosa, y eso se agradece a la hora de contemplarla. Por otro lado, como ya has podido leer antes, es la más pesada del grupo, pero sus «kilos» de más no se notan en exceso, salvo a la hora de moverla con el motor parado.

La Fazer8 no consigue la suavidad de funcionamiento (especialmente en la caja de cambios), ni tampoco el logrado tacto general de la Honda, pero su posición de conducción es probablemente la más agradable y a la hora de maniobrar a baja velocidad se siente la más ágil. Con respecto a la Tiger, su comportamiento en ciudad se puede ver desde dos puntos de vista. Por un lado, debido a su mayor altura, es la que requiere más experiencia en el momento de subirse a su asiento y también a la hora de desenvolverse con ella a baja velocidad. Necesitas perder el «vértigo» inicial e inclinarla de un lado a otro sin miedo y sin sacar los pies para efectuar las maniobras urbanas más habituales.

Por otro lado, esa mayor altura puede verse también como algo positivo debido a que te facilita la circulación entre coches e incrementa el campo de visión, y eso muchas veces se agradece. Además, la rápida respuesta del tricilíndrico desde muy bajo régimen es un detalle que en ciudad puede tener mucha importancia y nos puede sacar de más de un apuro con solo dar un «toque» al acelerador sin necesidad de bajar una marcha. Por todo esto, está claro que cualquiera de nuestras tres protagonistas puede ser tu elegida y en ningún caso te sentirás defraudado.

Deportivas y ruteras
Crossrunner, Tiger y Fazer8 son tres motos que brillan por su polivalencia. Desde el punto de vista deportivo, se puede decir que la Yamaha es la que más sensaciones transmite, especialmente en carreteras lentas y retorcidas. En este tipo de ambiente es la más rápida de reacciones y la que se cambia de un lado a otro con mayor facilidad. Sus suspensiones son simples y sus tarados no son especialmente resistentes, pero el conjunto se muestra equilibrado y su equipo de frenos es tan contundente o más que el de las otras dos.

Si la carretera es más rápida y no exige tantos cambios de dirección, nuestra apuesta es por la Honda. Por suspensiones se siente más sujeta y en curvones rápidos demuestra más aplomo, transmitiéndonos una mayor seguridad a alta velocidad. Su equipo de frenos con frenada combinada y ABS de serie, requiere un poco de adaptación (ya sabes que siempre va a frenar detrás), pero una vez que le coges el «truco», la verdad es que también puedes conseguir buenos resultados frenando.

La Tiger, debido a sus generosos recorridos de suspensiones y a su más alto centro de gravedad, es la que requiere un estilo de conducción menos agresivo. No obstante, también es muy divertida en las carreteras más lentas y retorcidas. A medida que el ritmo sube, requiere una mayor anticipación en nuestros movimientos, pero también te permite circular con alegría una vez que nos hemos habituado a las mayores oscilaciones que producen sus suspensiones frenando y acelerando. Su equipo de frenos, el único dotado de latiguillos inextensibles, es el que nos obsequia con una respuesta más directa, pero sin dejar de ser al mismo tiempo muy dosificable.

A la hora de recorrer largos trayectos, el confort de marcha de las tres es encomiable, con posiciones de conducción acertadas y muy podo forzadas. De todos modos, la mayor suavidad de funcionamiento de la Honda vuelve a salir a relucir. No es la que mejor protege en la zona del casco, pero sí es verdad que el resto del cuerpo se siente bien resguardado por su carrocería y a sus mandos nos afectan menos turbulencias que en sus dos compañeras de viaje. Sin embargo, el radio de acción de la Tiger es más amplio, adaptándose sin problemas a vías rápidas (protege bien la parte alta de nuestro cuerpo, aunque el resto queda más «desatendido» que en la Honda) y gracias a su concepto trail, con ella encontramos menos barreras a la hora de hacer turismo.

La Yamaha es también una buena rutera, contando con un semicarenado superior que nos protege bien la parte alta del cuerpo. En cambio, en cuanto a funcionamiento no alcanza los niveles de refinamiento de sus rivales y también es la que consigue la menor autonomía, aunque también hay que señalar que ésta supera los 250 km con facilidad, una cifra nada despreciable.

Diferencia de precios
Si en la mayoría de los apartados no existen demasiadas discrepancias entre nuestras tres protagonistas, sí es verdad que en el tema de los precios la Honda se desmarca un tanto de las otras dos.

La Triumph y la Yamaha cuestan prácticamente lo mismo en sus versiones sin ABS (8.500 euros aprox.), aunque en la actualidad existe una promoción (cheque regalo de 500 euros + seguro a todo riesgo gratis durante el primer mes) que inclina la balanza hacia el lado de la Fazer8. En cambio, el precio de la Crossrunner sube hasta muy cerca de los 12.500 euros, un 32 por ciento más que el de sus rivales de comparativa.

Bien es verdad que el motor V4, los buenos acabados, el bonito basculante monobrazo de aluminio, el VTEC o la frenada combinada con ABS de serie, pueden justificar un precio más alto, pero en este caso la diferencia es muy abultada y, más aún, si tenemos en cuenta que Honda no ha invertido demasiado en el desarrollo de este modelo al tenerlo preparado y amortizado con antelación en una gran medida.

De todos modos, eso no evita calificar a la Crossrunner como una moto interesante, que aporta un toque de originalidad y frescura a un mercado que necesita ideas nuevas y variadas. La Tiger, con su motor tricilíndrico, y la Fazer8, con su semicarenado, también pretenden ser unas alternativas a tener en cuenta. Está claro que las tres, además de aportar diversidad, nos han demostrado ser motos muy completas, polivalentes, divertidas y más que suficientemente rápidas.

Te recomendamos

Bridgestone nos presenta su nuevo neumático Weather Control A005, que mantiene un ren...

No pierdas la oportunidad de participar en alguna de las tres nuevas ediciones que se...

Spidi pone en el mercado un guante de piel de entretiempo. Ideal por su diseño para c...

Accesorio universal para tu moto, muy fácil de instalar y realmente funcional. Válido...