Héroes anónimos en las 24 Horas de Catalunya

Unos aficionados como tú y como yo, se liaron la manta a la cabeza para participar en las 24 Horas de Catalunya. Aquí tienes su extraordinaria aventura.
Texto y pilotos: A. Fores, D. Llopart, S. Jimenez y Ó. Marcos 
Fotos: P. Costa, C. Altarriba, R. Gallardo, P. Martin y P. motor -
Héroes anónimos en las 24 Horas de Catalunya
Héroes anónimos en las 24 Horas de Catalunya

Tras muchos kilómetros juntos por carretera el año pasado, después de una de las concentraciones que hace la asociación del Exilio Motero, nos juntamos tres colegas del pueblo. El presidente de honor de esta, Sergio, un gran amigo de fatigas, Arcadi y yo mismo (Óscar).  Entre el buen ambiente de la concentración, y que Arcadi ya venía calentándonos con el tema desde hacía meses, decidimos que por mucha crisis que hubiera, en 2014 íbamos a correr la carrera de resistencia que todos los moteros tienen que hacer una vez en la vida. No sabíamos cómo saldría todo ni si el podio estaba al alcance, pero lo que seguro tendríamos sería un montón de risas. Nos pusimos manos a la obra. Arcadi ya estuvo en 2007 con el equipo de Piera 24rr, con lo que las primeras directrices las tenía claras. Le sacó el polvo a la documentación que tenía en un cajón. Empezaron a salir antiguos patrocinadores, relación de gastos, dossier de equipo, etc. Viendo fotos antiguas de la carrera nos echamos unas buenas risas. Entre cerveza y cerveza quedó claro que, como en todo, el secreto está en la pasta. Los tres sabíamos que sería difícil convencer a las familias, perderíamos tiempo en entrenamientos físicos, en reuniones, en tandas. Nos costaría conseguir el dinero. Discutiríamos con mucha gente y muchas otras cosas, pero lo teníamos claro… ¡Íbamos a correr las 24 Horas!

El toro por los cuernos

Nos dividimos el trabajo y cogimos el toro por los cuernos. Arcadi y Sergio se encargaron de tirar de agenda para buscar a los componentes del equipo, mecánicos, cronos, logística, fisios, cocina, etc. Unas 25 personas en total, todos buenos amigos y moteros de corazón que vendrán a dejarse la piel por nosotros y de manera desinteresada. El jefe del equipo iba a ser David, un piloto con experiencia y buen hacer. Ya estábamos en noviembre y el dossier estaba listo para poder buscar empresas interesadas en apostar por un equipo amateur. Sin palmares, sin nombre, sin dinero... pero con mucha más ilusión y ganas que muchos equipos profesionales. Lo primero que hicimos fue darnos a conocer en las redes (Facebook, Twitter, etc.) como Equip Piera 24 Hores, y empezamos a colgar todos los progresos que íbamos haciendo así como eventos varios. En estas que nos plantamos en diciembre. Ya había perdido la cuenta de las puertas que he tocado, los correos que había enviado y el tiempo que le había dedicado al proyecto. Resultado, de momento, me gana la crisis por goleada. Por otro lado, decidimos hacer algún evento para darnos a conocer ante la gente del pueblo y de la comarca. Con la experiencia que tenía Sergio en organizarlos, decidimos hacer un concierto de rock. En esto nos ayudaron bastante los componentes del Exilio Motero y el grupo Panhead Rock. Con el dinero recaudado pudimos invertir para poder hacer el merchandising del equipo: unas camisetas que seguro que se verían el día de la carrera. Poco después no nos costó mucho convencer a David para que fuese piloto. Él mismo buscó una sustituta, Montse, una de las muchas mujeres moteras de verdad.

En abril conseguimos nuestro primer patrocinador, ha sido a raíz de participar en la Feria del Sant Crist de Piera. Más que encontrarlo, él vino a nosotros, la empresa de productos de limpieza Anoia Ecowash. Aparte de eso, la feria nos sirvió para vender un montón de camisetas y que gran parte de nuestros amigos se enterasen del proyecto que teníamos en curso. Algún que otro amigo y pequeño empresario nos dio su apoyo y unos pocos algo de efectivo o la promesa de aportar lo que pudieran para el equipo el día de la carrera. A los pocos días la autoescuela Montauto Piera nos brindó una muy buena noticia cuando nos dio su patrocinio principal. Otra cosa que nos hacía mucha ilusión es que la televisión local TD Piera nos hizo varias entrevistas. A los dos novatos se nos veían unas ganas terribles de hacer la carrera, con un contraste muy claro con los que ya la habían hecho. Después de esto hicimos una concentración de vehículos clásicos que al coincidir con la de Barcelona no tuvo mucho éxito.

A tres semanas de la carrera necesitábamos urgentemente una CBR600 para tener piezas de repuesto en caso de caída en el circuito. Le habíamos pedido la moto a todos los que conocíamos que tenían una CBR600RR compatible y no hubo ningún voluntario que nos echara un cable. Milagrosamente, a dos semanas de la carrera encontramos dos CBR 2006 preparadas para circuito. Rápidamente nos pusimos a montar nuestra CBR600RR 2003 con las piezas que nos sirven para llevar a cabo la carrera con una mínima preparación. Los entrenamientos del jueves 26 de junio fueron mi primer contacto con el circuito de Montmeló en toda mi vida. Por suerte los tiempos de clasificación salieron rápido.

A última hora

La semana de la carrera fue de locos, jornadas que acababan a las tres de la madrugada para tener a punto la moto. Los carenados de reserva llegaron el miércoles 2 a las dos de la mañana y había que colocarle los vinilos a contrarreloj. Ese mismo día a las 15 horas Montse y David, con una pequeña avanzadilla del equipo, iban al circuito para coger el box y descargar el material de la cocina y neveras. Mientras, el resto del equipo preparaba los remolques con las motos, recambios, etc.

El jueves 3 salía la caravana de coches y remolques hacia el circuito. Llegar, descargar y montar mínimamente nuestra mitad de box. La otra mitad la tenía el 38 Team, que quedó cuarto y nos dio algún consejillo. Unos buenos vecinos con los que nos compenetramos perfectamente. Por la noche nadie tenía sueño, ni pilotos ni mecánicos, así que entre risas nos dieron casi las cuatro de la madrugada. Al día siguiente, después de dormir casi nada, tocaban las verificaciones, las de la ropa de pilotos no hubo ningún problema. En la de la moto nos tocó el más experimentado comisario. Lo miró todo, todo y todo. Como somos muy meticulosos con el tema de las verificaciones solo encontró un pequeño tornillo que no estaba sellado

Entrenamientos cronometrados

Por la tarde en las clasificaciones empecé yo. Teniendo en cuenta que la moto es de 2003 y vamos muy de serie, la táctica era hacer el tiempo mínimo y de vuelta al box. No nos importa la posición en la parrilla de salida. Así que dos vueltas, y firmé un 2,07. No hace falta arriesgar más ni buscar la vuelta rápida. Arcadi y David hicieron lo propio.  El susto llegó con Sergio, que cuando estaba en la vuelta lanzada tuvo un ligero arrastrón que le dejó sin tiempo para conseguir la clasificación. Tenía que esperar al día siguiente para conseguirlo. Una caída para nosotros era una odisea. Los mecánicos se pusieron manos a la obra para reparar la moto y que estuviera a punto para la tanda nocturna, cosa que consiguieron sin problemas. Sergio pasó una noche terrible, con la preocupación de estar fuera de la carrera después de 10 meses de preparaciones, entrenamientos, discusiones, etc. En el warm up del sábado por la mañana, con los nervios a flor de piel y todo el box empujándole, consiguió el veredicto de apto para tomar la salida de la carrera. A las 15 horas Arcadi se dispuso a tomar la salida. Como todo el fin de semana la estrategia es la misma, no arriesgar. Nuestra carrera era acabar y, si pudiese ser, lo más arriba posible. Por tanto no hacía falta adelantar en la salida a los que iban más rápido que nosotros. Parecía que eso estaba claro… ¡pues no! Nada más salir, Arcadi pasa del puesto 45 al 28 y lo mantiene durante unas buenas vueltas. Mejor dicho, lo mantenemos prácticamente toda la carrera.

La rutina una vez que bajábamos de la moto era la misma, ducha rápida y a la camilla de masajes, donde las componentes de la escuela de quiromasaje Cepeq mantenían a raya las contracturas y resto de molestias. Durante la noche los mecánicos tuvieron que correr, un problema de consumo eléctrico y otro de refrigeración con el que no habíamos contado nos hizo perder algunas vueltas y bajamos a la posición séptima de la categoría. Por más que lo intentamos no hubo manera de recuperarnos, éramos la moto más lenta, la que menos frenaba... Vamos, que tiene 11 añitos. La última tanda de cada uno de los pilotos fue muy especial. Fui el primero en hacerla y cuando entras en box para hacer el cambio las emociones se desatan. Acabas de finalizar tus 24 Horas de Montmeló, algo que llevas preparando durante meses, que te ha costado mucho esfuerzo. Has quitado muchas horas a estar con tu familia, has tenido alguna que otra discusión con amigos, que te ha enseñado quienes son amigos de verdad y quienes no lo son tanto como creías. A esto se añade una sensación de angustia, ansiedad y preocupación porque no les pase nada a los otros pilotos y que se acabe la carrera lo antes posible. Los equipos que van detrás nuestro aumentaron el ritmo para subir posiciones en las dos últimas horas de carrera. Lo que es muy, pero que muy peligroso, ya que todos estábamos cansados y los reflejos no eran lo que tendrían que ser.  El descorche de botellas de cava no podía faltar, para nosotros acabar la carrera ya era un logro, así que finalizar 29 con una 600 del año 2003 fue fantástico. Lo más duro sin duda alguna fue recoger el box. Material que has ido trayendo durante días. Lo tienes que empaquetar y recoger tú mismo en una tarde. La noche del domingo al lunes dormí como un tronco, os lo aseguro. Al menos hasta que el despertador me devolvió a la rutina. Es lunes y toca trabajar.

Desde estas líneas queremos agradecer a todos los integrantes del equipo, fisios, fotógrafos, patrocinadores. A todos los que nos han apoyado a realizar este sueño. Estaremos encantados en que nos acompañen en la edición 2015, porque ¡volveremos a dar guerra!

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