La increíble aventura de Carlos Checa (Honda)

Checa cuenta con todo detalle cómo vivió las 8 Horas de Suzuka. Esta vez la Cinta Americana tendrá pocas palabras mías. Hoy el que habla, el que cuenta una gran batalla, es uno de los pilotos más queridos y respetados por la afición española… y ahora por la japonesa… Carlos Checa, el ganador de Las Ocho Horas de Suzuka.
Texto: Dennis Noyes Fotos:Shigeo Kibiki -
La increíble aventura de Carlos Checa (Honda)
La increíble aventura de Carlos Checa (Honda)


Carlos, con Riyuichi Kiyonari, ganó la más grande de las cuatro grandes carreras de resistencia que quedan… porque, a pesar del entusiasmo y amor por la resistencia que sienten los franceses que apoyan el Bol d’Or y las 24 Horas de Le Mans, "Las 8 Horas de Suzuka", debido no sólo a la pasión de la afición sino a la obsesión de Honda, es, hoy en día, lal catedral de la resistencia.
Pero, he dicho cuatro grandes carreras, ¿no? Pues, la cuarta sigue siendo la nuestra, la carrera conocida internacionalmente como "las 24 Horas de Barcelona" y que tiene lugar cada julio en el magnífico Circuit de Catalunya.
"Nuestra" carrera está en declive. No es demasiado tarde para salvarla, pero esto es otro tema. Hoy queremos escuchar a Carlos contar su increíble experiencia en Suzuka, pero primero quiero dar a esta aventura el contexto que merece… porque en las revistas y periódicos de España la hazaña de Carlos apenas ha sido más que una anécdota.
Recuerdos de los tiempos de Grau-Cañellas
En otra época, la época pre "Aspar" y pre Pons, yo la llamo la época de megáfonos y tubarros, el trabajo más difícil y a la vez más prestigioso de todo periodista de la moto era hacer el reportaje de las 24 Horas de Montjuïc. Y para un piloto español, limitado a participaciones nacionales (el Mundial era para muy pocos), la victoria más grandiosa imaginable era triunfar en "El Parque".
Montjuïc tuvo años de gloria… todo esto lo podéis leer en el gran libro de Javier del Arco… y actualmente me atrevería a decir que las Ocho Horas de Suzuka sigue siendo en Japón lo que era Montjuïc en España durante los setenta.
Carlos Checa no era el único piloto español en Suzuka. El valiente equipo de Folch Endurance viajó de Reus al Oriente y con Dani Ribalta y Pedro Luis Vallcaneras a los mandos de la Yamaha R1, volvió con los cuatro puntos del duodécimo puesto.
Ahora Carlos nos cuenta en sus propias palabras la batalla de Suzuka. Una historia para no dormir… por Carlos Checa
"La verdad es que no era nada fácil. Hace un mes habíamos, Kiyonari y yo, quedado segundos en los 300 km de Suzuka, la carrera “warm-up” para “Las Ocho Horas”. Sabíamos que Akiyoshi y Kagayama, del equipo Suzuki, iban a ser duros rivales. Ganaron el año pasado. También nos ganaron en los 300 km… un conjunto muy fuerte y experimentado, mientras nosotros llegamos este año con un piloto nuevo (Kiyonari en lugar de Okada), mecánicos nuevos, moto nueva, neumáticos Bridgestone nuevos… todo muy diferente del año anterior, cuando quedamos Okada y yo segundos. Lo que nos venía bien es que Kiyonari y yo somos compañeros de equipo en Ten Kate, nos conocemos bien y hemos sabido llegar a un compromiso sobre los reglajes a gusto de los dos. Lo que pasa es que nuestras motos de SBK no tienen nada que ver con la Honda de resistencia… otros neumáticos, otras suspensiones, un motor mucho menos puntiagudo. Para mí era un reto porque casi ganamos el año pasado y con presión añadida, pues Honda llevaba dos años sin ganar… Venció una Honda en 2006, pero era la Honda de FCC, no la oficial, y el año pasado ganó Suzuki. Lo de 2006 era aún más humillante porque el equipo HRC, oficial, perdió frente a otro privado con Honda… fue el año que Nicky Hayden se cayó en la primera vuelta".
"Esta vez sentimos la presión de saber que Honda no quería otro resultado que no fuese la victoria. Así yo salí mentalizado a que no podía caerme. Todo empezó muy bien. Kiyonari hizo un primer relevo fantástico. Sacó unos 10 segundos a Akiyoshi… todo perfecto. Yo salí y todo iba redondo… aumenté la ventaja a casi medio minuto… perfecto, repostaje perfecto. Salió Kiyonari y sacó mas ventaja… llegó a ser unos 40 segundos. Entró para el repostaje y tuvimos el primer pequeño problema. Se quedó enganchada la rueda trasera por el calor, hizo mucho, muchísimo calor este año… perdimos unos 10 segundos… salí yo todavía con unos 31 ó 32 segundos sobre Kagayama y de golpe empezó a llover. Caían gotas gordas y yo iba con la pantalla oscura. Corté para ir con más precaución. Aumentaba la lluvia, pero veía que corrían un poco las nubes y que había cielos claros por la parte de atrás del circuito. Pensé que iba a pasar. Tenía que aguantar. Pero la lluvia se intensificó en la parte del circuito de la recta de meta y el equipo me marcó: “Box”.
Estaba rodando unos 30 segundos más lento que el tiempo de seco… es que iba con lisos y la recta estaba muy mojada, hasta con charcos. Era complicado, porque si me caía era un desastre, pero si entraba en boxes para cambiar ruedas, perdíamos dos minutos y probablemente la carrera. Por la parte delantera del circuito donde están los boxes llovía fuerte, pero atrás chispeaba.
No era fácil decidir qué hacer y me imagino que el jefe de equipo me quería agarrar por el cuello para meterme en boxes. Pasé un par de vueltas pensándolo. Y fue cuando me pasó Kagayama, que había recuperado medio minuto. Me puse detrás y, con él de referencia, empezaba a mejorar el ritmo, pero entonces empezó a llover más fuerte, más fuerte que nunca, sobre todo en la zona de la recta. Por eso me enseñaron “Box”. Pero hacía mucho calor y llovía poco en el resto del circuito, y decidí seguir porque si montábamos gomas de agua íbamos a perder dos minutos, no por el sólo reportaje, sino por entrar y salir de boxes a 70 km/h… y si hubiera montado neumáticos de agua los hubiera destrozado en la parte casi seca del circuito. Y tampoco hubiera ido más rápido con gomas de agua… en las primeras curvas, sí, pero en el resto del circuito no".


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Una caída sería desastrosa
"Kagayama me sacaba unos tres o cuatro segundos, pero vi que estaba tomando demasiados riesgos. No estaba preocupado porque sabía que, al volver a secarse la pista, tendría un ritmo mejor, casi un segundo y medio mejor que el suyo. Era la cuarta hora y seguía obsesionado con no caerme… una caída sería desastrosa".
"Me enseñaban “Pit In OK” que quiere decir que la decisión era mía. Pero esto lo tenía claro. Yo tenía más información sobre el estado de la pista y el agarre que el jefe de equipo. Pero llegó a llover tanto que, con pantalla oscura, veía una cortina de agua. Fue cuando apareció el miedo, un compañero de viaje que no queremos tener nunca. Llegamos a la curva a final de meta… el freno delantero evidentemente sin tocarlo, entraba con freno motor y fue entonces cuando, delante de mí bajo aquella cortina de agua, Kagayama se cayó. Pudo arrancar de nuevo, pero perdió mucho tiempo y yo seguía despacio hasta que la lluvia dejo de caer".
"Me di cuenta que mi decisión de seguir había sido la correcta. La responsabilidad de entrar en boxes o no es del piloto, que tiene las sensaciones de la pista y puede ver el circuito entero. Mucha gente había entrado para cambiar y así pudimos extender mucho nuestra ventaja. Entiendo también la estrategia de Kagayama. Sabía que teníamos mejor ritmo que ellos y que tenía que arriesgar mucho para aprovechar la lluvia, pero se cayó y así perdió todo lo que había recuperado".
"Acabé mi tercer relevo sobre asfalto casi seco y entregué la moto a Kiyonari con 40 segundos de ventaja y éste salió como una bala. Y fue entonces cuando Akiyoshi cometió el segundo error de Suzuki… el primero fue la caída de Kagayama, quien había entregado la moto con el manillar torcido y en vez de adaptarse y seguir en pista, Akiyoshi, después de unas 10 vueltas de perder como un segundo y medio por vuelta frente a Kiyonari, entró boxes para que le arreglaran el manillar. Perdieron un par de minutos y después Akiyoshi se cayó intentando remontar". (N. del R: Al final Kosuki Akiyoshi se cayó dos veces).


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Y encima, una sanción
"Con todo esto ya tuvimos dos vueltas de ventaja cuando salí y, de pronto, me sacaron una sanción de “ride through” porque, según la organización, había excedido el límite de velocidad del “pit lane” que es de 70 km/h. Yo nunca quito el limitador hasta pisar la raya al final del “pit lane”, pero ellos me sancionaron, y con una sanción excesiva desde mi punto de vista. Con el “ride through” pasando a lo largo de boxes a 70 km/h perdí un minuto y medio. Es que los de Suzuka son muy estrictos, excesivamente estrictos, creo yo. El año pasado nos metieron un “ride-through” porque Okada en la salida tipo Le Mans levantó un poco el pie antes de la salida. Y no sacó ninguna ventaja… llegó quinto a la primera curva, pero la sanción nos hizo perder la carrera en 2007".
"Bueno, mejor no hablar más de esto porque me estoy calentando… aun con el “ride through” teníamos una ventaja de casi una vuelta, algo como un minuto y 40 segundos, cuando salió Kiyonari para el penúltimo relevo… ya estábamos conservando la mecánica. Todo parecía normal cuando me entregó la moto para el último relevo con casi una vuelta de ventaja y pensaba que ya era nuestra… un último relevo con prudencia y la victoria sería nuestra".
"Pero cuando me subí en la moto para el último relevo, Kiyo me dijo: “Cuidado con el freno, que está un poco blando”. Y, claro, llego a la primera curva y ¡sí que estaba blando! Apenas frenaba. Frenaba cada vez menos hasta que me quedé en pocas vueltas sin freno delantero. Habían calculado mal el consumo de las pastillas y estaba frenando hierro contra hierro… salían chispas. Era espectacular, me dicen. Así que me tocaba hacer la última media hora sin freno delantero… sólo con freno trasero y freno motor. Cortaba gas mucho antes y mantenía una velocidad más alta de paso por curva. Era ya de noche y no era precisamente fácil porque los pilotos que llevas delante no tienen luz de freno y si frenan fuerte y estás pegado a uno de ellos no puedes hacer nada… te los comes. Así que tenía que mantener siempre una distancia suficiente".
"Hubo momentos cuando volvió a aparecer el miedo… llegas a una curva a 300 km/h sin más que un 10% de freno delantero y tienes que calcularlo muy pero porque si entras demasiado deprisa no puedes hacer nada…. y si me caía en el último relevo y con una ventaja de casi una vuelta sobre la Suzuki Yoshimura de Sakai y Watanabi… bueno, ¡no quiero ni pensarlo! No pude entrar para cambiar pastillas porque hubiera sido dos minutos y perdíamos la carrera. Durante algunas vueltas me pegaba sustos pero al final encontré la manera de pasar por los puntos más rápidos y críticos sin tocar el freno delantero".
"Fue un final de carrera para mí nada relajado… más bien todo lo contrario. No entiendo por qué las cosas nunca pueden ser un poco más fáciles. Pensaba hacer un último relevo relajado, ya con aire más fresco… quería disfrutarlo. Y lo pasé fatal. Yo no sé si el equipo entendía lo que me iba pasado, pero estoy seguro que sufrían, aunque no tanto como yo. Ellos veían las chispas saliendo del freno por la tele y que el disco estaba a rojo vivo".

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Por fin, la bandera de cuadros
"Cada vuelta al pasar por la recta veía por la pizarra la ventaja que me quedaba sobre el segundo equipo Suzuki Yoshimura y por la torre los minutos de carrera que quedaban. Pero hasta que no vi la bandera de cuadros no me relajé ni un instante. Aun sin los problemas y sustos hubiera sido difícil por el calor y por los doblados, pero entre correr bajo un aguacero con lisos y hacer la última media hora sin frenos… pues a mí me tocó un poco de todo".
"Vi en las caras de los jefes de Honda lo mucho que significa esta carrera y lo mucho que sufrieron. Supongo que hay carreras de resistencia cuando todo va bien… sales y todo va con la regularidad de un reloj. Para Kiyonari todo ha ido perfecto, pero a mí me pasaba de todo. Hasta ahora en nuestra familia el especialista en resistencia ha sido mi hermano, David, campeón del mundo, pero ahora yo también sé algo de resistencia".
"Apenas pude celebrarlo… después del podio y entrevistas, fotos, etc., cenamos con los jefes de HRC y con Freddie Spencer y a la cama porque tuve que madrugar, pues a las cinco cogí un taxi al aeropuerto para volver a Europa y a la carrera de SBK en Brands Hatch. Y aun si hubiera tenido tiempo para celebrarlo… estaba tan destrozado… más por la tensión que físicamente. Ahora, al contártelo, me estoy dando cuenta de lo fuerte que fue todo. Lo voy a recordar para siempre. Yo tengo 35 años y no sé cuantos años más voy a seguir… pienso volver a Suzuka el año que viene… pero pase lo que pase ya he ganado las Ocho Horas de Suzuka y mi nombre está inscrito con los de muchos grandes pilotos, como mi amigo Wayne Rainey y muchos más.
Lo que tengo claro es que ganar las Ocho Horas de Suzuka nunca será fácil para mí ni para nadie… pero ahora sé lo que es la resistencia, la intensidad de la resistencia, la estrategia… y sobre todo los japoneses me valoraron mucho al haber sido frío a la hora de tomar las decisiones sobre la moto. Y, ¿sabes qué? Podría haber tomado todas las mismas decisiones y ¡todo podría haber salido mal!".

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