Jorge Lorenzo y Ducati: física o química

Cuando parece que empieza a encontrar soluciones, vuelven los problemas.
Nacho González -
Jorge Lorenzo y Ducati: física o química
Jorge Lorenzo y Ducati: física o química

Después de cinco carreras de MotoGP 2018, el español Jorge Lorenzo ocupa la 14ª posición de la clasificación general con 16 puntos. Paradójicamente, lleva tantos puntos como vueltas lideradas, también 16. Ahí sólo le superan Johann Zarco con 19 y Marc Márquez con 62.

En Le Mans, Jorge Lorenzo hizo todo aquello que le ha llevado a ser tricampeón de MotoGP: una salida apoteósica que le puso líder desde la sexta posición de parrilla, y una lección de cómo ser rápido con los neumáticos fríos. Después, durante la carrera, fue perdiendo las mismas posiciones que ganó en la arrancada, cruzando la meta a diez segundos del ganador y en sexta posición; pese a que cayeron –eso sí, detrás de él- pilotos que parecían tener buen ritmo como Andrea Iannone, Andrea Dovizioso o Johann Zarco.

No es la primera vez que Lorenzo hace una carrera en dos partes, con un inicio fulgurante como en sus tiempos de Yamaha y una regresión que le (y nos) recuerda que en realidad lleva una Ducati. ¿Qué le pasa?

Jorge Lorenzo y Ducati: física o química

Él mismo dio una explicación, apelando a la ergonomía de la moto por el tamaño del depósito, que está más adelante. Habrá quien diga que es una excusa, pero no deja de ser un argumento razonable. No se trata de justificar los malos resultados, sino de explicar por qué suceden y, a partir de ahí, tratar de encontrar soluciones para revertir la tendencia, que al fin y al cabo es lo que el balear lleva haciendo desde que se subió a la Desmosedici.

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La explicación tiene una cuestión física. Durante los primeros giros quedó patente que Lorenzo sabe ir rápido con la Ducati –algo que ya ha demostrado en muchos circuitos-, pero durante los siguientes se vino abajo.

Es complicado llevar la moto hasta el final sin poder descansar los brazos en las frenadas”, razona el mallorquín. Es decir, para poder encontrar la velocidad que tenía con la Yamaha tiene que hacer ímprobos esfuerzos físicos que no puede sostener durante los más de 40 minutos que una carrera de MotoGP exige. El cansancio aparece, el ritmo baja y comienza la pérdida de posiciones.

Un cansancio que es causa, pero también consecuencia. Detrás de las causas físicas subyacen las cuestiones de pura química. Ese intangible que hace que un piloto lleve la moto y no al revés es lo que Lorenzo no encuentra. La molécula del feeling.

Jorge Lorenzo y Ducati: física o química

Lorenzo es tan bueno que es capaz de hacer cosas como batir el récord de Sepang, pero a estos niveles no es suficiente. Lo que le pasa con la moto es que, después de año y medio, todavía no la siente como suya. Quizás a eso se refería Alberto Puig con lo de que no se va a acostumbrar.

Porque Ducati no va a hacer una moto a su gusto, de lo cual tiene gran parte de culpa el gran rendimiento de Andrea Dovizioso. Sus seis victorias demuestran que el potencial de la moto es inmenso, lo cual hace que Lorenzo pierda peso a la hora de pedir cambios en la máquina.

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La moto funciona y hay un piloto que la hace funcionar, y no es Lorenzo. El español llegó para ser el número uno de Ducati y el pasado 2017 no sólo se vio relegado a número dos –algo asumible cuando se llega a un equipo nuevo con un compañero de la talla de Dovi-, sino que su rendimiento estuvo muy por debajo del esperado, y el del italiano muy por encima. Eso ha desnivelado por completo la jerarquía del box, y para reequilibrarlo Lorenzo precisa de unos resultados que no llegan.

Para Dovizioso, la Desmosedici es una extensión de su cuerpo. Moto y piloto han crecido de la mano y se adoran mutuamente. Para Lorenzo, es un ente extraño al que no termina de entender. Por momentos es capaz de retorcerla y extraer el jugo que guarda dentro, pero le sale muy caro.

Cuando los brazos no descansan es imposible mantener el ritmo, y acaba pagándolo a un alto precio. La importancia de la cuestión física en MotoGP es altísima, pero realizar semejante esfuerzo de forma continuada no está al alcance de ningún piloto de la categoría reina.

Jorge Lorenzo y Ducati: física o química

Al final, se trata de una cuestión química. Mientras el piloto español se juega su continuidad en la marca italiana –que paradójicamente se decidirá entre Mugello y Montmeló-, tiene que encontrar la reacción que haga que las moléculas de Lorenzo y Ducati se transformen de una vez en el compuesto DuLo como el 04 se transformó en DesmoDovi.

El problema es que el laboratorio está a punto de cerrar y se acaba el tiempo de experimentos.

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