Triumph Bonneville Newchurch, una moto clásica accesible

La Triumph Bonneville Newchurch es esa moto que cualquier motorista podría tener en su garaje. Accesible en todos los sentidos, noble y auténtica. Una fiel compañera para el día a día.
Pablo Bueno | Fotos: Juan Sanz | 
Colaboran: Sergio Romero/Esther González. -
Triumph Bonneville Newchurch, una moto clásica accesible
Triumph Bonneville Newchurch, una moto clásica accesible

La vi por primera vez en el Salón Motomadrid 2015 y me cautivó. Ya de por sí, el diseño de las Triumph Bonneville me parece bonito: esa perfecta sintonía entre modernidad y tradición que hace que esta moto moderna parezca una auténtica clásica. La edición especial New Church es todavía más llamativa y he de decir que durante las semanas que la tuve en mi poder hizo girar muchas cabezas, de hombres y mujeres, a su paso. Y era por la moto... lo sé. Hacía mucho tiempo que no veía nada parecido.

El nombre no es una casualidad, puesto que la mayor fiesta de los clientes de Triumph tiene lugar cada año en un pequeño pueblo de montaña en Austria llamado Neukirchen, que durante los días que duran los Tridays pasa a llamarse Newchurch, su homónimo en inglés.

Detalles de nomenclatura aparte, los principales cambios que recibe esta edición especial respecto de la Bonneville estándar son el asiento exclusivo de perfil bajo, la decoración bicolor granate-blanco o azul-blanco y detalles en negro en guardabarros, manillar, faro delantero, retrovisores y muelles de los amortiguadores.

En todo lo demás, es la misma Bonnie que fue presentada en 2013, que incluía ligeros cambios con respecto a la versión precedente: el más visible y audible, el nuevo tubo de escape con forma de cono y contracono, que hace el sonido más ronco y más auténtico para los amantes de la marca de Hinckley.

La baja altura al suelo (740 mm) la convierte en una moto para todos y para todas -los usuarios de 165 cm llegan al suelo sin ningún tipo de problema-. Es un aspecto importante para una moto que tiene vocación de hacerte la vida más fácil todos los días, porque llegas muy bien al suelo. Se trata de un modelo que va dirigido al público general, que busca su primera moto ciudadana y que quiere darse algún paseo por carretera de vez en cuando. Así que cuando te subes en parado agradeces poder poner ambos pies en el suelo, puesto que el asiento es también estrecho.

Cuando la arrancas, sientes enseguida el balanceo de su bicilíndrico en paralelo, con el cigüeñal calado a 360º, lo que propicia ese ligero balanceo tan característico de estos motores y que es una de sus principales señas de identidad. He de decir que lo de la cerradura de contacto en la pipa de dirección queda muy auténtico, pero es poco accesible, sobre todo en garajes con visibilidad reducida o si tienes, como es mi caso, el mando del garaje, enganchado a la llave de la moto. También me parece un inconveniente, todo sea dicho, que para bloquear la dirección necesitemos una llave diferente y justo en el otro lado de la pipa de dirección. Si a ello le sumas el extra del tapón del depósito de combustible con cerradura, cuento ya tres llaves y aún me faltan la del antirrobo, etc. Estaría muy bien que Triumph simplificara esto y que todo se abriera con una llave maestra.

Una vez superado el tema de las llaves, das gas y la Triumph Bonneville Newchurch acelera suavemente. Sus 68 CV son suficientes para circular ligero, pero sin mayores pretensiones que las de dar un paseo. Es muy manejable y se mueve bien en el tráfico diario, gracias a sus ruedas estrechas de 17 pulgadas y su buen radio de giro. En general es una moto estrecha y te permite pasar entre los coches con cierta facilidad aunque su larga distancia entre ejes nos penalizará cuando tengamos que hacer frente a grandes atascos.

Las distancias cortas son su fuerte y, en vías rápidas y circunvalaciones, admite a la perfección velocidades legales. A partir de los 120 km/h indicados, el aire empieza a hacer mella y el confort de marcha se ve afectado. En ese sentido, si vas a salir en ruta de vez en cuando, estaría bien que instales el cupolino. No hará maravillas, pero desviará ligeramente el aire que de otra forma te da tan directo en el pecho.

El asiento de perfil bajo supone una mejora de la comodidad con respecto a la versión anterior a 2013, sin embargo es recomendable para trayectos cortos-medios. En rutas largas tendrás que parar de cuando en cuando para eliminar las molestias en tu espalda y, sobretodo, posaderas.

Es en conducción en carretera donde echas en falta una marcha más, esa sexta relación de cambio que hace que el motor respire mejor rodando rápido y te permite ahorrar unos litros de gasolina en tus excursiones. Aun así, tenemos que decir que los consumos son bastante contenidos. En conducción ligera a 120 km/h baja hasta los 4,2 litros a los 100 km; en circulación intensa por ciudad sube a los 6,0 litros; mientras que en utilización mixta ciudad-extrarradio arroja una cifra de 4,8 litros cada 100 km. Esto te daría una autonomía media de 333 km entre repostajes en un uso normal. Todo lo que sea superar los 300 km de autonomía quiere decir que solo tendrás que repostar una vez a la semana.

En ciudad, hábitat en el que pasó más o menos la mitad de los 400 km que realizamos en la prueba, el motor refrigerado por aire sube de temperatura y el aire caliente te llega a las piernas y la cintura, algo que se agradece en invierno, pero resulta algo molesto en verano. Es una moto muy fácil de conducir, muy noble, manejable y con unos extraordinarios bajos. Sin embargo, debes tener en cuenta sus limitaciones (lluvia, pintura deslizante, rejillas de ventilación en la calzada, etc.). El freno trasero, sin ningún tipo de asistencia, puede que en condiciones de poca adherencia bloquee demasiado pronto la rueda y nos llevemos algún susto. Así que en estas condiciones circula siempre con margen de seguridad. A tu favor tienes que es una moto bastante ligera y controlable gracias a que llegas perfectamente con ambos pies al suelo.

Como te comentaba es un modelo de paseo, para disfrutar yendo a ritmo ligero (pero no rápido), mirando el paisaje, ya sea un rutita para comerte una paella en la playa o un corderito lechal en la sierra, o para disfrutar del mero callejear. También se disfruta más solo, la verdad. El pasajero necesitará que incluyas las asas, un equipamiento opcional que hay que pagar aparte. Puesto que al tener el asiento plano y no poder agarrarse a ningún sitio, el acompañante tiende siempre a irse hacia atrás. Si ruedas acompañado es, pues, una moto en la que apretarse y quererse -genial en compañía femenina-, pues tampoco hay mucho espacio para el pasajero.

En definitiva, esta Triumph Bonneville Newchurch es una de las clásicas modernas más bonitas que hay en este momento en el mercado. Una moto ideal para ir todos los días al curro con la sonrisa puesta desde que la ves en el garaje hasta que llegas al destino. Un modelo sencillo y que se deja llevar, como una perfecta pareja de baile, que puedes tener en tu garaje por menos de 9.000 euros.

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