BMW F 800 R Chris Pfeiffer

Como un stunt. Así te verás sobre esta versión especial de BMW, que ha hecho partiendo de su F 800 R para celebrar los cuatro campeonatos del mundo de «stunt-riding» obtenidos por Chris Pfeiffer.
Sergio Romero. Fotos: Jaime de Diego -
BMW F 800 R Chris Pfeiffer
BMW F 800 R Chris Pfeiffer

La BMW F 800 R ha sido una moto muy esperada y con la que BMW ha llegado a un numeroso público, además a sus mandos el acróbata Chris Pfeiffer ha ganado sus últimos campeonatos. De hecho, Pfeiffer empezó con una F 800 S modificada que intencionadamente imitaba a la R. Hay un curioso vídeo de su participación en las «Stuntwars» 2006, un campeonato de stunts en EE.UU, donde se impone y al terminar se puede ver un cartel en la moto que dice: «Sí, es la moto ganadora; sí, es una BMW y no, no se puede comprar, todavía...». Tres años después la F 800 R veía la luz y ahora los alemanes no han podido resistirse a sacar una versión especial a imagen y semejanza de la que utiliza el piloto de «stunt-riding». Lo cierto es que los cambios no son excesivos, pero sí muy vistosos. Lo primero que se ha hecho es decorar la moto como la del piloto germano, con los colores de guerra de BMW y los patrocinadores. Se han instalado también los intermitentes de LED y cubierta blanca, y se ha eliminado la cúpula. Para rematar el conjunto se ha instalado un estilizado escape Akrapovic y el muelle del amortiguador es rojo.

Base probada
La moto que utiliza el mencionado piloto alemán es bastante especial, ya que al circular mucho tiempo en posición casi vertical necesita algunos cambios para asegurar su fiabilidad. De modo que cuenta con dos litros más de aceite en el motor y la cubierta de la caja de admisión reforzada. Además, el desarrollo se ha acortado en gran medida, cuenta con un manillar Magura, un freno de dedo con bomba de la misma marca, pedal de freno más corto, bomba delantera radial y líquido de frenos Castrol de mayor calidad. El motor se remata con una curva de potencia más suave, adaptada a las necesidades de Pfeiffer, un mando de ajuste de ralentí y un botón de corte de encendido situado más bajo. Como era de esperar la carrocería también se ha adaptado gracias a un asiento especial, protectores anticaída, estribos tipo «off-road», además de unos extra en la rueda delantera y un soporte para caballitos en el colín.

Todo esto, con lo que se consigue una eficaz moto para esta disciplina, no llega a la de serie. A cambio tiene las virtudes, que ya conocíamos, de la F 800 R. Los de la marca de la hélice suelen utilizar una misma base para diversos modelos, de modo que están bastante probadas y se benefician de una evolución constante. Así, el bicilíndrico en línea de 800, que se montó por primera vez en la F 800 S y ST, ha sido utilizado en varios modelos más, como se puede ver en la última página de este artículo, y al mismo tiempo ha ido recibiendo pequeñas modificaciones. Aunque los cambios son pequeños, cinemática de las mariposas y relaciones de las últimas tres relaciones, se ha ido mejorando su comportamiento (seguro que también la gestión de la inyección). El motor, con el cigüeñal calado a 360º (0º de desfase entre las muñequillas), tiene unas reacciones parecidas en cierta medida a las del un bóxer, el estandarte de la marca. También se ha conseguido con esta configuración una buena entrega de par y una curva plana. En la práctica la F 800 R es muy agradable en medios y progresiva al abrir el acelerador, algo que se agradece en la ciudad y que los menos expertos apreciarán. Pero eso no quiere decir que no sea excitante, porque si estiras el motor hasta el corte de encendido encuentras una moto con genio. En esta versión el silenciador Akrapovic aumenta un poco la sensación de aceleración, gracias al sonido más grave que emite. Por su parte el cambio es suave.

No sólo acción
Más que una moto para hacer el salvaje, la F 800 R Chris Pfeiffer es una polivalente vestida de guerra. Cuando estás parado en un semáforo la gente te mira como si hubieses sacado tu moto de carreras para dar una vuelta por tu barrio, pero es una cuestión de imagen. En realidad es una moto cómoda, fácil de llevar y con extras como el ABS y los puños calefactables (equipamiento opcional). Así que puedes utilizarla para todos los días perfectamente, ya que el manillar se encuentra en una posición muy cómoda, el asiento está bien acabado y las suspensiones son bastante suaves. La horquilla, quizá, demasiado para una conducción agresiva. Los frenos son potentes y tienen buen tacto, no tanto como una equipo radial de última generación, pero tampoco lo necesita para el ámbito en el que se mueve. El ordenador de a bordo viene incluido y como ya hemos explicado muchas veces su información es muy práctica y su manejo es muy cómodo desde la piña izquierda. En las fotos se ve la tapa del colín, siguiendo la línea de la carrocería, de la que hay que decir que se quita con mucha facilidad (puede que demasiada) porque va fijada con gomas a la parte interior del asiento. El quiera lucir palmito en los semáforos y que los peatones le confundan con Chris Pfeiffer sólo tiene que ir al concesionario BMW e invertir 1.000 euros más que en una F 800 R a secas. Además, tendrá una moto completa y práctica como pocas.

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