BMW G 650 GS

Prueba a fondo de la BMW G 650 GS. BMW G 650 GS, más que un trail al estilo de las de los años noventa, la pequeña de las GS es una perfecta opción como primera moto grande, al tiempo que muy buena acompañante en tu aventura diaria.
Marcos Gil. Fotos: Juan Sanz/Lluís Llurba -
BMW G 650 GS
BMW G 650 GS

Lo hablaba con "no sé quién" al salir del garaje. Esta moto puede gustarte más o menos estéticamente, puedes echar en falta en determinadas circunstancias como más motor o más frenos, pero lo que es innegable es que la más pequeña de las GS es de esas motos a las que le vas cogiendo cariño con el uso. Con algunas otras, pasada la euforia de los primeros días, semanas o meses, el sentimiento que experimentas, aunque te resistas, es probablemente el inverso. La moto que te entró por el ojo y de la que te encaprichaste, a pesar posiblemente de que no se adecuaba del todo al uso que le ibas a dar, no te produce ya esa sensación agradable con sólo vislumbrar su estampa en el garaje para cogerla en tu trayecto diario hacia el trabajo.

Más cercana ahora a la estética de las F bicilíndricas de la marca, adopta como ellas un faro asimétrico, aunque esta monocilíndrica sigue conservando el doble silenciador que lleva montando desde sus orígenes cuando se denominaba F. Como entonces, el izquierdo sigue teniendo la salida condenada, aunque está conectado al sistema. También se mantiene la esencia de su frontal: su aleta delantera pico de pato (y la realmente funcional pegada a la rueda), que a diferencia del resto de GS sigue girando solidaria con el manillar que acertadamente BMW ha sustituido por uno sin refuerzo central.

BMW ha eliminado no obstante el protector que reducía las salpicaduras de la rueda trasera, un rasgo muy GS. Y es que, en su última versión, esta monocilíndrica gira un poco más hacia el asfalto que hacia la carretera, como dejan claro sus nuevas llantas de aleación, la trasera de las cuales es ahora más ancha.

Entra en la familia
Como primer escalón de acceso a la gama germana de trail y maxitrail, esta GS es una buena «motoescuela». Un conductor sin experiencia no se verá intimidado ni por su porte, ni por su peso, ni por su motor… e incluso, y más en los tiempos que corren, es una opción a tener en cuenta por conductores más experimentados que estén un poco de vuelta o que busquen un vehículo tan útil como un scooter, pero sin serlo. Una moto robusta, económica, en cierto modo espartana, pero agradable y mucho más divertida que los (pocos) scooter con prestaciones parejas.

En el ámbito urbano resulta una moto manejable, ágil de movimientos y con un tacto de mandos suave. Sobre todo, yo destacaría el mando del embrague, que en ciudad y con un motor pequeño como el que tenemos entre manos, se usa e incluso se abusa. A pesar de ser de cable, la maneta sigue siendo regulable en distancia respecto al nuevo manillar y la presión que necesitas sobre la maneta es mínima, lo que se traduce en menor
fatiga de tu antebrazo. El cambio está adaptado a la conducción ciudadana, sale bien de los semáforos y entre las tres primeras relaciones no hay excesivo salto.

Sólo abriendo de golpe el gas por debajo de 2.500 vueltas (es poco preciso/ legible el cuentavueltas digital, no así la luz de sobrerrégimen, fijada a 7.500 rpm) buscando un hueco entre el tráfico sale a relucir el carácter monocilíndrico de su motor, con pulsaciones que deslucen un poco el confort que es capaz de transmitir en un uso más atento con el cambio. Ofrece una postura natural que puedes afinar con el montaje de asiento más o
menos bajo que éste, situado a 780 mm, y hasta uno monoplaza dotado de portaobjetos. Igualmente, puedes adquirirla con suspensiones recortadas en su recorrido (190 €). Así, sea cual sea tu talla, te encajará.

Económicamente hablando, con 14 litros en su depósito bajo el asiento (a nosotros nos han entrado 15 litros) y un consumo medio cercano a los 4,5 litros en ambiente variado, no tienes que parar a repostar a menudo, ya que cubrirás sin problemas más de 350 km. Y si unes esto a su precio contenido y a un mantenimiento que encaja con estos tiempos… y a los nuevos 110 km/h en autopista y autovía, la G va convenciéndote con sus modestos argumentos. Móntale un extra de carga, y la opción de adquirir un scooter para todos los días frente a la G, probablemente se irá desvaneciendo de tu mente, porque con esta BMW tienes un mayor «alcance» que con un scooter medio.

Radio de acción
Sin ser, ni pretenderlo, una rutera incansable, apuesto a que el conductor novel no podrá resistirse a explorar el radio de acción de su moto de todos los días y sacarle mayor jugo así al desembolso realizado. Se encontrará con una moto que si bien en autopista se queda un poco corta (sé que recibiré algunos correos relatándome algún viaje a Cabo Norte sobre ella, ya verás) y que precisa tomárselo con calma. Pero por ella no será, y a ritmo de 120-140 km/h ni sufre su motor, ni tú porque no percibirás vibraciones fastidiosas en manos, pies o trasero. Tu posible acompañante sí, ya que la parrilla trasera que hace de asas para él sí que llega a vibrar. Una pena, porque atrás la GS es confortable, tiene buenas asas y una postura eficaz.

Si te sales de las vías rápidas y entras en carreteras de segundo y tercer orden, la encontrarás más en su salsa. Sobre buen asfalto, da una confianza total y puedes exprimirla sin concesiones. Es flexible, pero incluso a tope no te dará sustos. Sólo tumbando a izquierdas el caballete lateral rozará y o lo remedias bajando el ritmo o te quedarás sin el metal en forma de U que sirve para desplegarlo. Por cierto, ojo con dónde la aparcas con el caballete lateral porque se inclina bastante. Volviendo a las curvas, a derechas, tumba con mayor tranquilidad porque nada rozará. Si el asfalto cambia a peor y las bañeras se tornan firme rizado y/o bacheado, no hay problema porque apenas te llegarán al cuerpo las sacudidas y la GS seguirá trazando por donde le digas.

Sorprende en este terreno y para bien, y sólo he echado en falta un poco más de potencia en el freno delantero, ya que el trasero no sólo tiene tacto sino que te ayudará a detenerla. Probablemente en manos inexpertas sería contraproducente un delantero más potente en una moto con mayor vocación off-road, pero en ésta creo que le vendría bien.

Lo justo
Lo grandioso de una trail es que sólo ante obstáculos naturales complicados te verás obligado a renunciar a la aventura. En ese sentido la GS es honesta y sus llantas ya te dicen que prefiere el negro asfalto a las pistas o las piedras. No te detendrás ante la primera dificultad, pero poco deleite experimentarás a sus mandos más allá del inherente a circular por un paraje bonito. Sobre tierra su conducción no es divertida. Sólo te lleva allá donde tus amigos de las sport turismo o naked probablemente se darían la vuelta. Si sigues adelante, hazlo mejor sentado que de pie sobre sus estribos ya que éstos son muy finos y además el depósito te hará abrir las piernas dejándote dos opciones: o las arqueas de forma incómoda o acabas con los pies sobre las puntas de los estribos y sin el pedal de freno trasero a mano.

No se puede ser perfecto y valer poco más de «un kilo» de los de antes, pero incluso en este terreno poco propicio para ella, cumple y como te digo hay escalones superiores de la propia gama GS de BMW que te podrían llevar más allá… pero eso tiene otro precio.

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