Buell 1125R

Prueba a fondo de la deportiva Buell 1125R. Buell entra en el segmento de las motos deportivas con su nueva 1125 R. Tan contundente como llamativa, la nueva yanqui sorprende por su exótica imagen y su buen comportamiento. Sin duda llega del otro lado del charco una interesante alternativa a las sport-turismo conocidas.
Oscar Pena / Fotos: Jaime de Diego -
Buell 1125R
Buell 1125R

La nueva Buell 1125R es extraña en sus formas, pero no en su comportamiento. Y es que una vez tomas los mandos su posición de conducción es muy poporcionada, a modo de las sport-turismo (más lo primero que lo segundo) convencionales. Su conducción tampoco tiene nada que ver con el de las streetfighter de la casa, las radicales XB, siendo una moto, que como veremos, es bastante noble y fácil de pilotar.

El propulsor no es curiosamente americano, sino europeo. Se trata de un Rotax V2 a 72º que comparte su base con el de la Aprilia RSV 1000, aunque ha sido profundamente modificado y tiene mayor cilindrada. Con 140 CV verificados en nuestro banco, la 1125R derrocha energía por los cuatro constados. Es un motor contundente, con una entrega de potencia y par muy plana, y una motricidad excelente. Da gusto enlazar curvas de velocidad media a base de imponentes aceleraciones ya que el motor está muy lleno. Además estas intensas sensaciones vienen acompañadas de una caja de cambios de tacto sobresaliente, muy suave y precisa, aunque algo ruidosa eso sí, que en nada recuerda a la del resto de la gama Buell.

En el lado menos positivo, podría gastar algo menos combustible (7,6 l a los 100 km a ritmo tranquilo), y vibrar menos. Y es que estas llegan al piloto cada vez más a medida que aumenta el régimen de giro del motor. Son aceptables e incluso definitorias de la personalidad de la moto hasta alrededor de las 6.000 rpm (160 km/h en 6ª velocidad), y pasan a incómodas cuando nos colocamos sobre las 8.000 rpm.

El carácter de la Buell 1125R no es de una deportiva pura. Más bien el de una sport-turismo dinámica y con ganas de que le den caña. Por eso se encuentra a gusto en zonas viradas, bien asfaltadas preferentemente, donde poder dar rienda suelta a las prestaciones del motor y poder aprovechar las buenas cualidades de su parte ciclo.

A pesar de su cerrado lanzamiento de dirección (sólo 21º), la 1125R es noble y muy estable. También destaca la firmeza de sus suspensiones completamente regulables. No obstante el amortiguador trasero colocado en posición lateral es algo seco de reacciones al pasar sobre los baches de la ciudad, y esta Buell compensa este detalle con un asiento de mullido muy correcto y nada duro. Es perfectamente valida en en uso diario gracias a un tacto general agradable. Es algo ruidosa, especialmente el electro ventilador en verano, pero no es dificil de manejar en parado y a baja velocidad. La postura a los mandos es un pelín incómoda porque recae algo más de peso del que te gustaría en los brazos y el cuello. No obstante, esta impresión desaparece al rodar fuera de la ciudad, y se agradece en conducción deportiva.

Con estos buenos argumentos, y un precio muy competitivo de 13.500 euros, la Buell 1125R es una interesante opción dentro de las sport-turismo actuales. Con el plus de ser, además, una yanqui muy exótica.

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