Comparativa Honda CB1100EX-Yamaha XJR1300

Las dos grandes naked que enfrentamos, la CB1100EX y la XJR1300 dejan al descubierto sus encantos y dos personalidades muy definidas.
Sergio Romero Fotos: Jaime de Diego Colabora: Keko Ochoa -
Comparativa Honda CB1100EX-Yamaha XJR1300
Comparativa Honda CB1100EX-Yamaha XJR1300

Honda CB1100EX. Ficha técnica y precio

Yamaha XJR 1300. Ficha técnica y precio

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La imagen musculosa de las motos desnudas de finales de los 70 y los 80 vuelve a estar de moda gracias a varios fabricantes, entre los que destacan Honda y Yamaha. Las dos marcas tienen en su catálogo grandes naked de aires retro: la CB1100EX y la nueva XJR1300.

Precisamente la renovación de esta última ha hecho que las hayamos juntado, para ver dónde están las diferencias entre ellas y qué se siente sobre dos motos tan impactantes a la vista como a sus mandos. La estética en ellas es un punto clave del diseño, de ahí que hayan mantenido la refrigeración por aire. En una naked el no utilizar un entramado de tubos y un gran radiador de agua para la refrigeración permite conseguir una mayor limpieza de líneas en el diseño, como se puede comprobar con un vistazo a la figura de nuestras dos protagonistas.

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La Honda es una moto muy reciente, primero se presentó como prototipo y viendo la gran expectación se llevó a la producción y se trajo a Europa hace tres años. Su estética es un guiño a la CB750 Four de 1969, un estandarte de la marca y una clásica a estas alturas. En 2014 la marca decidió ir un poco más allá e introdujo esta versión EX, que refuerza su imagen gracias a las llantas de radios y a las dos salidas de escape, aunque hay más cambios en la carrocería y en el interior del motor.

En el caso de la Yamaha la XJR1300 se había remodelado en 2007 pero realmente es una moto que no ha cambiado desde que se empezó a producir, el motor derivó en su día de las FJ1100, así que este tetracilíndrico en línea refrigerado por aire lleva produciéndose en Iwata desde hace tres décadas. El modelo en sí data de 1995 y en 1999 aumentó su cilindrada hasta los actuales 1.300 cc, así que lleva 20 años en el mercado, un dato que la convierte en una verdadera superviviente.

Esta «macho bike» que ha llegado hasta nuestros días acaba de ser renovada para celebrar su aniversario. Sus cambios principales son estéticos y en cuanto a su ergonomía. Ahora que ya conocemos sus antecedentes vamos a ver cómo van nuestras protagonistas en los diferentes ambientes en los que se pueden utilizar.

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Primera impresión

Las dos naked retro tienen muchos puntos en común y también alguna diferencia, pero si nos centramos en los primeros encontramos sensaciones parecidas en la primera toma de contacto con ellas. Las dos son motos voluminosas y pesadas, algo que percibes cuando tienes que moverlas en parado. Hay que manejar un cuarto de tonelada en el caso de la Honda y algo menos, 240 kg, en el de la Yamaha, en ambos casos con el depósito lleno. Esta masa combinada con los manillares de buenas dimensiones y los depósitos alargados te hace sentir que estas sobre una moto poderosa, como un gran caballo de batalla, uno de acero...

En la CB1100EX adoptas una posición de conducción más relajada, con el asiento y los estribos un poco más bajos. Lo que percibes a sus mandos es el buen acabado de sus componentes y los cuidados detalles del diseño para mantener el estilo clásico. Su guardabarros, amortiguadores cromados y las llantas de radios te llevan a otra época. Tan solo puedes percibir que estamos en la era digital por el pequeño cuadro que hay entre los relojes analógicos, en él y como distinción de esta EX puedes ver el consumo medio, los litros consumidos y la marcha engranada.

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Durante la presentación internacional de la Yamaha Bolt paramos a comer en la tienda que tiene en Los Ángeles Deus Ex Machina y allí pudimos ver una preparación de la XJR1300 en la que se han basado para hacer esta última versión. Yamaha lleva unos años buscando en Japón, en Europa y en EE:UU fuentes de inspiración, que han acabado en la última hornada de modelos que ha puesto en el mercado. El rediseño a nivel estético es importante y ahora con el compacto colín y las placas porta números tiene un aspecto clásico pero con un toque picante de deportividad.

En cuanto a su ergonomía, el manillar está un poco más alejado y los estribos se ubican más arriba, de manera que difiere un poco de la Honda en cuanto a la posición que adopta el cuerpo, a pesar de su parecido a simple vista. Coincide con su compatriota y rival en la instrumentación, compuesta también por dos relojes analógicos con un pequeño cuadro digital entre ellos, pero hay menos información (solo cuentakilómetros: el total y los parciales).

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Comportamiento

Con este adjetivo podríamos definir cualquiera de los motores de nuestras protagonistas. Ya hemos explicado que el punto estético es una parte importante en estas motos y que por eso se mantiene la refrigeración por aire. El aleteado de los cilindros y la visibilidad de los colectores de escape evoca una época anterior. Los dos tienen configuraciones similares, cuatro cilindros en línea, refrigeración líquida como hemos dicho y doble árbol de levas en cabeza. Así que inicialmente son bastante parecidas, aunque la Yamaha tiene 111 cc más de cilindrada.

En ambos casos percibes su enorme finura desde que pulsas el botón de arranque. Los dos motores están bien equilibrados y su inyección está programada a la perfección. Además, por su cilindrada y características ofrecen mucho par desde algo más allá del ralentí. La dulzura del motor Honda en bajos es excepcional y parece casi un motor eléctrico. La caja de cambio tiene un desarrollo largo a pesar de contar en esta versión con seis relaciones, de hecho es igual que el de la XJR1300 que tiene solo cinco velocidades. Así que se puede utilizar perfectamente por debajo de 4.000 rpm con buenas dosis de par y suavidad.

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El cambio, al igual que le sucede a su rival, es un poco más duro que el de las motos de media cilindrada como es de esperar, aunque su funcionamiento es correcto. Si buscas las máximas prestaciones, al adelantar a otro vehículo en carretera por ejemplo, hace falta reducir debido a ese cambio abierto que hemos comentado. Las vibraciones de alta frecuencia aparecen cuando se rueda a medio régimen, si bien son muy bajas, de manera que es un motor muy agradable y tranquilo.

La XJR por su parte tiene un tacto más deportivo en general, aunque en este unidad en particular ayuda el escape Akrapovic que es un accesorio original. Tiene un sonido ronco y profundo, que ensalza su poderío. Pero el motor también tiene un comportamiento más deportivo, podríamos decir, que el de su rival. Y ese es un punto clave que diferencia el carácter de las dos motos. Lo bueno es que es igualmente suave y preciso en toda la gama. El tacto es refinado y las vibraciones son mínimas, incluso si lo comparamos con la Honda. Acelerando en medio régimen se nota que tiene más genio y empuja con ganas, además sube algo más de 1.000 rpm de régimen máximo. Esto hace que disfrutes más en conducción deportiva. A cambio sus consumos son ligeramente superiores a los de su rival.

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Dos estilos

Su aspecto es toda una declaración de intenciones y coincide con lo que luego nos encontramos rodando a sus mandos en carretera. La estética clásica de la CB1100EX se confirma cuando la llevas, dado que es una moto natural y equilibrada. El buen tacto de los mandos, el giro del manillar y la suavidad del motor hacen que te desplaces a sus mandos con facilidad. Incluso el peso se camufla con el neutral comportamiento del chasis. Los frenos tienen un tacto correcto pero si quieres potencia de verdad tienes que apretar un poco más fuerte y acompañarte del buen disco trasero.

A su favor está el ABS de serie, que evita los deslizamientos sobre suelo poco adherente o haces tope de horquilla. Las suspensiones han sido diseñadas en consonancia con el espíritu de la moto ya que se confían a una sencilla horquilla telescópica de 41 mm y a dos amortiguadores, con regulación de precarga de muelle en ambos casos. En los dos trenes se nota que les cuesta aguantar el peso de la moto y sus reacciones son rápidas, algo que se aprecia si frenas fuerte en la horquilla o si pasas por baches en los amortiguadores.

Ahora, si la carretera es relativamente lisa y de trazado normal, la EX se comporta muy bien, de hecho puedes ir mucho más rápido de lo que está en el concepto de este tipo de motos sin ningún problema. A través del flexible chasis sientes muy bien las reacciones de la moto y te transmite confianza suficiente para ir rápido o cómodo si aflojas el ritmo.

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La imagen de «muscle bike» que proyecta la nueva XJR1300 se ha plasmado también en su comportamiento con una horquilla invertida regulable a hora en tres vías. En el tren trasero se han variado los reglajes internos de los dos amortiguadores Öhlins, tan acertados estéticamente como en marcha. Este conjunto de suspensiones hacen que la XJR esté a un nivel correcto dinámicamente a pesar de que su chasis no es muy rígido. Comparada con su rival es más ligera y tiene una geometría de dirección más deportiva, de manera que resulta más ágil y efectiva en carreteras viradas.

Cuenta, como hemos dicho, con unos estribos algo elevados para una moto de sus características, de manera que no rozas con ellos en el suelo. Los frenos con las conocidas pinzas monobloque de cuatro pistones y anclaje convencional tienen un rendimiento bueno. La única pega es que no está disponible con ABS, ni siquiera como opción, y eso en nuestros días es algo poco habitual. Lo que queda claro es que las dos son capaces de hacerte pasar un buen rato en un puerto de montaña a pesar de ser unas motos relativamente tranquilas y obviamente son muy adecuadas para disfrutar de una conducción más tranquila, con ciertas capacidades ruteras. La diferencia está en el enfoque que le ha dado cada marca a su montura.

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Conclusión

Diseño y prestaciones se unen en estos dos modelos, que traen el estilo clásico en el segmento naked a nuestros días. La XJR1300 se ha renovado, pero lo más destacable es que ha sido capaz de mantener su esencia durante dos décadas. Se caracteriza por tener un carácter más deportivo, dentro de esta categoría, tanto por el tacto del motor, como por el de las suspensiones. Su aceleración te sorprende y los 97 CV reales le cunden mucho.Además, tiene un precio muy competitivo que no llega a los 11.000 euros.

La CB1100EX tiene un enfoque más clásico de diseño y tranquilo en cuanto a comportamiento. El motor es menos potente y tiene una entrega muy lineal, menos excitante que la de su rival pero perfecta para los que quieran disfrutar de una conducción suave. Es más cara, pero ofrece ABS de serie y unos acabados muy conseguidos en su carrocería.

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