Ducati Hypermotard 796

La supermotard más versatil de Ducati. A medio camino entre la deportiva tradicional y la supermotard apareció la Hypermotard 1100 hace unos años. De ese concepto único salido de la cadena de montaje de Borgo Panigale deriva ahora la versión 796, una moto versátil hasta decir basta que aúna lo mejor de varios mundos.
Oscar Pena. / Fotos: Milagro -
Ducati Hypermotard 796
Ducati Hypermotard 796

La nueva Ducati Hypermotard 796 que acabamos de ver y probar intensamente en los alrededores de la ciudad italiana de Bolonia no va a pasar inadvertida por muchos motivos. Primero porque es una Ducati, y como marca de prestigio y pasional que es, contará con fervientes admiradores. Segundo porque estrena una nueva cilindrada dentro de la firma, 803 cc, aunque su denominación numérica sea 7-9-6. Y tercero y lo más importante quizá, porque permite el acceso a toda una Hypermotard a un abanico de usuarios muy amplio, pues Ducati presenta con esta supermotard la moto más fácil de conducir y más versátil de las que ha fabricado hasta la fecha.

Polifacética
Por fuera se parece como dos gotas de agua a la Hypermotard 1100 ya existente. Pero en la práctica la nueva 796, con algo menos de cilindrada, 12 kg y 15 CV menos, pasa de ser un «aparato» que hay que domar y a cuyo comportamiento tan particular hay que acostumbrarse, a una moto extremadamente fácil y dócil. En realidad parece otra moto… Al menos ésas son las sensaciones que nos trajimos a España tras una ruta que comprendía algo de ciudad y mucha carretera de montaña.

En marcha y en parado es muy manejable, y gracias a su asiento 20 mm más bajo (825 mm) y al buen radio de giro de su manillar, te encuentras como pez en el agua en ambientes urbanos y extra urbanos. Si a esto le sumamos la suavidad de sus mandos, con el embrague hidráulico más blandito y dosificable de los que nunca se han visto en una Ducati, y su equilibrada ergonomía con manillar alto y ancho y estribos bajos, nos topamos con una moto excepcionalmente adaptada al día a día, y un excelente primer peldaño para acceder a la marca o incluso para conductores sin mucha experiencia.

A estos buenos argumentos, se suman otros que contribuyen a ampliar su radio de acción mucho más allá de las grandes urbes: el comprometido reglaje de sus suspensiones y la capacidad de absorción de las mismas, la equilibrada rigidez de su bastidor tubular, la ausencia de vibraciones incluso a ritmo elevado, el buen tacto y lo dosificables que son sus frenos, el mullido acertado de su asiento, blandito pero firme, el ultraligero y sofisticado cuadro de instrumentos con toma de datos por USB como no podía ser menos, etc. Factores éstos que la convierten en una moto noble a la par que muy manejable, y eficaz en conducción deportiva, al tiempo que no renuncia a una agradable sensación de confort general.

En el lado menos práctico de la balanza, la Hypermotard 796 mantiene los espejos retrovisores plegables en las puntas de un manillar bien protegido por unos paramanos rígidos en los que se integran los intermitentes compuestos por leds. Sin embargo, los citados espejos, a pesar de gozar del favor de los propietarios según las marca, no son nada eficaces ni por ubicación no por la visión real que ofrecen. De hecho, a poco que te despistes tocas con ellos a cualquier otro vehículo en ciudad. Por suerte, Ducati dispone de un accesorio para ubicarlos en una posición más tradicional y que ofrece mejor visibilidad.

«Hyper» divertida
Lo bueno de la nueva Hypermotard 796 es que puedes disfrutar del placer de su conducción simplemente al ir a trabajar cada mañana. Su agilidad de movimientos y nobleza incluso sobre firme en dudoso estado agudizan tus reflejos y facilita la conducción alegre en cualquier circunstancia. Y mucho mejor si la disfrutas en carreteras de montaña de media y baja velocidad. Ahí es donde mejor se desenvuelve y donde puedes extraer de ella todo su potencial. Gracias a su manillar ancho y su contenido peso la llevas de un lado a otro con rapidez, apoyándote en los virajes sobre una rueda delantera que apunta con precisión al vértice de la curva y que pisa con total seguridad. La estabilidad es excelente tanto en zonas rápidas como en virajes muy cerrados gracias a un nuevo bastidor realmente equilibrado, y llegamos a encontrar los estribos excesivamente bajos porque rozan antes de lo que te gustaría. El tacto y mordiente de los frenos Brembo es también muy bueno, proporcionando una gran seguridad y además careciendo del más mínimo signo de fatiga tras un buen número de kilómetros de curvas enlazadas. Por su parte, la pinza de freno trasera podría ser algo más sensible cuando la accionamos con el pie derecho.

Lo que si se echa de menos es una horquilla regulable. Muy progresiva en el trabajo de sus hidráulicos, nos gustaría algo más de dureza en conducción deportiva, aunque con ello se sacrificase algo el confort de marcha. Detrás la posiblidad de endurecer el amortiguador juega a tu favor si circulas a dúo o si te gusta exprimirla en carretera, pues tiene cierta tendencia a salir abierta de las curvas más cerradas si aceleras con prontitud y contundencia. Algo que con unas vueltas de precarga de muelle se soluciona rápidamente.

Por el carácter y ergonomía de la Hypermotard 796, ciudad y carretera son sus ambientes predilectos. Obviamente las autopistas y los largos desplazamientos son menos recomendables por su escasa, por no decir nula, protección aerodinámica. No obstante, incidimos de nuevo en el confort de su asiento y ausencia de vibraciones. Amén de una escasa rumorosidad mecánica y, en teoría y a la vista de las cifras de consumo declaradas por el fabricante, buena autonomía a pesar de los 12,5 litros que alberga su depósito de combustible.

7-9-6
Como hemos dicho, esta numeración no hace referencia a la cilindrada real del nuevo motor de la pequeña de la saga Hypermotard, que en realidad es de 803 cc. Podrían haber montado el bicilíndrico de la Monster 696 (como en su día ocurriera con la Multistrada 1100 y 620), pero lo técnicos de Borgo Panigale han querido darle otro enfoque al carácter del nuevo modelo. Así, mantienen la potencia de la pequeña Monster, pero la banda de utilización es mayor, y la respuesta desplegada a medio y bajo régimen de giro es claramente más agradable. Tanto es así, que al principio tienes un poco la sensación de que no corre, cuando en realidad lo hace pero con la dulzura que te proporciona un propulsor realmente elástico. La tracción se transmite al asfalto a través de un precioso basculante monobrazo, mientras que la respuesta a cualquier insinuación sobre el acelerador es rápida y precisa. Mejor que en la 696.

También es mejor el tacto del embrague, y aunque su maneta tiene un recorrido bastante corto, como ocurre en aquélla, al accionarla es claramente más eficaz. Esto se aprecia en las salidas desde parado, no en marcha, donde su comportamiento es exquisito y el funcionamiento del sistema antibloqueo en fuertes reducciones ejemplar.

Todos los públicos
Con la Hypermotard 796 Ducati abre las puertas de su universo a través de un modelo muy atractivo visualmente, versátil, manejable, divertido, cómodo y con un motor realmente agradable. Sin duda un lanzamiento en todo el centro de la diana que llamará mucho la atención. Estará disponible a partir de la segunda quincena de noviembre y su precio será de 8.995 € en sus tres decoraciones, roja, blanco-negro y negro.

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