Kawasaki ER-6F. Prueba a fondo

La nueva Kawasaki ER-6F adquiere un tacto realmente agradable y confortable. Mantiene las cualidades de siempre, pero se dulcifica, al tiempo que se hace todavía más accesible al reducirse sensiblemente su altura de asiento y la estrechez del mismo.

Óscar Pena / Fotos: Juan Sanz -
Kawasaki ER-6F. Prueba a fondo
Kawasaki ER-6F. Prueba a fondo

Pasito a pasito, Kawasaki va aplicando sutiles pero certeros, cambios en su ER-6F. En esta última revisión los ajustes van más allá de lo que se puede apreciar a simple vista, y mejoran sensiblemente el comportamiento de una moto ya de por sí muy agradable y completa.

Además, se hace más accesible para un mayor número de usuarios. Su rediseñada parte central, a través de un chasis más estrecho a la altura del asiento (que también lo es), y las nuevas formas de su depósito de combustible (20 mm más alto), suponen un aumento considerable en accesibilidad al puesto de conducción y, sobre todo, manejabilidad en movimientos en parado y a baja velocidad.

No es que no lo fuera antes para la inmensa mayoría, pero pensando especialmente en el público femenino, Kawasaki ha trabajado intensamente, ofreciendo una moto más bajita, y, como consecuencia, una con la que llegar al suelo perfectamente. Gracias a ello, la ER-6F se postula como una excelente sport-turismo de iniciación, más aún si pensamos que la hay disponible, lógicamente, en versión limitada de potencia a 35 KW para el carné A2.

El lado «negativo» de estas variaciones afecta a la posición de las piernas sobre los estribos, bastante flexionadas, sobre todo si eres de talla grande. O la necesidad de cierta adaptación a, precisamente, esa estrechez a la altura del depósito. El resto es realmente intachable.

Sobre el manillar descargas el peso justo, y el robusto carenado (toda la moto en sí tiene este aspecto) ofrece una buena protección aerodinámica sin perjuicio de la imagen, que gana en apariencia deportiva con los nuevos faros, las grandes aperturas laterales que ayudan a disipar el calor, o los intermitentes integrados. De hecho, sus formas nos recuerdan a la Z1000SX, aunque a una escala algo menor.

Además, la ER-6F incorpora como novedad la posibilidad de regular la altura de la pantalla, de aspecto bastante agresivo igualmente, en tres posiciones, para adaptarla lo mejor posible a tus necesidades. Hay 60 mm de diferencia entre la posición más alta y la más baja, así que casi tienes garantizada una notable protección. Eso sí, su regulación es algo espartana al necesitar herramientas y unos minutos para manipularla. Es una moto de tipo económico, y en detalles como éste, o el de sus sencillos aunque eficaces componentes (horquillas y frenos convencionales, chasis fabricado en acero, etc...), es donde se nota.

Así las cosas, la ER-6F es una moto muy útil en la ciudad, donde lo hace todo bien y cuyo único pequeño inconveniente es la anchura de los espejos retrovisores, que están precisamente a la misma altura que los de los coches. Un mínimo detalle frente a su agilidad, manejabilidad, excelente radio de giro, y suavidad de marcha.

Además, hay que pensar que no es una moto meramente urbana, que para eso está más dirigida su hermana desnuda, la ER-6N. La «F» inscrita en su amplio carenado le confiere una polivalencia desconocida a aquella, y te anima a escaparte del ruidoso tráfico en busca de sensación de libertad.

Ya en los primeros metros se aprecia el muy agradable tacto general, y la ER-6F te hace sentir como caminar descalzo sobre el terciopelo. Su suavidad es producto de varios factores, que van desde el correcto mullido y tacto de su asiento, al preciso y eficiente propulsor bicilíndrico en línea de 649 cc y refrigeración líquida rodando a bajas revoluciones.

Soltar embrague y comenzar a avanzar muy despacio es una operación sumamente sencilla, y gracias al trabajo en la inyección y el nuevo escape (centrado más en medio de la moto y sobre el que se ha trabajado para mejorar el par a bajo y medio régimen), ni se aprecian tirones ni brusquedades. Casi ni se notan las típicas palpitaciones de los motores de dos cilindros.

Al tiempo, puedes observar en su remodelado cuadro de instrumentos cómo se enciende y apaga el novedoso testigo de «conducción eficiente» (instalado en otros modelos nuevos de la firma), con el que Kawasaki te orienta en la conducción más respetuosa con el medio ambiente, y con tu bolsillo, al suponer un menor gasto de combustible.

También incorpora precisamente información acerca del consumo de combustible instantáneo y medio, y la autonomía restante. Información que se suma toda ella a la habitual del indicador de nivel de carburante, velocímetro, odómetro, reloj horario, etc. Por cierto, que en la media de nuestra prueba el consumo de la ER-6F ha sido de 5,8 litros a los 100 km, y de 4,2 a 120 km/h mantenidos durante 100 km. Realmente ajustado.

Finalmente, los «silentblocks» a través de los cuales se ancla el motor al chasis tubular de acero, o las gomas de los estribos del conductor y pasajero, también revierten en la elevada sensación de confort. Y de hecho, apenas a ningún régimen de giro del motor llegan a los ocupantes vibraciones significativas, con lo que se convierte en una gran compañera de viaje.

 

La nueva Kawasaki ER-6F es muy equilibrada en una conducción más o menos deportiva. Ya lo era la anterior, y en este sentido las diferencias entre versiones no son significativas. Al chasis tubular de acero se suma un nuevo basculante con la misma configuración, y una suspensión trasera con algo más de recorrido (ésta se sigue caracterizando por su amortiguador localizado en posición lateral y regulación en precarga de muelle).

La horquilla, por su parte, carece de posibilidades de regulación, y tanto ésta como el propio amortiguador, tienen un tarado bastante firme. Sin duda, esto es un punto a favor, y te permite rodar con alegría aprovechando las bondades de su bastidor.

Igualmente, puedes circular tan rápido como quieras por autovía, y la ER-6F en ningún momento va a dar muestras de fatiga ni te va a obsequiar con reacciones extrañas o poco predecibles. Algo que acentúa sus buenas maneras pensando en su faceta turística. No obstante, cuando fuerzas el ritmo salen a relucir sus límites, lógicos por otro lado, producto de su sencillez y austeridad de componentes.

Sobre asfalto muy irregular o baches, se aprecia algo seca, y los frenos, si bien son suficientemente potentes y dosificables, no ofrecen el tacto más progresivo que te puedas encontrar en este tipo de monturas. Sea como fuere, en conjunto, la ER-6F tiene un comportamiento notable y no defrauda a quienes busquen en ella, además de una moto práctica, una que ofrezca ciertas dosis de emoción.

Respecto al propulsor, ofrece, como hemos visto, suavidad cuando se rueda tranquilo, pero también tiene su chispa cuando roscas sin contemplaciones el puño del gas. Sube de vueltas con alegría desde medio régimen, y tiene una intensa estirada final cuando se acerca a las 11.000 rpm. En general, se percibe algo más agradable en sus reacciones que la versión anterior, aunque de igual modo que ocurre con la parte ciclo, y en este caso comparando curvas de potencia, entre la nueva y la vieja apenas se aprecian cambios significativos.

Con todo, la renovada ER-6F es realmente agradable en casi cualquier circunstancia que te encuentres en tu día a día, y desde luego te da juego para utilizarla los fines de semana como vehículo lúdico, gracias a las posibilidades que ofrece su carenado.

Por carácter, presencia, comportamiento y prestaciones, no será ella quien no te congratule. Y además con un precio contenido como el suyo, y disponible con un práctico y efectivo ABS, desde luego apetece ir al concesionario a reservar una para disfrutar de la carretera este verano.

Sin grandes cambios, la Kawasaki ER-6F, sobre todo, lo que hace es refinar su comportamiento con respecto a la versión anterior. El tacto del bicilíndrico es más agradable, más progresivo, no transmite apenas vibraciones, gasta todavía algo menos, y todo ello sin disminuir un ápice ni sus prestaciones, ni el buen comportamiento general. Con el nuevo asiento y estrecho chasis es muy accesible, aunque quizá sea demasiado dependiendo de gusto.

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