Kawasaki Z800. Prueba.

Más potencia y un comportamiento muy refinado sitúan a esta Kawasaki de alta cilindrada entre las mejores naked de clase media. Sin duda supone un paso al frente con respecto a su predecesora, la Z750.

Óscar Pena. Fotos: Juan Sanz -
Kawasaki Z800. Prueba.
Kawasaki Z800. Prueba.

Tras rodar intensamente por los alrededores de Madrid estos días a los mandos de la Kawasaki Z800, dos cosas me han quedado meridianamente claras. Por un lado, la nueva streetfighter de Akashi aporta mucho más que un mero aumento de cilindrada, en comparación con su predecesora, la Z750. Además, con las gélidas temperaturas actuales en las capital de España, rodar a los mandos de una naked total es garantía de pasar bastante frío, por mucho que te abrigues. Es el precio del músculo y las sensaciones que aporta la categoría.

A pesar de que la Z750 ha sido una de las motos más vendidas en España durante unos cuantos años, he de reconocer que nunca he sido un gran fan de la misma, pues me parecía excesivamente pesada y con una parte ciclo poco comprometida cuando acelerabas el ritmo. Esta impresión mejoró bastante con la aparición de la Z750R, que la superaba claramente en conducción deportiva. Y ahora,  gracias a esta nueva Z800, la naked de media-alta cilindrada de la marca cobra una nueva dimensión. Sigue siendo pesada, incluso algo más que su antecesora, pero desde luego ofrece un excelente compromiso, ya sea rodando en ciudad o en carretera. Así, destaca por la suavidad y el gruñido de su nuevo motor, que ofrece un tacto fantástico y una respuesta realmente  dulce. Si eres de los que gusta levantar la rueda delantera con suavidad y control en aceleraciones, esta moto ha sido fabricada para ti. Las mejoras van más allá de un simple aumento de cilindrada del cuatro cilindros en línea (de 748 cc a 806 cc), a través del aumento del diámetro de los pistones. Éstos son más ligeros y bajos, la relación de compresión es superior, y la inyección tiene toberas de mayor diámetro.

Todo ello, unido a una transmisión final más corta al utilizar una corona dos dientes mayor, y a otras pequeñas mejoras, hacen que el motor se sienta elástico y poderoso en prácticamente cualquier régimen. No has de preocuparte lo más mínimo en qué marcha circulas, y dispone de una aceleración instantánea y un tacto del gas perfecto. Todo ello, unido a su bajísimo, por no decir inexistente, índice de vibraciones, o el agradable tacto de su caja de cambios de seis velocidades, lo hacen realmente equilibrado. Además, la Z800 tiene un empuje final superior al de la Z750, y aunque no llega a «golpearte» el estómago de la impresión al acelerar al máximo, como sí hace la Z1000, ofrece más que suficiente para divertirte en carretera. Es con 100 CV verificados ligeramente más potente que la mencionada Z750, y sobre todo tiene mucho más par, hasta 5 Nm. En su contra, por poner algún pero, comentar que al tener un desarrollo corto, por un lado la velocidad máxima se resiente un poco (por los pelos alcanza 220 km/h), y sobre todo circula en cualquier marcha a mayor régimen, con lo que el consumo de combustible es algo superior. Sea como fuere, en nuestra prueba ha gastado 6,7 l a los 100 km de media, nada excesivo.

Las grandes cualidades del propulsor vienen acompañadas de una mejorada parte ciclo, que si bien se rige bajo parámetros austeros (predominio del acero y componentes sencillos), desde luego lo complementa perfectamente, aportando una gran calidad de rodadura. Las nuevas suspensiones KYB (Kayaba), ofrecen un comportamiento muy equilibrado. Regulables en precarga y extensión en ambos trenes, puedes encontrar el compromiso ideal en casi cualquier circunstancia, y en su configuración de serie y rodando a un ritmo normal, ofrecen suavidad y un gran compromiso, permitiéndote disfrutar de las alegrías del motor con seguridad y precisión. Sin duda, son de las mejores de la categoría, y la firmeza y progresividad ofrecida por la horquilla supera a bote pronto y de memoria, a la de rivales directas como la FZ8 de Yamaha o la GSX750 de Suzuki. También es cierto que hay modelos con más empuje y carácter, como la Triumph Street Triple o MV Agusta Brutale 800, pero no alcanzan el nivel de refinamiento de esta Z800, que por cierto llega al tiempo de la conmemoración del 40 aniversario de la saga Z de Kawasaki. Sin duda se plantea una batalla intensa en esta disputada categoría.

En otro orden de cosas, a sus mandos es una moto muy confortable, a pesar de la consabida ausencia de protección aerodinámica, con una posición de conducción muy agradable y un mullido de asiento correcto. El del conductor además tiene buena adherencia, pero el del pasajero desliza, por lo que el ocupante está constantemente chocando con el primero. Por su parte, los Dunlop D214 que calza de origen se calientan pronto y ofrecen un buen «grip», dentro de las características de este tipo de neumático, que busca un buen compromiso entre adherencia y duración. Mientras, el equipo de frenos cumple con nota, aunque nos habría gustado que la marca nos deleitase con unas pinzas o bomba radiales. Los discos, eso sí, son de mayor diámetro que en la Z750, pasando de 300 a 310 mm, y el ABS está disponible como opción.

El peso de la Z800 (229,6 kg por los 226 de la Z750 o los 223,5 de la Z750 R, con todos los llenos), es un hándicap cuando pretendes moverla en parado, más aún pensando que el giro de la dirección es algo justo. Esto se podría haber mejorado con respecto a la Z750.
En cuanto sueltas su embrague que es todo suavidad y comienza a rodar es una delicia, y se desenvuelve entre el tráfico con una soltura perfecta. En carretera es noble, aunque no tan ágil como otras rivales, y requiere su tiempo entre las transiciones. Así las cosas, si llevas un piloto en tu interior esta Z800 no creo que sea tu moto ideal, pero si lo que buscas es una naked media para divertirte en carretera, sin duda habrás acertado con ella.

Así las cosas, y resumiendo un poco acerca de esta nueva Z800, lo agradable y equilibrada que es se acentúa, más si cabe y como hemos comentado al principio de esta prueba, cuando viene a mi mente el recuerdo del comportamiento dinámico de la anterior Z750. No así el de la última Z750R, un ejercicio de mejora evidente con respecto a aquella, pero también más cara. Y no en vano, la superventas de la época fue la versión convencional, no la R. Esta nueva Z800 es una moto fácil, muy agradable, segura y equilibrada, con un motor muy elástico capaz de ofrecerte confort y excitación, una combinación no tan fácil de conseguir.

La tienes, además, disponible en una versión de 98 CV, para poder ser limitada a 35 kW según las exigencias del carné A2. Eso sí, tiene algunas diferencias técnicas y un precio más contenido. No es de extrañar, por tanto, que en su primer mes en el mercado, el de diciembre de 2012, haya sido la moto más vendida en España (41 unidades matriculadas), reverdeciendo la gloria del pasado, y dando un guiño a Kawasaki de cara al futuro.

Con la Z800 Kawasaki propone una moto realmente equilibrada y accesible, que carece de las fisuras de antaño. Una estética muy llamativa al estilo streetfighter no oculta una moto práctica y sencilla. Es capaz de dar mucho exigiendo muy poco gracias a una posición a los mandos muy agradable, un motor elástico y suave y una parte ciclo realmente eficaz.

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