Triumph Bonneville T214. Prueba

Triumph presenta la Bonneville T214 con una nueva decoración y en serie limitada, conmemorando el aniversario del récord de velocidad de Lago Salado.
Sergio Romero. Fotos: Juan Sanz -
Triumph Bonneville T214. Prueba
Triumph Bonneville T214. Prueba
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Bonneville T214. Unidad 818. Eso es lo que puedes ver en la chapa que hay en la tija de esta Triumph y que la distingue por ser una serie limitada de 1.000 unidades. Siempre que te pongas a sus mandos verás la leyenda y recordarás que hay una historia detrás de ella y de la decoración que viste la moto inglesa.

En 1956, en un periodo en el que Triumph batía récords de velocidad en el Lago Salado de Bonneville, el piloto tejano Johnny Allen conseguía una marca muy especial. A lomos de su streamliner Cee-Gar, con motorización Triumph, en 1956 estableció el primero de muchos récords de velocidad, al alcanzar en dos tandas una velocidad media de 345,06 km/h (214,4 mph) en los Salt Falts de Bonneville. Es obvio de donde viene el nombre del modelo...

El vehículo, el mencionado Texas Cee-Gar, es una moto-cohete con un aerodinámico carenado y propulsada por un motor Triumph Thunderbird 650 alimentado con metanol, que construyeron el aviador J.H. «Stormy» Mangham y Jack Wilson. De él ha heredado la decoración con pintura Caspian Blue y Pure White aplicada a mano, y con detalles que recuerdan al Texas Cee-Gar, como la banda ajedrezada o la estrella de la aleta delantera. Se ha demostrado que últimamente las motos retro o con diseños especiales han calado en los usuarios modernos, que buscan diferenciarse con sus gadgets y por supuesto con sus vehículos.

La marca de Hinckley ha querido darle un toque diferente a su Bonneville, con una serie ediciones especiales, la Newchurch, la Spirit y esta T214. Cada una tiene su esencia y una historia detrás, y es que no hay que olvidar la larga tradición de Triumph y la velocidad, de hecho la marca de Hinckley ha tenido el honor de contar con la moto más rápida del planeta desde 1955 hasta 1970.

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Edición especial

Toda la historia del récord de velocidad se queda en eso, en una historia, ya que esta moto es a fin de cuentas una Bonneville T100 Black con la mencionada decoración conmemorativa. Se diferencia también por la aleta trasera recortada, las llantas, el manillar y los muelles posteriores de color negro, además de las costuras del asiento en rojo y el faro más pequeño.

Estéticamente tiene pegada y un aire diferente a lo que estamos acostumbrados a ver dentro de las retro. Lo que sí está dentro de los cánones de esta categoría es la posición de conducción, igual que la de otras Bonneville, en la que te encuentras con el tronco erguido, los estribos adelantados y cómodo en general.

Las manetas son regulables, de manera que puedes ajustarlas a tu gusto. En su sencillez está su atractivo, ya que ofrece un equipamiento sencillo pero tiene ese aire auténtico de este tipo de monturas. Es una moto suave de tacto, empezando por el bicilíndrico en línea de 865 cc, que tan conseguido funcionamiento ofrece y que, como hemos comentado, comparte con el resto de la gama Bonneville. Su calado del cigüeñal, a 360º, hace que apenas genere vibraciones, tan solo tiene un pulso que te hace sentir que está ahí.

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Pero tiene más virtudes, ya que desde poco más allá de 1.000 rpm entrega par de una manera constante y progresiva. Eso la convierte en una moto muy fácil de utilizar y como su tacto es bueno en bajos y medios, le sacas más partido del que imaginas a su cambio de cinco relaciones. De hecho es dónde el motor te pide utilizarlo, por entrega y suavidad. Si lo subes de vueltas puedes llegar a las 8.000 rpm, donde rinde 66 CV reales, prácticamente lo declarado. Otro punto interesante de esta mecánica es el bajo consumo, que suele rondar los cinco litros en condiciones normales.

La parte ciclo también está marcada por los cánones de la categoría y se mantiene inalterada con respecto a la Bonneville de la que deriva. Las suspensiones cumplen, aunque los amortiguadores traseros son un poco secos en baches sobre los que pasemos con velocidad. Los frenos también hacen su función sin excesos y se echa de menos el ABS. Dinámicamente es una moto noble, estable y aunque de cierto peso una vez metida en curva tiende a cerrarla con facilidad. Su manejo en general es sencillo, ya que el asiento está cerca del suelo y se trata de una moto fácil. Esta en particular combina el estilo con la exclusividad, algo que recordarás siempre que te subas en ella.

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Conclusión

Esta T214 es a efectos prácticos una Bonneville como las otras, con todo lo positivo que eso supone, ya que se trata de una moto muy querida entre los aficionados a lo retro y que ha sabido captar la esencia de la propia marca británica. Pero además tiene una historia detrás muy curiosa, que trata sobre los récords de velocidad y que le da un toque de exclusividad, al pertenecer a una serie limitada de 1.000 unidades. El precio no se incrementa demasiado con respecto al versión normal, 500 euros, aunque los cambios sean solo estéticos. Triumph esta temporada ha apostado por las versiones especiales, así que habrá que seguirlas muy de cerca.

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