Comparativa Harley-Davidson CVO

Comparamos dos motos exclusivas del catálogo Harley la H-D FLHXSE2 CVO Street Glide y la H-D FLSTSE2 Softail Convertible

Andrés G. Dorado Fotos: Juan Sanz Colabora: Víctor Gancedo -
Comparativa Harley-Davidson CVO
Comparativa Harley-Davidson CVO

Las antes llamadas Sceamin´ Eagle, denominación que ahora se ha quedado para la preparación de los motores-, rebautizadas como CVO (Custom Vehicle Operations) son las motos más exclusivas del catálogo de Harley-Davidson.

En primer lugar porque no están producidas en serie, sino a mano, tienen un equipamiento y un propulsor especiales, y una estética en la que se ha cuidado hasta el más mínimo detalle. En ocasiones sirven para introducir nuevas tecnologías y componentes antes de ofrecerlos como accesorios individuales.

Juegan en una liga aparte, poco accesible al común de los mortales al manejarse precios elevados, la exclusividad se paga, pero soñar es gratis. No se trata de un enfrentamiento cuerpo a cuerpo, hemos juntado a la Softail Convertible y a la Street Glide en una misma prueba porque ambas tienen el mismo enfoque turístico, aunque a la familia Touring propiamente dicha solo pertenece la segunda.

Entre el nutrido equipamiento que llevan de serie estas CVO destacan los equipos de audio, sobre todo el de la Street Glide.

Éste incorpora seis altavoces -cuatro tras el frontal y dos en la parte inferior del carenado- y un equipo firmado por Harman Kardon con un amplifi cador de 100 W por canal, que puede funcionar con un iPod nano que trae de serie o con un cualquier dispositivo de almacenamiento (iPhone, MP3, etc.); la base conectora y el soporte están en la maleta derecha. La calidad del sonido es excelente y además no es necesario subir demasiado el volumen.

Vayas a la velocidad que vayas, el enorme frontal hace que estés como dentro de una burbuja, aunque como veremos más adelante las turbulencias son evidentes a partir de cierta velocidad. En la Softail Convertible el equipo es algo más modesto, cuenta con dos altavoces de 89 mm y un amplifi cador de dos vías y 20 W por canal, cuenta con un habitáculo con la base para colocar el iPod o lo que queramos conectar con una tapa para protegerlo.

La calidad del sonido es menor, pero cumple con su función y además hace las veces de manos libres para escuchar las llamadas telefónicas sin necesidad del pinganillo.

Como te decía, estas dos CVO están muy enfocadas al turismo y los largos desplazamientos, ambas equipan maletas, un amplio asiento, la postura es adecuada y buena protección al viento de parabrisas y carenado.

La Softail aporta una ventaja extra y es que ciertos componentes como el carenado, las maletas, el asiento trasero y el arco del respaldo son de montaje y desmontaje rápido, con lo que se puede pasar de Touring a Cruiser en pocos minutos, algo similar a lo que ocurre en la nueva Dyna Switchback.

La postura de conducción es cómoda y apta para devorar kilómetros sin fatiga, reitero el acertado diseño de ambos asientos. En este aspecto, es la Street Glide la vencedora en cuanto a comodidad, la postura es más natural y además no roza enseguida al tumbar en las curvas. La protección al viento es total pero falla el que a partir de 120 km/h se producen muchas turbulencias en la zona del casco, un aviso natural de que estás sobrepasando el límite de velocidad.

En la Softail la sensación que da es que el cuerpo tiende a encorvarse cuando llevas un rato en marcha, aunque esto depende también mucho de cada conductor. El manillar «mini-ape» de 38 mm es de nueva factura y hace que los brazos formen prácticamente un ángulo recto respecto al cuerpo. El parabrisas, aunque pequeño, sí deja notar su presencia a una cierta velocidad sin la aparición de ninguna turbulencia aunque dejando los hombros algo desprotegidos. A diferencia de la Street Glide, la Softail toca enseguida al inclinar en curva al ser más baja.

Todas las CVO montan el motor Screamin’ Eagle Twin Cam 110, es el de mayor cilindrada (1.800 cc) fabricado por Harley y solo es para esta exclusiva familia.

La base en ambos modelos es la misma, pero se diferencian en que la Softail Convertible equipa el motor 110B, igual que el 110 pero al se ha añadido un eje de balance, de ahí que se prescinda de los silentblocks con los que se ancla el motor al chasis.

Difieren también en cuanto a potencia y par motor, según nuestro banco de potencia, la Street Glide es superior en todos los registros, también en ciertos acabados como la tonalidad de las culatas. En marcha, el motor de la Street Glide se siente más redondo y lleno, el tacto es más fino, provoca menos vibraciones -a pesar de no tener eje de equilibrado- y la aceleración es más inmediata (tiene 13 CV más) pudiendo salir airosa desde cualquier régimen.

Lo del sonido ya es un aspecto que va en función de los gustos de cada cual, personalmente me gusta más el de la Glide. En la Softail el tacto es más tosco y rudo, las vibraciones son más perceptibles y el sonido completamente diferente. Por otro lado el cambio es más preciso, sobre todo al buscar el punto muerto.

Las dos poseen control electrónico de velocidad de crucero y una larga sexta marcha tipo «overdrive» en la que el motor va muy bajo de vueltas para reducir el consumo en largos trayectos. Curiosamente ha sido la marcha en la que corta antes el encendido.

Estos «objetos de deseo» vienen con un tratamiento de pintura especial en varias capas y colores, con unos cuidados grafismos y decoraciones exclusivas.

El diseño de las llantas cromadas es otro aspecto a destacar, la llanta delantera de la Street Glide tiene 19 pulgadas y 7 brazos, es la de mayor diámetro jamás montada en una Touring. El ABS viene de serie en las dos. Tras varios días de uso sigues encontrando pequeños detalles que te sorprenden.

Y hablando de sorpresas, su manejabilidad en marcha es bastante buena teniendo en cuenta su tamaño y su peso; si hablamos de maniobrabilidad en parado, la cosa cambia, sobre todo en la Street Glide, la más grande y pesada (ronda los 400 kilos).

Para hacerte con una tendrás que romper varios cerditos ya que sus precios superan los 30.000 euros, nadie ha dicho que ser un VIP sea barato, igual entras gratis en los sitios de moda, pero la moto, la pagas.

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