KTM GS 250 1981

En 1981 desembarcaba en España KTM, en un momento dorado de su historia con varios títulos mundiales y europeos en cross y enduro.
Joan Carles Orengo -
KTM GS 250 1981
KTM GS 250 1981

Citar el nombre de KTM en la actualidad es hablar sin duda alguna de una máxima potencia mundial en «off road», una marca que ha sabido encontrar el difícil equilibrio entre  la seriedad necesaria en cualquier planteamiento empresarial, con la capacidad de innovación y la pasión por el deporte, un combinado que en dosis equivocadas ha supuesto la desaparición del mercado de muchas marcas legendarias que parecían indestructibles.

Y es que,  aunque a muchos de los que ahora rondáis la treintena os pueda costar creerlo, esto mismo le sucedió a la marca naranja a principios de los 90, cuando se declaró en quiebra, tras haber pasado una etapa muy convulsa y que de no haber mediado el esfuerzo de algunos de sus importadores más importantes, entre ellos, el español Marsimoto, que aportaron el capital necesario para evitar su cierre definitivo, hoy en día tan solo se hablaría de KTM en las secciones de motos clásicas, como ésta que nos ocupa.

Los orígenes de la marca hay que buscarlos en el año 1934, cuando el austriaco Hans Trunkenpolz abre en la localidad de Mattighofen una empresa de metalurgia que pronto ampliaría su actividad a la venta de automóviles y motocicletas con el nombre de Kraftfahrzeug (vehículos) Trunkenpolz Mattighofen. La actividad fue en aumento hasta que en 1954 empezó a fabricar sus propias motocicletas gracias a la entrada de un socio inversor, Ernst Kronreif, con lo que la compañía pasaría a denominarse Kronreif Trunkenploz Mattighofen formando con sus siglas el nombre de la marca, tal como lo conocemos hoy en día.

Si bien los primeros modelos de KTM fueron de asfalto y el primer año la firma ya se proclamó Campeona de Austria de 125 c.c., dos años más tarde KTM participaba en los Seis Días de Enduro, logrando con Egon Donauer la primera medalla de oro de la especialidad para una marca que es actualmente sinónimo del enduro en todo el mundo.

Con Marsimoto

Como ya hemos citado en el comienzo de este artículo, la llegada oficial de KTM a nuestro país no se produce hasta el año 1981, de la mano del ex piloto de OSSA Ton Marsinyac y su empresa Marsimoto, con una selección de modelos de motocross y enduro entre los que destacaba esta GS 250, un clásico ejemplo de las últimas enduro con doble amortiguador y refrigeración por aire de la época. De hecho, se trata de la última KTM con este equipamiento, puesto que un par de años más tarde llegaban las primeras versiones con sistema Pro-Lever trasero y refrigeración líquida.

Aun así, esta GS derrochaba calidad y eficacia, siendo muy bien recibida en nuestro mercado pese a su alto precio. El motor, disponible también en cilindradas de 390 y 420 c.c., destacaba por su potencia y por la particularidad de poderse arrancar con una marcha puesta, mientras que en la parte ciclo los amortiguadores Koni, el basculante en aluminio, las llantas Sun y los mandos Magura mostraban el cuidado por el equipamiento habitual de la marca, mantenido hasta nuestros días.

El motor de la KTM GS250 destaca por lo pequeño de sus cárteres en comparación con el generoso aleteado del cilindro. El basculante es de aluminio y ofrece un acabado excelente. El chasis doble cuna iba pintado en el color naranja que acabaría siendo emblemático para la marca. Los plásticos estaban firmados por Acerbis y en la placa portanúmeros trasera, independiente del guardabarros, estaba prevista una ubicación para transportar una cámara de recambio.

 

 

 

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