Clásicas: KTM MC 250 1977

En 1974 KTM lograba su primer Mundial de Motocross con el ruso Guennady Moiseev, título que repetiría tres años más tarde, conquistando un triplete histórico para la marca austriaca.
Joan Carles Orengo -
Clásicas: KTM MC 250 1977
Clásicas: KTM MC 250 1977

Pese a que en los dos años posteriores - 1975 y 1976 - los títulos mundiales de motocross en la cilindrada de los 250 c.c. fueron a parar a pilotos de Puch y Husqvarna (Harry Everts y Heikki Mikkola, respectivamente) este último año la marca de Mattighofen ya se llevaba el título de marcas, revelando una posición de dominio que se confirmaría un año más tarde con un fantástico 1-2-3 de la mano de Moiseev, Kavinov y Malherbe, que dejaban bien claro que la apuesta de KTM por el motocross era un acierto total.

Y no tan solo en esta disciplina, puesto que aquel mismo año se conseguía también una victoria aplastante en los Seis Días de Enduro y tres títulos mundiales más en esta especialidad, reafirmándose la pequeña marca  de Austria como toda una potencia mundial en el panorama «off road».

En la segunda mitad de la década de los 70, KTM se confirmaba como una primera potencia en el «off road», acumulando títulos mundiales de motocross y enduro.

Las motos austriacas estaban consideradas entre las más avanzadas y potentes del momento, caracterizándose por apostar por las grandes cilindradas (la 490 2T de 1981 está reconocida como una de las bestias más indomables de la historia del motocross) y también por trabajar en la geometría de los chasis para lograr mayores recorridos de suspensiones en una época en la que los sistemas progresivos aún tardarían en llegar a ser de uso común entre los fabricantes.

Al igual que ahora, KTM ya se distinguía por poner en el mercado motocicletas muy similares a las utilizadas por sus pilotos oficiales y esta MC5 250 de 1977 no es ninguna excepción en ese sentido.

A la última

A pesar de contar con una estructura muy clásica, con un chasis doble cuna en acero al cromo molibdeno y doble amortiguador trasero, frenos de tambor, motor refrigerado por aire, etc., todo en la MC5 rebosa calidad y agresividad, desde el generoso aleteado de su cilindro con la característica culata «puercoespín» hasta los amortiguadores traseros Marzocchi inclinados a 45 grados.

Pese a ser estéticamente muy similar al modelo del año anterior, el trabajo del departamento de competición se veía reflejado siempre rápidamente en las motos de serie y en este caso eran varias las diferencias técnicas con respecto a la versión del 76, como un chasis reforzado y elevado en su parte trasera, nuevos anclajes del motor, embrague reforzado, nueva palanca del freno trasero, un escape completamente rediseñado abandonando la bufanda de salida y otros detalles como las estriberas con doble punto de anclaje, un puño de gas Magura de recorrido corto, un guardabarros delantero rediseñado o un nuevo tensor de cadena más elaborado.

 

 

La agresiva estampa de esta KTM MC250 supone toda una declaración de intenciones en cuanto a sus prestaciones reales. Las suspensiones eran de origen italiano: una horquilla Ceriani de 35 mm. delante y dos amortiguadores Marzocchi con depósito de gas separado y montados a 45 grados detrás.

El motor de 245 c.c. con cárteres de magnesio desarrollaba 37 CV de potencia y se comercializaba también en versiones de 125 y 400 (367,5) c.c. La inscripción «World Champion» lucía en el depósito gracias al título de marcas logrado en 1976.

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