Clásica: SWM RS 250 GS 1978

Fruta prohibida en nuestro país esta SWM RS 250 GS era la moto de enduro más sofisticada, cara y anhelada de finales de los setenta.
Joan Carles Orengo. Fotos: Orengo -
Clásica: SWM RS 250 GS 1978
Clásica: SWM RS 250 GS 1978

La SWM (acrónimo de «Speedy Working Motors»)  nacía en 1971 en Rivolta d’Adda, una pequeña población muy cerca de Milán, de la mano de dos apasionados de la motocicleta: el industrial Piero Sironi y el piloto/técnico Fausto Vergani. Y nacía con unas ideas muy claras: crear las mejores motos de «off road» del mundo.

Para ello optaron por la filosofía imperante en aquel momento en Italia: combinar los mejores componentes fabricados por los mejores especialistas para hacer las mejores motocicletas. Tan solo el chasis y pequeñas piezas se fabricaban in situ, mientras que el resto llegaba de diferentes proveedores. Una mentalidad muy diferente a la que había llevado al éxito apenas una década antes a las marcas españolas, en las que todo se fabricaba «en casa». Lamentablemente, a mediados de los setenta, la industria auxiliar nacional, exceptuando algunas muy dignas excepciones, como por ejemplo Motoplat o Akront, no tenía el nivel suficiente para permitir que emprendedores como los dos italianos citados pudieran hacer realidad sus sueños. Muy al contrario de Italia, donde había mucho y muy bueno donde elegir.

 

 

Motor Rotax

Es espíritu de máxima competitividad quedaba patente con el nombre de la primera moto que salió de la cadena de montaje de SWM: la Six Days, en cilindradas de 50, 100 y 125, que fue muy bien aceptada por el público, dando origen a una continua evolución de modelos que en 1978 se plasmaban en la moto protagonista de este artículo: la RS 250 GS, considerada por muchos como la mejor moto de enduro del momento.

El que incluso en la propia Italia fuera la moto más cara de su categoría, por encima incluso de rivales de importación – e importancia – como las KTM o las Husqvarna, no era óbice para que se convirtiera en un éxito de ventas. La avalaban la calidad de sus componentes, «comprados en las mejores tiendas»: motor austriaco Rotax, suspensiones Marzocchi y escape Lafranconi italianos, mandos Magura alemanes, llantas Akront españolas, etc.

Quizás el rasgo más personal de esta SWM sea su motor Rotax, con admisión por válvula rotativa, responsable de un tacto muy diferente a los de alimentación tradicional, además de una gran potencia y una curiosa estética, al permanecer el carburador oculto a la vista, bien protegido por la tapa lateral izquierda del motor, donde se encuentra ubicado el disco de admisión.

Característica es también la larga horquilla delantera Marzocchi, de eje centrado, apoyada por un par de amortiguadores traseros de la misma marca, de doble muelle y depósito de gas separado y montados de forma muy inclinada, otorgando ambos componentes un gran recorrido de suspensiones a la moto. Y el chasis, a pesar de su aparente simpleza, muestra un estudiado diseño.

La simple cuna se desdobla a la altura de la culata, dejando paso a la salida central del escape y justo debajo de éste, un nuevo desdoblamiento refuerza aún más la zona del cárter.

Espectacular imagen la de esta SWM RS 250 GS. Sorprende a la vista la ausencia del carburador, oculto bajo la tapa izquierda del motor debido a la admisión por válvula rotativa del motor austriaco Rotax. Las palancas de cambio y de arranque comparten eje. La horquilla Marzocchi de eje centrado monta barras de 35 mm. con un recorrido de 254. Los guardabarros en plástico irrompible son muy envolventes y característicos de este modelo. En la parte superior del depósito se encuentra un alojamiento para herramientas o libro de ruta.

La importación a España de SWM llegaría un año después, con la segunda versión de este modelo, de la mano de Gas Gas, entonces una tienda de motos regentada por Narcis Casas y Josep María Pibernat.

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